Vaca Muerta y el dilema de optar entre dos modelos extremos: Noruega o Angola

Vaca Muerta
Vaca Muerta Fuente: Archivo - Crédito: YPF
Sofía Diamante
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14 de abril de 2019  

Vaca Muerta no deja de despertar expectativas en la Argentina por el potencial incremento de producción de petróleo y gas que podría aportarle al país. Y aunque todavía es muy prematuro hablar del "riesgo" que generaría una entrada masiva de dólares a la economía, por las inversiones en el sector y las exportaciones de los hidrocarburos, nunca es anticipado analizar qué ocurrió con los países que en poco tiempo explotaron un recurso que les generó un impacto masivo de ingreso de capitales.

Las experiencias de otras economías se dividen en dos: las que fueron exitosas con el manejo del gran flujo de divisas, como Noruega y Chile , por ejemplo, y las que la malgastaron y terminaron por destruir todas las demás industrias productivas, como Angola y Venezuela.

El último grupo suele ser el más conocido. Su diagnóstico tiene nombre y se llama "enfermedad holandesa". "En 1959 se empezó a explotar en el Mar del Norte una cuenca de desarrollo gasífero, que benefició a Holanda, pero también a Gran Bretaña, con el petróleo -cuenta Daniel Montamat, exsecretario de Energía y analista del sector-. Holanda, particularmente, se encontró con mucho flujo de inversión, que se sumó a las divisas que ingresaban por las exportaciones de gas a Europa. Esto generó que la moneda, el florín en esa época, se apreciara mucho con relación a otras y que muchas actividades productivas sufrieran tener una moneda más fuerte, ya que esto no tenía que ver con la productividad, sino que eran dólares excepcionales que ingresaban para desarrollar un recurso extraordinario".

Holanda, sin embargo, logró salir de la trampa y diversificó su industria. Además, tiene dos empresas líderes del sector que son multinacionales, como Shell y Trafigura (que compró las estaciones de servicio Petrobras en el país y las comercializa con la marca Puma Energy).

Angola. El buque de exploración petrolera Kaombo Norte, en una economía vulnerable a las fluctuaciones del precio del petróleo
Angola. El buque de exploración petrolera Kaombo Norte, en una economía vulnerable a las fluctuaciones del precio del petróleo Fuente: AFP

Angola y Venezuela, por su parte, no tuvieron la misma suerte. El país africano proyectó en 1980 que sus reservas de petróleo y gas equivalían a siete veces su PBI. La producción entre 1980 y 2017, sin embargo, terminó siendo 10 veces las reservas que se estimaban en 1980, con 1715 millones de toneladas equivalentes de petróleo (TEP), destaca un informe del Estudio Arriazu Macroanalistas, escrito por el economista Ricardo Arriazu. Pero Angola "no fue exitosa en el manejo de sus recursos, provocó una fuerte apreciación de la moneda y terminó fracasando en sus intentos de reducir la pobreza", dice el informe.

"La disponibilidad de divisas por el desarrollo del sector energético llevó a la apreciación del tipo de cambio, lo que perjudicó a otros sectores productivos y redujo su actividad. Hoy, Angola ocupa el lugar 169, sobre 175 países, en igualdad económica del Banco Mundial, y el 148, entre 187 países, en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. El 68% de los habitantes viven debajo del nivel de la pobreza y el 37%, en pobreza extrema. En las zonas rurales, solo el 34% de la población tiene agua corriente y el 37% tiene acceso a la electricidad. La tasa de mortalidad infantil es una de la más altas del mundo y la disparidad de ingresos es muy grande", señala.

La economía angoleña, además, es sumamente dependiente del petróleo y es vulnerable a cambios en el precio internacional. "El sector petrolero aporta el 95% de los ingresos de divisas, el 70% de los ingresos fiscales y el 50% del PBI. Esta dependencia los hace muy vulnerables a las fluctuaciones del precio del petróleo. Con la baja de este precio en 2015, el gobierno se vio obligado a devaluar 30% su moneda, recortar el presupuesto en 25%, declarar una moratoria en su deuda y postergar proyectos en infraestructura, educación, energía y transporte. Estas medidas elevaron el descontento social. El sistema político es poco transparente y el gasto público está orientado a la defensa y a la administración pública, y es muy escaso en educación, salud y energía", detalla el informe de Arriazu.

Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, agrega que la empresa petrolera estatal de Angola está controlada por un "gobierno manejado por una familia que hace saquear esos fondos en beneficio propio y no tiene capacidad propia para desarrollar los yacimientos".

Venezuela, por su parte, es el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo y utilizó la entrada masiva de dólares para tener un tipo de cambio barato que le permitiera ser más beneficioso importar que producir. Los resultados de la mala gestión son más conocidos: alrededor del 60% de la población se encuentra en la pobreza extrema; su economía lleva cinco años de contracción del PBI, con una caída de aproximadamente 15% el año pasado y una inflación que, se estima, en 2019 llegará a 10.000.000%.

Noruega, en cambio, es considerado el modelo a seguir en este tema. El país tuvo la suerte de descubrir petróleo y gas, también en el Mar del Norte, a comienzos de 1960, en la misma década en que se producía la "enfermedad holandesa". En 1980, las reservas probadas de hidrocarburos eran de 886 millones TEP, con un valor equivalente a 2,7 veces el PBI. Entre 1980 y 2017, la producción totalizó 5736 millones TEP, más de seis veces las reservas probadas contabilizadas en 1980, según el informe de Arriazu. De hecho, cuando Noruega descubre petróleo, al país le faltaba el know how y mandaron a varios ingenieros a estudiar a la Argentina, además de llevarse otros geólogos argentinos para hacer consultoría.

El fondo noruego

Noruega. La plataforma de exploración petrolera en Tromso, una de las más activas
Noruega. La plataforma de exploración petrolera en Tromso, una de las más activas Crédito: Shutterstock

Al tanto de las consecuencias que le trajo a Holanda el ingreso masivo de divisas, Noruega creó el Fondo Soberano de Riqueza, que le permitió invertir el dinero que recibía en otros proyectos de largo plazo y, así, mitigar en parte el flujo de capitales, ya que igualmente la propia actividad en el sector generó algunas "burbujas", y los salarios se incrementaron mucho más que en el resto de Europa, lo que afectó la competitividad de otros sectores.

Con una acumulación de activos por un valor cercano a los 1,05 billones de dólares, el fondo es uno de los más grandes del mundo y tiene inversiones en 9146 empresas, en 72 países, donde se busca así asegurar su uso intertemporal. "Los ingresos del fondo provienen de las transferencias que recibe por las participaciones del Estado en la explotación, de los ingresos de sus inversiones y de los impuestos sobre el sector. El fondo solo puede transferir al presupuesto público un porcentaje de la tasa de retorno de sus inversiones", explica Arriazu.

"Cuando se supo el tamaño de los recursos, existía el riesgo de calentar la economía demasiado. Sabíamos que los ingresos de petróleo y gas no iban a durar para siempre, que iba a ser un período corto en la historia de nuestro país y que necesitábamos buscar una manera de poder disfrutar de los ingresos en el largo plazo", cuenta el embajador noruego en la Argentina, Jostein Leiro, que está en el país hace tres años y medio.

El fondo es administrado por el banco central de Noruega, para evitar que las decisiones de inversión se basen en la política. "Las consideraciones son exclusivamente comerciales y esto es para evitar que estos recursos tan importantes y tan grandes no se vuelvan una herramienta política, porque esa no es la intención", dice.

Al principio, el Parlamento noruego estableció una regla en la cual el Estado podía utilizar en su presupuesto un máximo de 4% del retorno anual de las inversiones. Hace unos años, este porcentaje se redujo al 3% como resultado del crecimiento del fondo y de los retornos. "Este año, como la economía anda bien, el porcentaje será 2,5 por ciento. Todos los gobiernos han respetado esta regla para no calentar demasiado la economía y para asegurar que no nos volvamos demasiado dependientes de estos recursos y que la economía de este país continúe siendo bastante diversa, para tener otras puertas cuando se agote", dice el embajador. Señala, además, otras actividades productivas, como el sector de servicios, el marítimo, la exportación de pesca (salmón, principalmente), la industria y un desarrollo importante en finanzas.

"La gente lo llama 'el fondo de las pensiones', porque es considerado intergeneracional, pero en realidad es un fondo sin objetivos de uso específico, aunque sabemos que el número de jubilados va a crecer y por lo tanto habrá una necesidad de tener recursos para cubrir esto", agrega.

Chile, por su parte, tiene constituido el fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) -antes llamado fondo de Estabilización de los Ingresos del Cobre-, que "permite financiar eventuales déficits fiscales y realizar amortizaciones de la deuda pública, contribuyendo, así, a que el gasto fiscal no se vea mayormente afectado por los vaivenes de la economía mundial y la volatilidad de los ingresos que provienen de los impuestos, el cobre y otras fuentes", explica en su página el Ministerio de Hacienda chileno, que publica además los informes mensuales del fondo, en el cual hasta febrero tiene un valor de mercado de US$14.212,36 millones.

Realidad argentina

Los ingresos de capitales por Vaca Muerta aún distan mucho de generar una apreciación artificial en el tipo de cambio, aunque la Argentina ya ha sentido la consecuencias de tener una moneda fuerte producto de atrasar la suba del dólar o de atarlo por ley, y no por una mejora en la competitividad.

El año pasado, la inversión total en los yacimientos que se encuentran en la formación geológica fue de apenas US$4500 millones, lejos de los US$10.000 millones que se necesitarían cada año para desarrollar de forma intensiva la producción. Del total, los principales desembolsos los realizó YPF, la empresa con control estatal. Los niveles de exportación de petróleo y gas también son todavía bajos, aunque comienzan a reactivarse después de años de ser únicamente importadores.

A futuro, a diferencia de Noruega y Chile, las regalías que generan los hidrocarburos les pertenecen a las provincias y no al Estado nacional, como está escrito en la Constitución. Funcionarios de Neuquén indicaron que crear un fondo "es una cuestión que se está analizando. De la misma manera que la asignación de las mayores regalías para la cobertura de las necesidades de infraestructura en todo el territorio provincial, sobre todo en el área de influencia de la actividad". El Gobierno, por su parte, recauda de la actividad a través del IVA y del impuesto a las ganancias.

"Suena utópico hablar de crear un fondo cuando, por ejemplo, hace seis años se está construyendo una ruta de doble mano entre Neuquén y Añelo, que son 100 kilómetros. No hay que crear ningún fondo, sino administrar correctamente los ingresos. El gobierno de Neuquén amplió el mes pasado de nueve a trece sus ministerios, apenas obtuvo la reelección, en vez de destinar los fondos a los costos que implica esto en la ruta", reflexionó un analista del sector energético.

Dos modelos con resultados diferentes

Noruega

  • En 1980 las reservas probadas de hidrocarburos equivalían a 2,7 veces el PBI
  • Entre 1980 y 2017, la producción alcanzó al 19,7% del PBI acumulado de ese período
  • Desde 1980, el PBI en dólares creció 4,2 veces y la cuenta corriente externa registró un superávit acumulado de US$840.000 millones entre 1990-2018
  • El sector petrolero da trabajo en forma directa a más de 300.000 personas, un 11,2% del empleo total
  • El Fondo Soberano de Riqueza acumula 1,05 billones de dólares, invertidos en 72 países

Angola

  • El potencial energético se probó en 1980, con reservas equivalentes a siete veces su PBI. La producción posterior lo superó ampliamente
  • Entre 1980 y 2017, la producción fue equivalente a 48,3% del PBI acumulado (más del doble que en Noruega)
  • En 2018 las reservas probadas alcanzaron los 1574 millones de toneladas equivalentes de petróleo (TEP), que representaron seis veces el PBI de ese año
  • El mal manejo de los recursos impactó en el desarrollo del país: el 68% de los habitantes vive por debajo del nivel de pobreza y el 37% sufre pobreza extrema
  • La economía del país africano depende del petróleo, un sector que aporta el 95% de los ingresos de divisas, el 70% de los ingresos fiscales y el 50% del PBI

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