Un camino del petróleo a los alimentos
El grupo liderado por Gregorio "Goyo" Perez Companc concentra todas sus inversiones en la firma Molinos Río de la Plata
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La venta de la petrolera Perez Companc a Petrobras no es la primera operación con la que el grupo argentino, liderado por Gregorio "Goyo" Perez Companc sorprendió a los mercados.
El hombre más rico de la Argentina decidió dar un vuelco de 180 grados a su negocio y desde 1997 a la fecha fue desprendiéndose de prácticamente todas sus empresas para concentrarse en la industria de alimentos, con Molinos Río de la Plata a la cabeza.
La compañía Perez Companc, que nació en 1946 como una empresa de transporte marítimo, fue una de las protagonistas del proceso de privatizaciones encarado por el gobierno de Carlos Menem. Ingresó en el negocio telefónico (a través de una participación en Telecom), en el transporte y distribución del gas (con Transportadora Gas del Sur y Metrogas) y en el sector eléctrico (con la transportista Transener y la distribuidora Edesur). También se quedó con el 3% de las acciones de YPF y algunas áreas hidrocarburíferas marginales.
La diversificación le dio buenos resultados: de una facturación de US$ 200 millones, a principios de los noventa, en apenas siete años pasó a tener ingresos por US$ 1600 millones. Sin embargo, a mediados de los noventa el grupo decidió dar un giro en sus negocios, siguiendo los pasos recomendados por la consultora internacional McKinsey.
El primer gran golpe de timón llegó en 1997, con el anuncio de la venta del Banco Río al grupo español Santander. Y con pocos meses de diferencia se fue desprendiendo de la desarrolladora inmobiliaria Alto Palermo -que controlaba los principales shoppings porteños y el hotel InterContinental- a manos de IRSA, y de la constructora SADE, que fue adquirida por la sueca Skanska.
La reconversión
La política de salirse de todos los negocios que no formaban parte de su estrategia comercial -que en ese momento pasaba por el negocio petrolero y la energía- también los llevó a vender sus participaciones en Profertil a YPF y en Nortel Inversora -la sociedad controlante de Telecom- a Telecom Italia y France Telecom.
El proceso de reconversión del grupo fue acompañado por una profunda reestructuración en el nivel interno, que incluyó la salida de varios ejecutivos que habían trabajado durante muchos años en el holding, como Roque Maccarone, Eduardo Casabal y Vittorio Orsi. En su lugar fueron ascendiendo, dentro de la cúpula del grupo, los dos hijos mayores de Gregorio Perez Companc, Jorge y Luis.
En prácticamente todos los casos, si hay algo que caracterizó al grupo fue su habilidad para vender en el mejor momento. Quizá la única excepción sea, justamente, la operación anunciada ayer. La devaluación "sorprendió" a la petrolera Perez Companc con una deuda bruta de 2300 millones de dólares.
Al menos hasta ahora, el grupo se había logrado anticipar a los vaivenes de la economía argentina. Por la venta del Banco Río obtuvo una cifra que hoy parece de otro país: poco más de US$ 900 millones. Además, se supo desprender de Alto Palermo en el mejor momento del comercio minorista, apenas unos meses antes de que comenzara la recesión.
Con los fondos que obtuvo con las ventas de sus empresas más tradicionales, el grupo decidió crear una nueva sociedad, PC Family Group, que hizo foco en el negocio de los alimentos.
Fondos frescos
La primera operación que concretó fue la adquisición de la láctea Molfino Hermanos, en 1998, pero su gran golpe llegó en los primeros días de 1999, cuando en una operación relámpago le ganó de mano al fondo de inversión The Exxel Group y se alzó con el control de Molinos, de Bunge & Born, a cambio de una cifra cercana a los 400 millones de dólares.
En sus manos, la empresa de alimentos fue desprendiéndose de algunas divisiones y su facturación se redujo de los $ 1107 millones de 1997 a 621 millones en 2001. La reestructuración fue encabezada por el ex Philip Morris Juan Forn, cuya gestión no tardó en su dar sus primeros frutos. En apenas cuatro años las ganancias operativas de Molinos pasaron de $ 2 millones en 1998 a 48,2 millones en 2001.
Antes de la venta de la petrolera, la última operación del grupo fue la consolidación de todas sus inversiones en alimentos en Molinos, que hoy controla, entre otras empresas, la bodega mendocina Nieto & Senetiner, la láctea Molfino y el 50 por ciento que tiene el holding en Pecom Agra, productora de fertilizantes, en donde es socio de la norteamericana Conagra.
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