
Una ventana al océano en el hogar
Las peceras marinas con arrecifes de coral son las más caras para los que quieren tener una réplica de la vida acuática en el living de su casa; las grandes cuestan hasta $ 200.000
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Una tenue ola de agua marina acaricia el arrecife de coral, mientras que un grupo de peces multicolores merodea por las rocas vivas, en las narices mismas de un cangrejo ermitaño. La escena se produce en el living del hogar, pero no es parte de un documental sobre vida acuática: es un instante dentro de una pecera de lujo, lo más parecido a un pedazo de océano dentro de la propia casa.
Hablar de acuarios premium es hablar de grandes estructuras vidriadas, que van desde los 500 hasta los 3000 litros, y que recrean el hábitat marino en torno de un arrecife de coral. Para darse el gusto de tener el mayor de ellos hay que contar desde el vamos con $ 100.000, sólo para comprar la pecera y todo el equipamiento que la hará funcionar correctamente. Completar el "álbum" con distintas especies demandará otros $ 100.000.

"En una pecera de 3000 litros hay que destinar $ 50.000 sólo para la roca viva donde se apoyan los corales", explica Mariano Sangiorgi, encargado de Acqus Acuario, una de las casas que arma a medida este tipo de productos en el país. "Después hay que desembolsar entre 10.000 y 20.000 para peces, y otro tanto para los corales e invertebrados", agrega.
Claro que la inversión en peces puede ser tan diversa como la cantidad de especies existentes. Uno de los más accesibles es el Amphiprion ocellaris, que cuesta $ 150. Curioso si se piensa que se trata del pez payaso, famoso por ser el protagonista de Buscando a Nemo. Otra "estrella" de ese film, el pez cirujano (Paracanthurus hepatus), se cotiza un poco más: $ 900. Ahora, si lo que se quiere es un tiburón hay que pensar en $ 1500 (el más barato) o $ 5000 (el más caro).
Sebastián Mougenot, encargado de Polynesian Reef, otra casa de acuarios, explica que en muchos casos, el armado se encarece porque hay materiales que sólo pueden traerse de afuera. "La arena viene del Caribe o de Indonesia y tiene un precio local de $ 360 el kilo –dice–. Además, un filtro puede valer 1000 o 5000, según la marca y las funciones."
Construir una pecera de este estilo, que muchas veces se proyecta junto con la edificación de la casa, lleva tres meses, pero para que se pueda ver en ella algo de vida acuática interesante se debe esperar cuatro meses más. Tampoco es cuestión de llenarla de peces de golpe. "Hay que empezar con uno o dos a lo sumo", comenta Leandro Escobar, encargado de Ichtys, otro acuario local.

Por lo general, la casa que lo arma e instala se encarga del mantenimiento. Este servicio, que consiste en una visita semanal para revisar filtros, chequear el funcionamiento de los equipos, hacer la limpieza y proveer los insumos y la sanidad, cuesta entre $ 2000 y $ 4000 por mes. "El cliente no tiene que ocuparse ni siquiera de alimentar los peces, porque está todo automatizado", destaca Sangiorgi.
Dentro de un mercado bastante activo en el país hay alternativas más económicas, desde $ 15.000 hasta $ 30.000 para peceras de 500 litros. Escobar calcula que Ichtys vende un promedio anual de 10 acuarios medianos para peces marinos. "Pero varía por temporadas", aclara. También está la opción de "agua dulce", donde aun el más top, que es el "plantado", cuesta cinco veces menos que sus símiles de agua salada.
Como los organismos que lo habitan, el acuario está vivo y en constante crecimiento. Al año de instalado, su valor ya puede superar en varios miles de pesos su costo inicial.
- Los acuarios marinos con arrecifes de coral son la opción más lujosa para los fanáticos de las peceras






