
Quejas y falta de control sobre AySA
Denuncian cortes nocturnos y falta de información; la única supervisión es la del propio Estado
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Un año y medio después de la creación de la empresa estatal AySA (Agua y Saneamientos Argentinos SA), el complejo sistema de controles sobre esta sociedad ya funciona, pero sólo estará completo cuando el Ministerio de Planificación firme con AySA el contrato de concesión, que establecerá los objetivos y las inversiones para los próximos años en la prestación de los servicios de agua y cloacas en la Capital Federal y 17 partidos del Gran Buenos Aires.
El tema del control es esencial y presenta una situación especial, porque es el propio Estado el que controla a la estatal AySA (el 90 por ciento de sus acciones es del Estado y el resto pertenece al personal), creada luego de que el Gobierno le rescindió el contrato a Aguas Argentinas, la empresa que, con mayoría accionaria de un grupo francés, se había quedado con la concesión de lo que alguna vez fue Obras Sanitarias de la Nación (OSN).
"El contrato de concesión se firmará en dos o tres semanas. Estamos en la etapa final de un contrato muy complejo con un plan de inversiones a cinco años", explicó una alta fuente de AySA.
Cortes nocturnos
Lejos de las complejidades contractuales, María Teresa Barinotto y Silvina Paccini, dos vecinas de San Isidro, padecen desde hace un mes cortes de agua nocturnos sin preaviso.
"AySA me respondió que no pueden recibir mis reclamos de falta de aviso. Aguas Argentinas avisaba", dice Barinotto.
"Entre las once de la noche y las 7 de la mañana no tengo agua", agrega Paccini. Ellas viven a ocho cuadras del centro de San Isidro.
Ariel Casarín tiene otro tipo de queja. Profesor e investigador del Area de Economía del IAE en la Universidad Austral, Casarín había estudiado la evolución de la empresa Aguas Argentinas.
"Pero ahora no puedo hacer lo mismo con AySA, porque no obtengo el balance ni los datos necesarios para comparar la prestación de su servicio con los prestadores anteriores. Como ciudadano y como investigador, me siento muy frustrado. Esto no sólo ocurre con AySA, es algo generalizado. Vaya a pedir datos sobre el Correo", señala.
Mientras Aguas Argentinas brindaba el servicio, el control y la regulación estaban a cargo del Etoss (Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios). Ahora, el control lo realiza el ERAS (Ente Regulador de Agua y Saneamiento). Pero el ERAS actúa como un fiscal que investiga y denuncia.
No tiene la facultad de aplicar multas o sanciones, facultad que, según el ERAS, quedó a cargo de la flamante APLA (Agencia de Planificación), que cuenta con representantes de los municipios del conurbano y del gobierno de la ciudad de Buenos Aires).
Pero la fuente de AySA aclara que la aplicación de sanciones corresponde, en realidad, a la Secretaría de Recursos Hídricos, que es la autoridad de aplicación del nuevo marco regulatorio, establecido por la ley 26.221.
"Sanciones, no multas -dice la calificada fuente de AySA-, porque las multas no sirven. Es un mecanismo novedoso. También mediante decretos del Poder Ejecutivo nos pueden sancionar, tanto a la empresa como al directorio o a algunos de los integrantes."
-¿Recibieron alguna sanción hasta ahora?
-Aún no. Pero los controles ya existen, igual que el marco regulatorio. Creo que no hay ninguna otra empresa de mayoría estatal tan controlada. Además del ERAS, APLA y Recursos Hídricos, intervienen la Auditoría General de la Nación (AGN) y la Sindicatura General de la Nación (Sigen).
La fuente agrega que el balance 2006 no es secreto y fue enviado al ERAS. "Un balance equilibrado. Lo auditaron la AGN y la Sigen."
Así, entre siglas de onomatopeya simpática, todo queda dentro del Ministerio de Planificación, que dirige de Julio De Vido: el ERAS es autárquico pero está en la órbita de Planificación, y APLA depende del subsecretario de Recursos Hídricos, Fabián López, de quien también depende AySA, la controlada por APLA.
López depende de su homónimo José López, secretario de Obras Públicas, y ambos revistan en el equipo de De Vido.
AySA atiende un área con cerca de diez millones de habitantes. Según la empresa, el servicio de agua potable llega al 80 por ciento de ellos, y el de cloacas, al 60 por ciento.
Desafíos
El desafío inmediato de la empresa, presidida por Carlos Ben y que cuenta en el directorio con el dirigente del sindicato de la ex OSN José Luis Lingeri, es llevar agua a un millón y medio de personas más, y cloacas a 3,5 millones más.
"Ya empezamos. El problema de la contaminación con nitratos se solucionó -explica la fuente de la empresa- y hemos firmado convenios con quince municipios y catorce cooperativas de trabajo."
Los reclamos de las vecinas de San Isidro lo sorprenden: "Tenemos obras en San Isidro, Villa Adelina y Vicente López, pero hay contacto con los vecinos e informamos a las radios. Yo reviso la comunicaciones de nuestro centro de telemarketing".
La semana pasada, Barinotto recibió un mail del ERAS en el que le comunicaba que su reclamo había sido trasladado a AySA. "Mientras tanto, seguimos sin agua a la noche", dice ella.
El ERAS y APLA se financian con un recargo del 2,67 por ciento en las facturas del servicio de AySA. Ese porcentaje lo recibía antes el Etoss.
"Ahora esa cantidad se divide. El 58 por ciento es para el ERAS y el resto para APLA", sostiene Carlos María Vilas, presidente del ERAS.
"Nosotros ya controlamos la calidad del servicio y los establecimientos. Si bien falta firmarse el contrato de concesión, aclara Vilas, las obligaciones de AySA figuran en el marco regulatorio de la ley 26.221, que tiene numerosos detalles."
El del control es un aspecto central. Un estudio realizado por Casarín sobre la operación de Aguas Argentinas y publicado en ScienceDirect arrojó que "un gran número de las fallas de la concesión se debieron a la presencia de un regulador débil e inexperto."
EN DETALLE
Historia: el 21 de marzo de 2006 se crea la empresa estatal Agua y Saneamientos Argentinos, AySA, tras rescindirse el contrato con Aguas Argentinas.
Area: la compañía estatal provee los servicios de agua potable y cloacales en la Capital Federal y 17 partidos del conurbano.
Usuarios: en la zona de cobertura viven cerca de diez millones de habitantes. El servicio de aguas llega al 80 por ciento y el de cloacas, al 60 por ciento.
Desafío: AySA aún debe sumar a 1,5 millones de personas al servicio de aguas y a 3,5 millones al de cloacas.
Participación: el 90% de las acciones son del Estado y el resto pertenece al personal.
Control: depende de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.




