Premian en Italia un envase por su diseño

Alberto Borrini
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29 de mayo de 2012  

La 4» edición del Design Award & Competition otorgó al envase de aluminio de Quilmes Cristal el premio internacional al mejor diseño de botella de cerveza del año. En la competencia, que se realiza en Italia, se presentaron 2262 proyectos de 141 países. La botella, de 330 cm3, fue diseñada por la agencia argentina Pierini Partners y resultó elegida en la categoría Packaging Design por un jurado compuesto por 40 reconocidos académicos, diseñadores y consultores de todo el mundo.

La botella ganadora se destacó por su diseño y por haber utilizado tintas con tecnología que permiten ver otros dibujos y formas cuando son iluminados con luz ultravioleta, efecto lumínico común en discotecas y bares. Para la empresa, el envase "es un elemento importante para transmitir la importancia de la Calidad Quilmes, uno de los activos más importantes de la marca". Fue desarrollado por su equipo de Innovaciones y obedece a "criterios de sustentabilidad que apuestan al vidrio retornable y otros materiales, como por ejemplo el aluminio".

El énfasis puesto en la innovación y la creatividad de sus envases por las empresas de consumo masivo prueba además la importancia estratégica adquirida por este aspecto de su gestión de marketing, en una era en la que muchas compras se terminan de definir en las góndolas de los supermercados.

El envase en general pasó, en unas pocas décadas, de la protección a la persuasión hasta fundirse la primera, física, con la segunda, mental. En un principio, tuvo como función principal proteger el contenido y facilitar su tránsito desde la fábrica hasta el consumidor, y debió contemplar factores como la conservación, cuando se trataba de productos perecederos, y las distintas exigencias del transporte y el almacenamiento.

Luego se convirtió en un buen aliado de la publicidad, comportándose como un anuncio, el último de la cadena, en el lugar de compra. "La función de persuasión del envase es muy importante -explica Fernando Mur, gerente de Marca Quilmes-, pero nuestros mayores esfuerzos están enfocados en la conservación de la calidad de la cerveza, su identificación y la diferenciación. Los envases deben reflejar el cuidado y la calidad del producto que contienen." Añade Mur que la botella es el punto de contacto más importante con el consumidor; más importante, incluso, que la publicidad".

La dimensión evocadora

Sobre el particular, opina Mur: "El consumidor es cada vez más exigente. Quien quiera mantener su preferencia sólo con cambios en el envase se equivoca. En Quilmes pensamos en los distintos paladares y en las distintas situaciones de consumo", redondea.

Una edición limitada es, para la empresa, un lote de productos más pequeño que se produce y vende en una ocasión especial durante un tiempo determinado. Los envases de estas características, además, son requeridos por los coleccionistas, no sólo por sus atributos estéticos y decorativos, sino también por su facultad de evocación. Los envases son muestras de las distintas etapas de nuestra vida de consumidores, sólo superadas quizá por las fotografías.

¿Se tiene en cuenta esta nueva dimensión cuando se diseña un envase? "Sí. Lo que intentamos es que las ediciones limitadas tengan siempre algo más que un diseño o motivo. En todo lo que hacemos tenemos en cuenta el medio ambiente. Seguimos apostando a materias primas «verdes» como el vidrio. Buscamos envases atractivos, seguros, retornables y reciclables", concluye Mur.

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