
Ser ministro de Economía en la Argentina, un difícil oficio
La interminable lista de técnicos que pasaron por el Palacio de Hacienda demuestra que se trata de uno de los cargos más complicados; frases y medidas han quedado grabadas a fuego en la memoria de la gente
1 minuto de lectura'
Una vez más, un nuevo ministro de Economía, en este caso José Luis Machinea, comenzará su gestión, el 10 de diciembre, con el tranquilizador mensaje a la población y a los mercados de que acompañará al presidente hasta el final de su mandato.
Al igual que todos sus antecesores, tendrá la ilusión de ser capaz de superar los problemas económicos de la Argentina y terminar con éxito su gestión -a la que, según una larga lista, le corresponde el puesto número 70, si se toma como punto de partida el año 1916, cuando se inauguró el voto secreto universal y obligatorio-.
Sin embargo, la historia demuestra que ésta no es tarea fácil: -Los presidentes que completaron su período y fueron acompañados por un único ministro de Economía fueron Hipólito Yrigoyen en su primera presidencia, junto a Domingo Salaberry, y Jorge Videla con José Martínez de Hoz.
-Dos ministros no pasaron de su primera semana en el Palacio de Hacienda: José Dagnino Pastore, que duró 6 días durante la presidencia de Onganía, y Miguel Roig, que falleció a los 7 días, en el primer período de Carlos Menem.
-Otros tres economistas no terminaron su primer mes de gestión: Jorge Wehbe, que duró 12 días en la presidencia de Arturo Frondizi; Federico Pinedo, que estuvo 24 durante la presidencia de Guido, y Pedro Bonanni con sus 23 días junto a Isabel Perón.
-El récord de ministros de Economía lo tuvo Isabel Perón, con seis, y un promedio de duración de cada uno de 3,5 meses. La siguen Frondizi y Menem con 5, claro que este último a lo largo de más de 10 años.
-Posiblemente el caso más representativo del complicado quehacer económico sea el de José Dagnino Pastore, que fue 2 veces ministro y no superó los 2 meses: 6 días en su primera oportunidad, con Onganía, y 54 la segunda, con Reynaldo Bignone.
-Además, Economía es uno de los ministerios que más veces cambió de nombre. Incluso, Juan Domingo Perón en sus primeras dos presidencias lo dividió en tres: Hacienda, Finanzas y Asuntos Económicos. La pregunta inmediata fue cuál de los 3 se consideraría el auténtico ministro de Economía.
-Pero no siempre el panorama fue oscuro. A diferencia de otras reparticiones, ésta da revancha. Dos ministros lo fueron en tres oportunidades: Federico Pinedo, en las presidencias de Justo, Castillo y Guido, y Jorge Wehbe, durante las presidencias de Frondizi, Lanusse y Bignone.
Recuerdos imborrables
En un sondeo por las calles céntricas, la gente contó a La Nación sus recuerdos, que, lejos de las estadísticas y de las fechas exactas, incluyen frases polémicas que se concentraron en algunos casos paradigmáticos. También elogiaron a algunos economistas, pero fueron los menos.
Por amplia mayoría, los consultados hicieron referencia a Domingo Cavallo (1991/1996), lo cual es totalmente coherente con el hecho de que el ex ministro haya sido el primero en alcanzar una estabilidad prolongada en sus 5 años y 7 meses de gestión.
Además, son muy recientes su desempeño y su postulación como candidato presidencial en los comicios de octubre último.
Otro período fresco en la memoria de los consultados, que despierta opiniones dispares, fue el de José Martínez de Hoz (1976/1981), cuya política -combinación de tablita cambiaria y especulación financiera- fue inmortalizada en la película "Plata dulce".
Nélida Frangione, jubilada, dijo a La Nación : "Recuerdo a Sigaut (1981). Un viernes dijo: "El que apuesta al dólar pierde" y el lunes siguiente devaluó. Yo tenía un plazo fijo en pesos y, de la mala sangre, me subió la presión. Tuve que ir al médico y ni bien le comenté al doctor mi malestar me preguntó: "¿Usted también tiene depósitos en pesos?"" Para el comerciante Oscar Páez, el discurso de Pugliese (1989) en la hiperinflación es imborrable: "Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo", dijo en esa época el ministro. Yo me pregunto, ¿con qué quería que le contestáramos? Por suerte, hacía rato que ahorraba en dólares", agregó mientras esbozaba una sonrisa.
En 1959, tiempos menos duros, Alvaro Alsogaray dijo: "Hay que pasar el invierno", frase que fue recordada por Eneas Ascenso, despachante de aduana: "La decía siempre. Se terminaba el invierno, pasaba el verano y teníamos de nuevo que pasar otro invierno y, en vez de bajar la inflación, subía. Había una inestabilidad total", comentó.
Un compañero del despachante de aduana intervino en la consulta y dijo que no iba a dar nombres, pero que recordaba muy bien a todos los que pasaron por la cartera económica; por lo tanto, aseguró: "No estoy de acuerdo con que el nuevo presidente nombre a tres economistas más para el futuro gabinete", y agregó que "al país le hacen falta hombres de ideas y no de números". Quizá por el tiempo transcurrido, son pocos los que nombraron a Celestino Rodrigo, que en sus 51 días de gestión en 1975 produjo la primera explosión hiperinflacionaria en la Argentina, recordada como "El Rodrigazo".
Segunda oportunidad
Sin embargo, la más ácida y actual de las respuestas fue la de Hugo Romero, contador, que después de hacer una encendida defensa de las condiciones técnicas del futuro ministro de Economía y del equipo económico de Alfonsín, dijo: "Todos se acuerdan de la frase de algún ministro, pero pocos se acuerdan de que Machinea, siendo presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en enero 1989, también tuvo una frase imposible de olvidar.
En una de las corridas cambiarias del plan Primavera, Machinea dijo: "Si el mercado quiere dólares, le vamos a dar con el látigo", en alusión a la venta masiva de dólares y de bonos que hacía el BCRA para secar la plaza.
La fórmula no funcionó, y 15 días después le abrió la puerta a la híper de Alfonsín. Esperemos que esta vez sea distinto. Es un tipo capaz y se merece una segunda oportunidad", declaró.
La historia demuestra que la tarea del ministro de Economía es ingrata. Sin embargo, aunque algunos economistas no lo digan y otros incluso lo nieguen, muchos de los ocupantes del Palacio de Hacienda, con Cavallo a la cabeza, persiguen el sueño que en este siglo sólo logró Roberto Ortiz en 1938: cruzar la calle Hipólito Yrigoyen e instalarse en la Casa Rosada.
1
2El número uno del negocio global de agro de Bayer fue contundente sobre la Argentina y el posible regreso a un negocio
3Acuicultura argentina: una producción que ya apunta a superar las 15.000 toneladas
4Pese a que un decreto prohíbe heredar un cargo, la ARCA designó 22 agentes por razones de parentesco



