
Termina el corralón y la banca clausura una etapa negativa
Se paga la última cuota de los Cedros
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El sistema bancario clausurará simbólicamente pasado mañana la crisis de confianza que se manifestó durante 2001 y se acentuó en la última parte de ese año para dar lugar al tristemente recordado corralito.
Sin ningunas ganas de revivir esos hechos, que naturalmente los enfrentó a sus ahorristas, los bancos darán ese paso cuando cancelen la última cuota de los depósitos reprogramados serie F4, aquellos que por ser de mayor porte (los superiores a US$ 42.000 en origen) fueron los que se comenzaron y terminaron de pagar al mayor plazo, que era de tres años y medio.
Se trata de depósitos inmovilizados desde que, en febrero de 2002, el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, creó al sucesor del corralito y que, por su mayor extensión y blindaje, pasó a ser conocido desde entonces como corralón.
Precisamente, para dar una salida a los que optaron por esa opción, el Gobierno impulsó la creación de los Certificados de Depósitos Reprogramados (Cedros), para que se emitiera un papel por cada depósito que pudiera ser negociado en el mercado sin necesidad de esperar a su vencimiento final, como ocurre con cualquier bono.
Pero no tuvieron un mercado atractivo. De hecho, las últimas operaciones datan de hace 14 meses, porque quienes quisieron deshacerse de ellos los usaron para cancelar créditos con los bancos o los mantuvieron hasta el final.
Aun así, hubo Cedros de dos clases. Los originalmente realizados en pesos (identificados con las letras A y B) y los hechos en dólares y que después fueron pesificados (C, D, E y F en las pizarras).
La diferencia entre ambos fue la fecha de vencimiento (primero lo hicieron los que estaban en pesos) y su actualización: solamente los originalmente en dólares lo hicieron por el coeficiente de estabilización de referencia (CER), la cláusula de indexación inflacionaria.
La serie F4 era la única especie que restaba terminar de ser pagada, cerrando así una etapa negra del sistema financiero. Implica un pago original por $ 319 millones que llega a 526 millones, tras el ajuste por CER más intereses, y del que deben hacerse cargo 56 entidades financieras. La primera serie (de lo que eran en pesos) comenzó a pagarse en agosto de 2002 y se terminó en diciembre pasado. Los que estaban en dólares se empezaron a cancelar en enero de 2003 y finalizan ahora.
A fines de 2002, esos depósitos representaban casi el 20% de las colocaciones en el sistema. Pero como los bancos abrieron el corralón antes de lo previsto, tendió a extinguirse en cuestión de meses. De hecho, buena parte de los actuales poseedores de Cedros son ahorristas que aún esperan la resolución de los amparos en un intento por recuperar el total de lo que tenían depositado, aunque se trata de una situación ficticia, porque el costo de litigar produce una quita de hecho (ver aparte). Por esa razón, "muchos de ellos no cobran el dinero, sino que lo dejan para no invalidar su reclamo", explicaron en un banco.





