
Una empresa bajo el agua
Los hermanos Nicoletti dieron un giro profundo al negocio del buceo iniciado por su padre
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Quienes han repetido la experiencia de bucear en el fondo del mar saben que siempre se ve diferente aunque se explore en el mismo lugar.
Probablemente fue la temprana incursión en el buceo la que dio a Patricio Nicoletti (31) la certeza de que el mercado ofrece infinidad de oportunidades que hay que saber encontrar.
Por eso, a pesar de haberse licenciado en Sistemas decidió junto con su hermano Rafael (38) tomar el timón de La casa del Buceador, un local perteneciente a su padre, dedicado a la venta de productos para esa disciplana.
Nacidos en Puerto Madryn, los hermanos Nicoletti no sólo experimentaron desde chicos todas las actividades vinculadas al mar sino que heredaron de su padre y de su tío la habilidad de vincular su pasión por el buceo al desarrollo de nuevos negocios.
Tenían en Buenos Aires el primer local dedicado al rubro y en Puerto Madryn una pequña fábrica de trajes de neoprene, aletas y máscaras de goma.
"La hiperinflación dificultó la marcha del negocio; mi padre prefirió retirarse y mi hermano y yo decidimos darle un nuevo impulso, con un perfil más empresario y apostando a generar nuevas propuestas en el mercado del buceo", cuenta Patricio, uno de los dos dueños de la empresa Pino Sub.
Nuevas olas
La compañía continuó manejando los locales en Buenos Aires y en Puerto Madryn. Además amplió la fábrica de trajes e invirtió más de US$ 200.000 para lanzar allí el catamarán Golfo Azul, especialmente diseñado para el buceo.
"Nuestro desafío era encontrar la forma de mantener a los buzos en actividad para potenciar nuestro negocio. El catamarán ofrece la posibilidad de vivir varios días a bordo recorriendo la zona del golfo Nuevo, lo que atrae a buzos profesionales aunque también hay salidas diarias con lecciones de buceo para quienes se inician en la actividad", dice Patricio, y explica que el negocio se benefició con el auge del turismo en Madryn y de la difusión del buceo como deporte marítimo.
La atracción creciente que genera el aprendizaje del deporte -se certifican 3000 nuevos buzos por año- llevó a los Nicoletti a unirse al Centro de Estudio del Buceo y comprar Puerto Tablas, una de las principales guarderías de windsurf en Acassuso. Allí invirtieron alrededor de US$ 100.000 en la construcción de una pileta de cuatro metros de profundidad donde ofrecerán cursos de iniciación y especialización en buceo, así como fotografía submarina y otras actividades relacionadas.
La apertura económica -dice- les permitió ampliar las líneas de producto en sus locales y hoy importan por un monto aproximado de US$ 600.000 al año. También ampliaron los diseños de equipos y ofrecen fabricación a medida, así como reparación y mantenimiento de los trajes.
Patricio aportó al negocio las herramientas del management que incorporó a través de un curso de dirección de Pymes en el IAE. Hoy Pino Sub factura más de un millón y medio de dólares.
A juzgar por la estrategia de explorar e introducir cambios que potencian un mismo nicho, los Nicoletti muestran que no siempre se bucea en el fondo del mar. Todavía muchos tesoros seducen desde la superficie.
Pino Sub SA
La compañía de los Nicoletti fabrica y comercializa trajes de neoprene y accesorios para buceo. Tiene dos locales de venta al público y provee a las Fuerzas Armadas, Bomberos y a empresas del rubro. Está constituida por una división en Puerto Madryn y otra en Buenos Aires que facturan US$ 850.000 cada una. También tiene su web en Internet: http://www.pinosub.com





