Una década sin crecer: por qué la Argentina quedó rezagada en la región
Fue uno de los pocos de la región cuyo PBI per cápita cayó en los últimos 10 años, en contraste con el crecimiento generalizado de sus vecinos; el retroceso responde a factores locales y se refleja en un cambio profundo de la estructura productiva y del empleo
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Un dato contundente vuelve a poner en evidencia el retroceso económico que atraviesa la Argentina desde hace años. En la última década, el país se sumó a Venezuela y Bolivia como los únicos de América Latina que no solo no crecieron, sino que empeoraron su situación económica.
Mientras Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, Perú, Ecuador y Paraguay lograron expandir su PBI en más de 8%, la Argentina solo creció al 2,5% entre 2015 y 2025. Sin embargo, al considerar un aumento poblacional cercano al 8,5% —según datos del Indec—, el resultado neto fue una caída del 5,7% del PBI per cápita, de acuerdo con el último informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
La comparación regional sugiere que el problema no responde a un contexto externo adverso, sino a factores domésticos que han limitado de forma persistente la capacidad de crecimiento de la economía local.
Dicho de otro modo, la Argentina es hoy el único país grande de América Latina cuyo ingreso por habitante es inferior al de hace más de una década.

La consultora Economía y Energía (EyE) aporta otro dato revelador: en 2011, la Argentina lideraba el ranking de PBI per cápita en América Latina; 14 años después, cayó varias posiciones y quedó por detrás de Chile, Uruguay y Panamá. Entre 2011 y 2024, el ingreso per cápita se redujo 9,8% y regresó a niveles similares a los de 2007.
“La caída argentina es comparable a la de economías pobres o frágiles a nivel mundial que atravesaron crisis humanitarias severas. En contraste, incluso países con elevados niveles de informalidad o violencia —como El Salvador, Nicaragua, Bolivia y Colombia— lograron aumentar su ingreso durante el mismo período”, agrega el informe.
Como consecuencia, la Argentina quedó ubicada en el puesto 233 sobre un total de 250 países con información disponible en materia de “performance de crecimiento”, según las estadísticas del Banco Mundial.
El contraste resulta aún más marcado al observar que, en el mismo período, Paraguay incrementó su PBI un 21,9%; Colombia, 21,7%; Perú, 17,1%; Chile, 15,8%; Ecuador, 14,2%; Brasil, 8,8%, y Uruguay, 8%. El desempeño argentino, por lo tanto, no responde a una dinámica regional adversa.
“Considerando que, con la excepción de Venezuela y Bolivia, todos los países de la región crecieron 8% o más en la última década —en términos agregados—, el problema se explica más por razones locales que internacionales”, señala el informe del Banco Provincia.

A nivel global, China creció 56% y Estados Unidos 20,5%. Las economías que crecieron similar a la Argentina en la última década son Japón (+3,5%), Sri Lanka (+2,7%), Dominica (+2%) y Brunei (+1,7%).
De cara a 2026, el país podría encadenar dos años consecutivos de crecimiento de su PBI, una situación poco frecuente en la última década. De concretarse, permitiría romper el virtual techo de expansión que caracteriza a la economía argentina desde hace unos 15 años.
Un crecimiento desigual
De los datos económicos surge otra tendencia que se profundizó en los últimos años: mientras la industria y la construcción pierden dinamismo, los sectores de energía y minería crecen a un ritmo que duplica el promedio de la economía. Esta reconfiguración ya tiene efectos visibles en el empleo, con impacto negativo en los conurbanos de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, y una mayor demanda de mano de obra en provincias como Neuquén, Salta, San Juan y Catamarca.
En la última década, el sector de minas y canteras —que incluye la producción petrolera— creció casi 30%, mientras que la industria cayó más de 12% y la construcción, 13%. El sector agropecuario se contrajo 2%, aunque desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia explican que “dado que el PBI argentino se calcula a precios de 2004, el trigo y el maíz quedan sobrerrepresentados en relación con la soja”.
El comercio mayorista y minorista, otro sector intensivo en mano de obra, al igual que la industria y la construcción, también registró una caída del 2%.

Entre los sectores con mejor desempeño, además de minas y canteras, se destacan las actividades empresariales e inmobiliarias (+16,7%), la enseñanza (+13,8%) y hoteles y restaurantes (+8,6%).
“En los sectores que crecieron se observan i) shocks exógenos y mejoras en las condiciones naturales, especialmente en energía y minería; ii) cambios en los patrones de consumo que permitieron un avance sostenido de hoteles y restaurantes, con la única excepción de 2020; y iii) un mayor consumo de servicios para el hogar, que fortaleció la oferta de servicios empresariales. En este sentido, los buenos resultados parecen explicarse más por cambios globales y ‘buena suerte’ que por políticas exitosas”, concluye el informe del Banco Provincia.
En paralelo, el Indec difundió la semana pasada los datos de industria y construcción correspondientes a noviembre, que profundiza la caída de ambos sectores. Según la consultora LCG, la industria se ubica un 5,5% por debajo de diciembre de 2024 y un 6% debajo de noviembre de 2023. La construcción, en tanto, se encuentra 4,8% por debajo de finales de 2024 y 24,1% por debajo de noviembre de 2023.
“De los 16 sectores industriales, 11 registraron caídas en noviembre frente al mismo mes de 2023. Entre los retrocesos superiores a los dos dígitos se destacan textiles (-38%), productos de metal (-24,5%), caucho y plástico (-22,6%), automotriz (-20,8%), minerales no metálicos (-20,1%) y prendas de vestir (-11,3%)”, detalló LCG.
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