Rogelio Frigerio: "Macri será recordado como uno de los presidentes más federales de la historia"

Pablo Fernández Blanco
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17 de noviembre de 2019  • 19:59

Faltan menos de cuatro semanas para que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, deje las oficinas de Casa Rosada que ocupó en los últimos cuatro años, pero todavía no empezó a guardar sus cosas. Dice que aún está trabajando, que buscará empleo luego de un tiempo de descanso tras el cambio de gobierno y sostiene que convive positivamente con la idea de alternancia en el poder. Antes que nostálgico, se lo escucha relajado. Asegura que seguirá en política y pone una vez más el ejemplo de su abuelo homónimo, uno de los padres del desarrollismo argentino, que hizo política durante ocho décadas -desde los 12 hasta los 92-, pero sólo ocupó cargos públicos dos años.

Frigerio dice que el Gobierno subió la vara en materia de obra pública, que el tiempo reconocerá a Mauricio Macri como uno de los presidentes más federales de la historia y que la inversión en obra pública fue clave para obtener un gran resultado electoral.

-¿Qué conclusión saca sobre su gestión?

-En estos cuatro años tuve muchas responsabilidades. Me encargué de provincias, municipios, la relación con el Congreso. Trabajamos en generar gobernabilidad para un gobierno que probablemente sea el más débil del último siglo en términos de apoyos parlamentarios, cantidad de gobernadores y de intendentes, y también el primer gobierno no peronista en casi 100 años que culmina su mandato. Pero también tuve responsabilidad en gran parte de las obras de infraestructura y en los procesos electorales que nos tocó administrar. El balance es positivo. Hemos logrado construir gobernabilidad a pesar de nuestra debilidad de origen.

-¿Específicamente en materia de obra pública?

-Hemos trabajado en términos de obras de infraestructura como no se había hecho antes en la Argentina. Con mucha eficiencia y mucha transparencia. Terminamos más de 3800 obras, tenemos más de 1000 obras en marcha, una ejecución presupuestaria cercana al 100% introduciendo mecanismos que dieron más transparencia en un contexto difícil, de alta inflación y recesión, en especial en este último año y medio. Hemos cambiado un paradigma. Hoy prácticamente en todos los pueblos de la Argentina hay una obra financiada por el Gobierno. Soy consciente de las cosas que no pudimos solucionar, pero en términos de nuestros objetivos del Ministerio el resultado es altamente positivo. Antes había un alto grado de corrupción y las obras no se terminaban o incluso nunca empezaban. La obra pública sin monopolios ni corrupción significa precios 40% más bajos y la posibilidad de hacer más obras. Por ejemplo, la obra del sistema de agua potable para la ciudad de Amaicha del Valle, que va a beneficiar a 12.000 personas, se licitó por $100 millones y se contrató por $68 millones. O el Canal San Antonio, para proteger de las inundaciones a más de 25.000 argentinos y sanear medio millón de hectáreas, se licitó por $764 millones y se contrató por $569 millones.

-¿Ya le tocó la puerta su sucesor?

-No. Todavía no están definidas las contrapartes. Tuve comunicación con el presidente electo [Alberto Fernández] y con algunos de sus colaboradores, pero al no estar definidos los responsables de cada área no comenzó formalmente la transición.

-¿Notó en su gestión algún hecho de corrupción?

-Todo lo que fuimos encontrando y tenía algún problema de falta de transparencia lo informamos inmediatamente a la Justicia.

-Me refiero a su gestión.

-¡No, no tengo ninguno!

-¿Considera que su sucesor puede encontrar algo una vez que usted se vaya?

-No, no.... No tengo dudas en ese sentido. Hicimos un cambio abismal en el vínculo con los contratistas. En general no licitamos. Por el tipo de obras que hacemos, lo hacen provincias y municipios.

-Algunos socios políticos del Gobierno se quejaron de que ustedes financiaban las obras y el rédito político se lo llevaba el gobernador. ¿Fueron poco astutos para la política electoral?

-No. La posición del Presidente fue categórica en ese sentido. Estábamos obligados a hacer obras públicas por mandato del Presidente donde más falta hacía la presencia del Estado, no donde gobernaban los más amigos.

-Carrió se quejó de esto en algún momento.

-Creo que es porque no tenía en claro la información, falta de información quizás. He estado recorriendo el país semanalmente en estos cuatro años. La comunicación de esas obras no estaba bajo mi responsabilidad.

-¿Por qué la cantidad de obras no tuvo tanto peso en las elecciones?

-Para mí se notó de una manera directa. Hay una correlación entre el trabajo territorial que hicimos nosotros y las elecciones. De hecho, hemos ganado las elecciones de 2017, para mí y para todos los analistas políticos, en función del plan de infraestructura que llevamos adelante. Y en estas últimas elecciones mejoramos en el Interior la performance respecto de 2015. Creo que ha sido en función de nuestro plan de infraestructura. Tuvo mucho que ver este plan con que aun a pesar de la crisis económica, la alta inflación y que enfrente tuvimos al peronismo unido, nos haya ido mejor que en 2015.

-¿Cree que esto puede jugarles a favor en futuras elecciones?

-Lo primero que espero es que esta lógica continúe en el tiempo. Espero que hayamos sentado las bases de una forma de trabajo en obra pública que se sostenga y el próximo gobierno siga trabajando de esta manera. Haciendo obras donde hace falta, no donde gobiernan los amigos, con transparencia, sin clientelismo. Hemos demostrado los beneficios de trabajar así, incluso en términos electorales. Hay cosas que claramente no pudimos resolver. Pero hay otras en las que sí hemos avanzado y espero que otros gobiernos lo continúen, como la lucha contra el narcotráfico, contra las mafias del poder, la integración inteligente al mundo, el federalismo, las libertades individuales, de prensa, el plan de infraestructura.

-En el contacto con el nuevo gobierno, ¿alguien se lo reconoció?

-Hay cosas que el gobierno entrante reconoce como positivas, al menos algunos dirigentes con los que he hablado. Espero que el próximo gobierno pueda avanzar sobre los temas que no pudimos resolver y continuar en lo que mostramos progreso.

-¿El plan de obra pública no fue uno de los problemas en la relación entre la política fiscal expansiva y la monetaria restrictiva?

-No lo veo para nada así. Coincido en que hubo una descoordinación entre la política monetaria y la fiscal, en especial en una parte del mandato. Pero no estuvo vinculada con una expansión irresponsable de la inversión pública. Pudimos hacer mucho sin aumentar de manera irresponsable los recursos para la obra pública. Hemos sido eficientes en el manejo de recursos que, en un contexto difícil, han sido escasos.

-Su abuelo era partidario del crecimiento industrial. A ustedes la industria los criticó mucho. ¿Le faltó desarrollismo a este gobierno?

-(Sonríe). Para hacer definiciones categóricas sobre una administración hay que dejar pasar el tiempo. A este gobierno se le van a reconocer muchas más cosas con el paso del tiempo que ahora, que en esta coyuntura económica difícil es complicado poner en valor. Pero hay muchas similitudes entre esta experiencia y la del gobierno de Arturo Frondizi. Por ejemplo, en el área energética. Como en aquellos años se hablaba de la revolución del petróleo, hemos hecho cambios trascendentes para la Argentina que permitieron pasar de una situación en la que nuestro país se quedaba sin energía a ser un país netamente exportador de energía a partir de Vaca Muerta y las renovables. Lo mismo con la integración de la Argentina en el mundo. Por supuesto que los tiempos cambian y la apuesta de aquel momento a la industria de base hoy no puede ser replicada. Pero con el tiempo se van a encontrar muchas similitudes y quizá también alguna diferencia.

-¿Deberían haber dosificado las peleas?

-Con perspectiva histórica y frente a los resultados uno tiene que tener la humildad para reconocer que hay cosas que deberíamos haber hecho de otra manera. Empezando por la política. Tendríamos que haber hecho una apuesta en el origen del mandato por ampliar la base de sustentación política, porque eso nos condicionó los cuatro años de gestión.

-¿Qué se los impidió?

-En su momento no tomamos la decisión de ser más generosos y abiertos.

-¿Usted lo propuso?

-Lo propuse porque creo en eso. Hay cosas que he podido lograr y otras que no.

-Pero ustedes fueron tan generosos con las provincias...

-¿Quién dice eso?

-Ustedes. Lo del federalismo...

-Eso no tiene que ver con la generosidad. El Presidente les devolvió a las provincias lo que les correspondía por derecho. Hizo las cosas que había que hacer. No las hace pensando en una retribución. Decidió transferirles recursos automáticos, algo que antes no ocurría.

-¿Por qué pese a ese cambio las provincias hicieron campaña con otro candidato?

-La mayoría de las provincias no son de Cambiemos, son peronistas. Teníamos cinco provincias sobre 24. El Presidente les devolvió derechos a las provincias, y a la par trabajó sobre las responsabilidades. Por ejemplo, hoy tenemos una ley de responsabilidad fiscal. Yo creo que Macri va a ser recordado como uno de los presidentes más federales de la historia.

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