Vinos importados para paladares finos

Los hermanos Mariano y Nicolás Levy descubrieron un nicho de mercado que estaba poco explotado
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27 de agosto de 2001  

Iniciaron su emprendimiento con el propósito de trabajar en el desarrollo de una cultura en el consumo de vino de alta gama en la Argentina. Recorrieron Francia, la cuna de esta bebida, seleccionaron las mejores etiquetas y comenzaron a importarlas a finales de 1999; la idea era llenar un nicho de mercado integrado por los paladares más finos, exigentes y delicados.

Los hermanos Mariano (28) y Nicolás (23) Levy decidieron entonces unirse para crear Gran Cru, una firma dedicada exclusivamente a la importación de vinos premium y ultrapremium.

"Nuestro padre viajaba mucho; nosotros lo acompañábamos y, charlando, vimos que los vinos de calidad nunca llegaban al país y que no existía una cultura sobre el cuidado, los conceptos y la selección de los vinos", comentó Mariano, actual presidente de la firma y licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Belgrano.

No sin antes meditar seriamente acerca del hecho de emprender un proyecto familiar, los hermanos consiguieron un socio que les aportó un capital inicial de US$ 650.000 e iniciaron las importaciones.

A pesar de la crisis por la que atraviesa el país, Mariano y Nicolás distinguieron a sus potenciales clientes en la denominada clase alta y consideraron que había familias tradicionales interesadas en la cultura francesa del vino.

En un principio, intentaron comercializar los vinos por medio de Internet, pero la "resistencia" fue demasiado grande y combinaron la venta virtual con la de catálogo.

"Hasta ese momento, el nicho de mercado estaba vacío y apenas empezamos la novedad atrajo varios clientes que por el boca a boca fueron trayendo otros", sostuvo Nicolás, director de Gran Cru y estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires.

El año último facturaron US$ 1.119.740, y US$ 224.211 durante el primer cuatrimestre de 2000. Este año proyectan ganancias por US$ 2.000.000 y ya recaudaron US$ 521.425 con las ventas realizadas entre enero y mayo.

En la actualidad tienen más de doscientos clientes particulares, de los cuales el 90 por ciento son hombres, y abastecen los restaurantes más finos del país, entre ellos, La Corte y Tomo Uno.

Entre los vinos que ofrecen a sus clientes se encuentran las etiquetas de Bourgeois, Pauillac, Pessac Leognan, Margaux, Pétrus, Chablis, Côte d´Or, Hugel & Fils y el espumante Pol Roger, incluido el Cuvée Sir Winston Churchill.

"Trabajamos con vinos caros de origen, pero nos mantenemos siempre en los rangos de los precios internacionales y reducimos nuestros costos para no trasladar los impuestos por importación a los clientes", manifestó Mariano.

Así, los precios varían desde los 11 hasta los 3000 dólares. La necesidad de ampliar las ofertas los llevó a buscar etiquetas en otros países.

En consecuencia, este año comenzaron a importar los vinos Alma Viva, de Chile, y Opus One, de Estados Unidos. Por otro lado, la firma ofrece por primera vez en la Argentina la posibilidad de comprar a futuro.

Gran Cru participará, en los Château de Bordeaux, del proceso conocido como Pimeur, que permitirá a los clientes comprar los vinos que aún descansan en las barricas de roble de la última cosecha (dos años de antelación a su embotellado).

"Es un negocio distinto que permite la inversión del aficionado", comentó al respecto Nicolás.

Aprender para beber

Desde el principio, los hermanos, fanáticos de River, se propusieron educar a los argentinos en todo lo relacionado con el vino. Por ello, además de importarlos, realizan degustaciones, presentaciones y cursos.

En el caso de los restaurantes, Mariano se reúne con el personal para degustar los vinos y enseñar sobre las combinaciones.

"En una presentación en un restaurante, a la moza se le cayó una botella de 300 pesos y fue mortal, no por el precio, sino porque no la conseguimos más; fue un accidente, pero nos sirvió para seguir con la filosofía de enseñar tanto cómo combinar un vino como la forma de transportarlo", recordó Mariano.

"Los clientes vienen a los cursos, los restaurantes nos piden consejos y así logramos una total fidelización del cliente", afirmó Nicolás.

Para cultivar el cuidado de la bebida, Gran Cru obtuvo este año la representación exclusiva de las conservadoras de vino EuroCave, cuya venta representa el 30 por ciento de las ganancias. Las máquinas funcionan a modo de bodega y mantienen la temperatura y humedad óptimas para las botellas.

emprendedores@lanacion.com.ar

La empresa en números

Fundación: en 1999 los hermanos Levy crean la Gran Cru.

Facturación: en el primer cuatrimestre de 2000, la empresa obtuvo ingresos por 224.211 dólares, en tanto que el año último, en total, las ventas alcanzaron los 1.119.740 dólares.

Proyección: para todo este año los emprendedores tienen previsto conseguir una facturación de 2 millones de dólares.

Primer cuatrimestre: entre enero y mayo de este año la compañía ya registró ventas por 521.425 dólares.

Empleados: están ocupando a cuatro personas.

Clientes: desde su puesta en marcha la empresa ya tiene más de 200 compradores particulares.

Precios: van desde los 11 dólares hasta más 3000.

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