Que sea tan útil como un cepillo de dientes, la clave para decidir la compra de una empresa tecnológica

En medio de un boom de negocios, gigantes del sector como Google, Facebook y Cisco prefieren valerse de sus criterios y no de la visión tradicional de los bancos de inversión
David Gelles
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24 de agosto de 2014  

MOUNTAIN VIEW, California.- Para decidir si Google debe gastar millones de dólares en adquirir una nueva compañía, su CEO, Larry Page, pregunta si la adquisición pasa la prueba del cepillo de dientes: ¿es algo que uno usará una o dos veces al día y que le mejorará la vida?

Ese criterio escapa a las medidas tradicionales para la valuación de una compañía, como las ganancias, el flujo de efectivo descontado o las ventas. Page está atento a la utilidad más que a la rentabilidad, y al potencial de largo plazo más que a las ganancias financieras de corto plazo. La prueba del cepillo de dientes refleja la creciente autonomía de las mayores corporaciones compradoras de empresas de Silicon Valley y el rol marginal que tienen los bancos en el actual boom de negocios en el sector de tecnología.

Firmas como Google, Facebook y Cisco Systems se apoyan en sus equipos internos para identificar blancos, hacer la investigación y negociar los términos, en vez de confiar en banqueros de Wall Street.

"Larry analiza los negocios potenciales en fases muy tempranas", dice Donald Harrison, vicepresidente para desarrollo corporativo de Google. "Los banqueros pueden ayudar, pero no necesariamente ocupan un lugar central en las discusiones."

Este año, en el 69% de las adquisiciones de firmas de tecnología por más de US$ 100 millones, el comprador no utilizó un banco de inversión, según Dealogic. Hace 10 años, ese índice fue de 27 por ciento.

Cuando Apple compró Beats Electronics por US$ 3000 millones, evitó la ayuda de asesores. Cuando Facebook gastó US$ 2300 millones en la compañía de realidad virtual Oculus VR en marzo, lo hizo sin ayuda de banqueros. Y cuando Google adquirió la compañía de mapas Waze por US$ 1000 millones el año pasado, ningún banco recibió honorarios.

En junio se anunció uno de los acuerdos más grandes de la historia con un comprador no asesorado, cuando Oracle compró Micros Systems por unos US$ 5000 millones.

La tendencia a los negocios sin asesor bancario se da en medio de un boom en el área de la tecnología. Este año se anunciaron operaciones por US$ 100.000 millones, la mayor cifra desde 2000.

Amin Zoufonoun, vicepresidente de Facebook para el desarrollo corporativo, dice que algunos banqueros vienen y proponen candidatos a la adquisición. Pero en vez de tratar de absorber las marcas establecidas de Internet, Facebook usa las adquisiciones para hacer grandes apuestas a futuro. Y en el círculo de empresarios, ejecutivos y capitalistas de riesgo de Silicon Valley, las conexiones son fáciles y amplias. La reciente compra por Facebook de Oculus VR fue una sorpresa. Marc Andreessen, miembro del directorio de Facebook, estaba en el directorio de Oculus VR, lo que abrió el camino al acuerdo. La jugada no tuvo nada que ver con mejorar el sitio principal de la red social, sino con apostar a que la realidad virtual emergerá como un nuevo tipo de sistema operativo.

La misma dinámica se dio cuando Google adquirió Nest, la compañía de monitoreo de casas de familias, por US$ 3200 millones este año. Las ventas de Nest significan una gota en el océano de ganancias de Google, que sí accedió a un mercado nuevo y con muy alto potencial.

Las firmas de tecnología a veces tienen dificultades para explicar estos acuerdos. Cuando Facebook gastó US$ 19.000 millones para adquirir WhatsApp, asistido por el banco boutique Allen & Company, los accionistas trataron de entender la relación entre el enorme precio con el pequeño equipo de ingenieros y los ingresos minúsculos de WhatsApp.

No todos los acuerdos no asesorados salen bien. Pero gracias a las enormes reservas de estas compañías, los errores rara vez tienen consecuencias a largo plazo.

Una vez concretado un negocio, comienza el verdadero trabajo de fusionar las culturas corporativas. "El éxito o el fracaso de los negocios está determinado por el éxito o fracaso de la integración", dice Harrison.

Las firmas subrayan que tienen buenas relaciones con muchos bancos y los usan en grandes negocios cuando se requiere financiación.

Pero a menudo, cuando las grandes compañías buscan crecer a través de adquisiciones, lo que resulta de máxima importancia es la cultura y la visión, no las ganancias o ingresos.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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