
Una embotelladora de Coca-Cola, envuelta en un conflicto judicial
Se enfrentó con una distribuidora local
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RIO GALLEGOS.- La Justicia de Santa Cruz investigará si la firma Coca-Cola Polar Argentina, la embotelladora de esa línea de gaseosas que produce para la Patagonia, cometió delito penal al desobedecer un fallo de un juez provincial que ordenó la continuidad de la relación entre la fabricante de capital chileno y una distribuidora local. El tema provocó gran repercusión en esta ciudad, ya que la decisión de Coca-Cola Polar Argentina pone en riesgo el futuro de 20 familias y de una distribuidora familiar con 27 años de trayectoria.
La controversia entre la embotelladora de la multinacional y la empresa familiar Santa Cruz Refrescos se inició el 16 de mayo pasado, cuando Coca-Cola Polar Argentina notificó vía carta documento a la distribuidora local que en 180 días suspendería la relación comercial entre ambas por "motivos de reestructuración de actividades". "Llevo 25 años distribuyendo Coca-Cola y todos los productos en Río Gallegos, 28 de Noviembre y Río Turbio sin una sola observación en mi contra por parte de la empresa, y sin sentarnos a hablar me avisan que en 180 días me quitarán la distribución", se lamentó Jorge Guiñazú, presidente de Santa Cruz Refrescos.
Ante la notificación, Guiñazú presentó un amparo ante la justicia provincial para evitar que le sea quitada la distribución que significa el 70% de la facturación de la empresa. En segunda instancia, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Río Gallegos dio lugar en octubre a la apelación de Guiñazú y extendió por 180 días más el plazo de relación contractual. Pese al fallo, el 8 de noviembre, Coca-Cola Polar dejó de proveer a la distribuidora local.
"Es insólito que una empresa multinacional ignore un fallo de la justicia provincial, tanto que ellos piden seguridad jurídica", insiste Guiñazú, y asegura que seguirá adelante con su compañía. "Lo único que yo quería era que se nos respetara como distribuidora, que me dieran un margen razonable para reestructurar mi empresa, y saber por qué me rescinden el contrato", afirma.
Santa Cruz Refrescos distribuye, además de Coca-Cola, diez marcas de primera línea, que representaban hasta ahora el 30% de la facturación local. A partir de la suspensión, Coca-Cola Polar Argentina ha iniciado por otros medios la entrega de productos en toda la zona de cobertura.
Ante el incumplimiento de la medida judicial, el 18 del mes pasado -pocos días antes de la feria judicial-, el juzgado de primera instancia número 1 en lo civil, comercial, laboral y de minería remitió la causa al juzgado de instrucciones número 2 para que se investigue si la firma chilena cometió delito de desobediencia, según el artículo 239 del Código Penal.
La voz de Coca-Cola
La respuesta de Polar llegó por medio de una solicitada publicada en los diarios de Santa Cruz. En el texto, la empresa señala que le notificó a Santa Cruz Refrescos su decisión de "terminar la relación comercial que unía a ambas empresas con un preaviso de 180 días". "Ahora, Santa Cruz Refrescos en vez de utilizar ese extenso tiempo para reajustar y adaptar sus negocios, dedicó sus esfuerzos para trata de quedar atada de manera indefinida a Polar", expresó la embotelladora de Coca-Cola. En la misma solicitada, Polar señala que la medida judicial obtenida por Santa Cruz Refrescos le fue notificada una vez concluida la relación comercial entre las dos empresas, "con lo que además de ser absolutamente contraria a derecho, resulta de imposible cumplimiento".
Fuentes de Coca-Cola Argentina explicaron a LA NACION que la decisión de Polar de dejar de operar con Santa Cruz Refrescos responde a una política comercial de la embotelladora de tomar en forma directa la distribución de sus productos y destacaron que a las dos empresas no las unía ningún contrato.





