Contradictorias críticas de Krugman a Cameron

Las economías de los Estados Unidos y el Reino Unido muestran indicadores similares, por lo que es injusto defender a uno y atacar a otro
Jeffrey Sachs
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12 de abril de 2015  

Resulta extraño leer las airadas diatribas de Paul Krugman contra el gobierno de Gran Bretaña. Su última perorata empieza con la afirmación de que "los resultados económicos de Gran Bretaña desde que estalló la crisis financiera han sido llamativamente malos". Vitupera al gobierno del primer ministro Cameron por su "deficiente ejecutoria económica" y se pregunta cómo pueden él y su gabinete hacerse pasar por "los guardianes de la prosperidad".

En los últimos meses, Krugman ha elogiado la recuperación económica de los Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama, mientras atacaba la ejecutoria del Reino Unido, pero, al comparar las dos economías, sus trayectorias son en general similares.

Primero, en la tasa de desempleo. En el cuarto trimestre de 2007, la tasa del Reino Unido fue de 5,2%. Cuando el gobierno de Cameron tomó posesión en mayo de 2010, era de 7,9%. En el período más reciente (noviembre de 2014-enero de 2015), fue de 5,7%. En los Estados Unidos, la tasa de desempleo en el cuarto trimestre de 2007 fue de 4,8%, en el período de enero-marzo de 2015 fue de 5,7%. Así, pues, en los dos países la tasa de desempleo es ligeramente superior al nivel anterior a la crisis (final de 2007).

Veamos la tasa de empleo, que en el Reino Unido ascendía a 72,9% de la población de entre 16 y 64 años al final de 2007. Bajó a 70,4% al tomar posesión Cameron, pero desde entonces ha aumentado en gran medida, hasta el 73,3% en el período de noviembre de 2014-enero de 2015. En los Estados Unidos la tasa de empleo era de 62,8% al final de 2007, de 58,6% en el período marzo-mayo de 2010 y después ligeramente mayor, 59,2%, durante noviembre de 2014-enero de 2015, aún inferior al nivel anterior a la crisis.

Por último, está el crecimiento de la producción. En el Reino Unido, el PBI real (ajustado a la inflación) se redujo 3,8% del cuarto trimestre de 2007 al segundo trimestre de 2010. Después aumentó 8,1% desde ahí hasta el cuarto trimestre de 2014. En los Estados Unidos, el PBI real se redujo 1,6% del cuarto trimestre de 2007 al segundo trimestre de 2010 y después aumentó 10,5% desde entonces hasta el cuarto trimestre de 2014.

Es cierto que el crecimiento del Reino Unido ha sido ligeramente inferior, pero en ese período ha afrontado, entre otros factores, el contratiempo de una profunda bajada de la producción de petróleo del Mar del Norte, mientras que los Estados Unidos se han beneficiado de un auge del petróleo de esquisto. No sería justo atribuir ninguna de esas tendencias a largo plazo a los gobiernos actuales. En los dos últimos años, desde el cuarto trimestre de 2012 al cuarto trimestre de 2014, la economía de los Estados Unidos creció 5,6% acumulado, mientras que la del Reino Unido creció 5,4%.

Krugman da mucha importancia al hecho de que el Reino Unido no se recuperara más rápido de un descenso mayor de la producción entre el cuarto trimestre de 2007 y el cuarto de 2010, que se produjo antes de que Cameron tomara posesión. Eso es cierto y el crecimiento calibrado de la productividad en el Reino Unido ha seguido siendo bajo, pero nadie puede estar seguro de a qué se debe.

El caso es que las economías de los Estados Unidos y del Reino Unido parecen bastante similares en sus tendencias cíclicas generales, con contracciones profundas de 2007 a 2010, seguidas desde entonces de recuperaciones en materia de empleo y de PBI y con un ritmo de recuperación bastante rápido en los dos últimos años. Así, si Krugman elogia la recuperación de Obama, debería elogiar también la de Cameron. Son muy similares.

En lugar de vapulear a Cameron y elogiar a Obama, Krugman debería elogiar a los dos países por sus recuperaciones. La verdad es que -de no haber otra tragedia griega- tanto el Reino Unido como los Estados Unidos han salido por fin de la crisis posterior a 2008. Es el momento de que los dos países abandonen la política macroeconómica a corto plazo y centren la atención en los imperativos del desarrollo sostenible a largo plazo.ßperspectivaglobal© Project Syndicate 2015

El autor es profesor en laUniversidad de Columbia

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