Problemas sociales
Un informe de la Cepal destaca el crecimiento del PBI y la inversión en América latina, pero dice que es difícil reducir la pobreza
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La economía de América latina viene registrando importantes avances en el crecimiento del producto bruto interno, el aumento de la inversión y la expansión y diversificación de las exportaciones en lo que va de la década del 90 (con la sola excepción de 1995, año inmediato posterior a la crisis del tequila). Sin embargo, aún subsisten problemas en diversos frentes, especialmente en el área social, como en la lucha por disminuir la pobreza y el desempleo.
Esta es la conclusión principal de un trabajo presentado por José Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, un organismo dependiente de las Naciones Unidas) durante la conferencia desarrollada hasta ayer en la Universidad Di Tella, en homenaje al 50º aniversario del organismo.
En una didáctica exposición, con abundantes gráficos, Ocampo destacó entre los avances logrados en la región el crecimiento del PBI (a una tasa oscilante entre el 3,1 y el 5,5 por ciento por año desde 1991, aunque este año se reduciría al 2,8%) la reducción de la inflación (al nivel más bajo en los últimos 50 años) y el incremento de la tasa de inversión (del 19 al 24% del PBI en los últimos ocho años), con especial participación de capitales extranjeros.
El especialista advirtió que, aun así, la expansión todavía no alcanzó los niveles observados antes de la crisis de la deuda externa, en los tempranos 80, y remarcó como la gran tarea pendiente mejorar los niveles de distribución del ingreso y disminuir la pobreza.
"No hay ningún país en el que uno pueda decir que la distribución del ingreso es hoy mejor que en los niveles históricos", dijo. Los datos de la Cepal muestran que ese indicador viene empeorando sistemáticamente en la Argentina, algo menos en Chile y México y se mantiene sin cambios en Brasil.
La brecha tecnológica
En el promedio regional, el porcentaje de hogares pobres aumentó varios puntos durante los 80, hasta un nivel del 41%, y apenas se redujo al 39% entre 1990 y los últimos años (ver gráfico).
Para Ocampo, la "significativa volatilidad" de las economías latinoamericanas está íntimamente ligada con los flujos de capital, por la fuerte dependencia del ahorro externo. También señaló que "aún no ha comenzado a revertirse" la brecha tecnológica entre los países de la región y el mundo desarrollado, un punto que se ve reflejado en la escasa productividad de la industria de algunos países en comparación, por ejemplo, con la industria de Estados Unidos.
En este sentido, destacó el caso argentino, en el que la brecha se acortó significativamente en los últimos años. Sin embargo, Ocampo opinó que las ganancias de productividad se debieron en este caso más a una fuerte reducción del empleo y a reestructuraciones de tipo administrativo que a una masiva reconversión tecnológica, salvo en algunas grandes empresas. "Nosotros sostenemos que son necesarias políticas sociales más desarrolladas para modificar esta situación, pero que tengan en cuenta las debilidades que sufrió el sistema institucional en los últimos años, en lo que se refiere a educación y salud pública especialmente", concluyó Ocampo.






