
¿Se puede usar Twitter para invertir mejor?
Una firma de inversión inglesa creó el primer fondo de inversión basado en redes sociales; ¿se puede predecir el curso de los mercados vía Twitter?
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Cada día se envían más de 100 millones de tweets, esos breves mensajes de 140 caracteres que son el alma de Twitter. La red social hace furor tanto entre políticos que esquivan las conferencias de prensa y hacen sus anuncios en la web, como entre vedettes que la utilizan como arma arrojadiza en sus disputas entre colegas.
Pero, sacando esos casos estelares, la mayor parte de los tweets no sólo son de naturaleza efímera, sino que tienen interés sólo para un grupo reducido de seguidores ¿Quién podría pensar que esa información fugaz y superficial podría ser útil para tomar decisiones de inversión?
¿Quién podría pensar que esa información fugaz y superficial podría ser útil para tomar decisiones de inversión?
Sin embargo, eso precisamente es lo que piensa la firma londinense de inversiones Derwent Capital Markets, que lanzó en mayo pasado lo que probablemente pasará a la historia como el primer fondo de inversión basado en redes sociales. El fondo de DCM usa la información que proveen los millones de tweets diarios (un 10% seleccionado, en realidad), para predecir el curso de los mercados financieros y hacer apuestas de acuerdo a esos datos.
¿Extraño? No tanto. La idea, por alocada que parezca, tiene un sustento racional. Hace un tiempo se viene investigando sobre la posibilidad de medir estados de ánimo colectivos a partir de los mensajes publicados en Twitter. Aparentemente, con la tecnología correcta eso se puede hacer.
Johan Bollen, un científico de la Universidad de Indiana, demostró el año pasado que se puede identificar el patrón de emociones dominante en Twitter en un momento dado y, más importante, que e se patrón de emociones se relaciona con los movimientos de la bolsa. Un ejemplo: si un día determinado los tweets muestran niveles elevados de ansiedad, al día siguiente el índice Dow Jones tiende a caer.
Si un día determinado los tweets muestran niveles elevados de ansiedad, al día siguiente el índice Dow Jones tiende a caer.
Hace mucho tiempo que economistas y analistas de mercado identifican a ciertas emociones (codicia y miedo, fundamentalmente), como las responsables parciales de los ciclos de auge y caída de los mercados financieros. Lo que faltaba era la forma de medir esos estados de ánimo colectivos. Twitter parece darnos esa posibilidad, merced a la cantidad de información que provee (en tiempo real) y a la capacidad de análisis que ofrecen la informática y los modelos actuales de interpretación del lenguaje.
Lo que hace el fondo de DCM es agregar la información que provee Twitter a los modelos de predicción con los que ya trabajaba. Es decir: suma, aunque no reemplaza.
De todas maneras, este no es el único caso en el que la información que provee Internet se utiliza para predecir comportamientos económicos. Por ejemplo, hace un año aproximadamente que comenzó a crecer el interés en la relación que existe entre las palabras utilizadas en buscadores y las ventas de casas y automóviles.
Hal Varian (Economista Jefe de Google) y Hyunyoung Choi demostraron en un estudio publicado por New Scientist que, como es lógico pensar, las búsquedas relacionadas con tipos de autos aumentaban o disminuían junto con las ventas de dichos productos. Simple como pueda parecer, este tipo de relaciones abre la puerta para que la información de búsquedas en la web sirva para predecir el comportamiento de las economías y de los consumidores.
Las búsquedas relacionadas con tipos de autos aumentaban o disminuían junto con las ventas de dichos productos.
Pero volviendo al caso de Twitter y los fondos de inversión, el tiempo dirá si estos primeros intentos de utilizar la información que proveen las redes sociales para vender productos y ajustar las estrategias empresariales son exitosos o no. Lo que no puede negarse es que la popularidad creciente de las redes y el volumen de información que aportan tendrá que tener, tarde o temprano, una aplicación práctica para las empresas.
* Eduardo Remolins es economista especializado en Management de la Innovación, Master in Technology and Innovation Management, Sussex Universitiy Master en Economía, UTDT. Además es autor del libro La Primera Venta del Emprendedor .




