Sandleris y Lacunza llegan a EE.UU. para ver a inversores y perfilar la cumbre con el FMI

Crédito: Prensa Hacienda
Rafael Mathus Ruiz
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23 de septiembre de 2019  • 16:36

NUEVA YORK.- El primero en llegar, ayer, fue el presidente del BCRA , Guido Sandleris . El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza , aterrizará hoy junto a sus principales colaboradores. Todo el equipo económico estará en Nueva York un día antes del arribo del presidente Mauricio Macri , para ver a inversores y comenzar a perfilar la cumbre con los dos funcionarios de mayor jerarquía para la Argentina del FMI , David Lipton y Alejandro Werner .

Lacunza llegará a Nueva York junto con el secretario de Política Económica, Sebastián Katz , y el secretario de Finanzas, Santiago Bausili , dos de los principales funcionarios de su equipo.

Hoy, Sandleris tendrá las primeras reuniones con inversores, según confirmaron a LA NACION fuentes del Banco Central, sin dar detalles. La única actividad en la agenda oficial de Hacienda es una recepción "protocolar" en el consulado de la Argentina en Manhattan, aunque fuentes del Gobierno reconocieron que Lacunza también vería a inversores.

En su primer viaje a Estados Unidos como jefe de la política económica del gobierno de Mauricio Macri, Lacunza tendrá como principal objetivo intentar avanzar en lo que pueda en las gestiones con el Fondo Monetario Internacional para empezar a destrabar el giro de 5400 millones de dólares que es parte del programa argentino con el organismo y que quedó pendiente de desembolso en una suerte de limbo por la incertidumbre política y el deterioro de la crisis luego de las elecciones primarias presidenciales en el país.

En Nueva York, Lacunza verá mañana a David Lipton, director gerente interino del Fondo, y a Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental, la oficina que lleva la relación con la Argentina. Sandleris estará también en ese encuentro, el primero con Lipton luego de las PASO. La Casa Rosada no confirmó si también estará Macri (que llegará ese día a Nueva York para asistir a la Asamblea Anual de la Organización de las Naciones Unidas, ONU), aunque tampoco lo descartó.

"Va a ser una reunión política", definieron desde el Gobierno.

El miércoles, en Washington, Lacunza volverá a ver a Werner, pero esta vez junto al jefe de la misión para la Argentina del FMI, Roberto Cardarelli, y su equipo técnico. Se trata del equipo que viene auditando las cuentas del país en las sucesivas revisiones del cumplimiento del acuerdo.

En el Gobierno se encargaron de poner paños fríos a las expectativas por la seguidilla de reuniones en Nueva York y en Washington, al atenuar la posibilidad de que haya "una definición tajante" sobre el giro de fondos pendiente. Además, reiteraron la última postura esbozada públicamente de que no existe una "necesidad inmediata" que urja la llegada de esos fondos frescos, pese a la incesante sangría de reservas que viene sufriendo el Banco Central y el apretado frente fiscal del Tesoro.

Macri y Lacunza han reiterado en más de una oportunidad que el desembolso, el último giro importante del acuerdo stand-by por un total de unos US$57.000 millones anunciado hace nada más que un año, también en Nueva York, debería concretarse porque el Gobierno cumplió las metas pactadas hasta las primarias.

Pero para avanzar con el giro, que debe ser aprobado por el directorio del organismo, el staff del Fondo debe ofrecer a los directores un panorama creíble sobre la economía del país, cotejar que la deuda sea sustentable y que el programa esté encarrilado y tenga suficiente respaldo político como para tener probabilidades de éxito. Hoy, ninguna de esas condiciones parece cumplirse.

A ese complejo escenario se agrega el hecho de que el Banco Central decidió cambiar las metas monetarias previstas en el acuerdo.

Por todo esto, en el Ministerio de Hacienda creen que el desembolso permanecerá trabado al menos hasta que haya un presidente electo, ya sea tras las elecciones del 27 de octubre o en una eventual segunda vuelta, el 24 de noviembre. Es una visión que también se recoge en Washington. El Fondo ha ratificado su compromiso para seguir al lado del país, pero, a la vez, ha dicho que la "incertidumbre política" dificulta los avances con el programa.

"La Argentina necesita dar certidumbre de que va a respetar los contratos y los acuerdos, y para eso es fundamental construir consensos con la oposición de cara al futuro inmediato", señalaron fuentes de Hacienda a la nacion.

Con inversores y analistas en Wall Street prestando más atención a las definiciones económicas que surgen del Frente de Todos y el entorno del candidato de ese espacio, Alberto Fernández, Lacunza traerá a Estados Unidos los últimos números fiscales y el proyecto de reperfilamiento de la deuda pública que el Gobierno envió al Congreso la semana pasada.

Lacunza ha ratificado su intención de mantener el cumplimiento de las metas fiscales del programa, por el cual la Argentina debe al menos conseguir este año un déficit primario del 0,5% del PBI una vez ajustado el gasto público por el gasto social y las inversiones en obra pública permitidas en el acuerdo con el Fondo.

En agosto, según los datos informados el viernes pasado, el Gobierno alcanzó un superávit primario -antes del pago de la deuda- de $13.746 millones y acumuló un resultado positivo en el año de $48.260 millones, un 0,2% del PBI. Para alcanzar la meta fiscal pactada debe acumular al final del tercer trimestre un superávit de $70.000 millones.

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