Selección con discriminación
Una cadena de venta de ropa en EE.UU. saltó a la fama por su polémica elección de personal
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American Apparel es una cadena de locales con venta de ropa que está creciendo en Estados Unidos y cualquiera diría que es debido a su política de selección de personal. Exige a los postulantes, entre otros ítems, enfoques fotográficos similares a los que cuentan las agencias de modelos publicitarias: imágenes de cuerpo entero, retrato de cara y, en especial, de los cabellos, con identificación de color, largo y estilo. Una serie de reglas internas para la contratación de personal, obtenida a partir de un ex empleado y difundida a través de una página de noticias, Gawker.com, expone claramente las pretensiones no sólo sobre el aspecto físico, sino también sobre el atuendo que deben portar los empleados de uno y otro sexo.
Los zapatos, por ejemplo, tienen un capítulo especial, donde hay reglas que deben ser cumplidas por el personal que atiende al público. No quedan afuera otras sugerencias, bastante directas, respecto de cierto exceso de peso o una melena algo descuidada, detalles que, de no corregirse, pueden dar lugar a la pérdida del empleo.
El artífice de esta compañía, nacida en Los Angeles, se llama Dov Charney y tiene ideas muy claras respecto de su lugar en el mercado: quiere marcar tendencia en el segmento más caro y sofisticado de la sociedad norteamericana. Todo esto al difundirse ubicó a la empresa bajo la lupa de la discriminación, y no es para menos.
Tal vez estas situaciones extremas puedan reflejar hasta qué punto hemos ingresado en un mundo que intenta parecerse a un show, impidiendo el ingreso a la vida laboral a muchas personas que se encuentran fuera del canon estético vigente.
La calificación de lindo o feo es relativa. Esto es, depende de la época. Cuando nos asomamos a las bellezas figurativas del siglo XVII, en especial las mujeres de Rubens, tan regordetas ellas y, suponemos, tan atractivas para la sociedad de aquel tiempo, nos podríamos preguntar seriamente qué empresa las contrataría hoy para atender al público. Ha disminuido el interés por la formación, el carácter o la delicadeza del espíritu en beneficio de rasgos y características propias de las revistas y los espectáculos de mayor popularidad.
El fenómeno no es novedoso. Se trata de la transculturación. Los vencedores imponen sus gustos y los vencidos quedan afuera o intentan parecerse a los de mayor poder. Se entiende entonces que haya personas de piel negra que deseen mostrarse más blancos o indígenas que renieguen de sus semblantes. Este es el caldo de cultivo de la discriminación laboral.
Un estudioso de la iconografía, Roman Gubern, en su libro Patologías de la imagen , hace mención al imaginario colectivo, definiéndolo como un tejido de imágenes y de fantasías socialmente compartidas: "En este capital simbólico compartido suelen detectarse imaginarios dominantes, generalmente emanados de los grandes centros de producción y difusión mediática, no pocas veces de origen transnacional".
Así es como, casi sin tomar conciencia, podemos entrar en el campo de la discriminación. Por esto mismo vale la pena examinar cómo funcionan nuestras percepciones antes, durante y después del momento en que seleccionamos personal.
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