¿A quién pertenece la imagen más conocida de Brasil?
El Cristo Redentor, ícono de Río de Janeiro, construido entre 1926 y 1931; pocos saben de la disputa legal por el famoso monumento
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RIO DE JANEIRO.- Cada año millones de visitantes suben una colina de Río para disfrutar de la imagen del Cristo Redentor que se asoma sobre la ciudad y premia los ojos con su vista incomparable.
Descienden cargados de postales, camisetas, platos, llaveros y estatuas en miniatura, entre otros objetos de recuerdo de la majestuosa pieza de arte de un Cristo con los brazos abiertos.
Muy pocos están al tanto sobre una callada pero persistente disputa legal sobre el famoso y más conocido monumento de Brasil.
Los herederos del escultor polaco-francés Paul Landowski han planteado el interrogante legal de a quién pertenecen los derechos del Cristo Redentor.
Los descendientes estiman que deben recibir pagos por derechos de autor por la pieza de su ancestro.
Muchos están en desacuerdo con esa idea y dudan que los herederos, que viven en Francia, logren recibir algún pago.
No obstante, algunos expertos están preocupados que en la batalla legal de los herederos puedan verse involucrados eventualmente miles de negocios relacionados con el monumento. Y con otros alrededor del mundo.
"Uno debe darse cuenta de que esto es un asunto mucho más serio de lo que parece. Están tocando un avispero. ¿A dónde llegaremos? Dígame, ¿Quien pagará a los herederos de Leonardo da Vinci por recuerdos similares de la Mona Lisa en el Museo Louvre?", dijo Bemvindo Sequeira, del consejo de protección a los derechos del estado de Río.
"Es sólo la punta del témpano y puede ser una batalla que se extienda por años", aseguró.
Los abogados de la familia, que se sienten respaldados por la ley brasileña, deben aún llevar su caso ante un tribunal, y han tomado algunas medidas en esa dirección.
"Hemos enviado notificaciones a algunas compañías", dijo la abogada María Luiza Arreta Egea. "Estas notificaciones son específicas para cada compañía según el uso que ha dado esa empresa al monumento, aclarando los derechos (de los herederos) y la necesidad de una autorización", agregó.
La abogada declinó mencionar esas empresas o el contenido de las notificaciones y hasta ahora ninguna compañía ha admitido haberlas recibido o las ha rebatido públicamente.
También está la cuestión sobre cómo dividir esos derechos.
Landowski, según libros de historia, modeló la cabeza y brazos de la escultura. El ingeniero brasileño Heitor da Silva Costa hizo el diseño.
"¿Realmente usted cree que alguna vez conseguirán algo?", se preguntó Davi Costa, cuya tienda de recuerdos en la estación del tren colorido que lleva al monumento incluye imágenes en discos compactos de la estatua. "Yo no creo que ganen nada. Es un monumento nacional, una herencia de la humanidad", añadió.
La Iglesia Católica, que es la propietaria del lote donde se erige la estatua, es también escéptica.
"La cima, donde terminan los últimos escalones, pertenece a la Iglesia por decreto federal. Tenemos documentos que prueban que Landowski cedió los derechos del monumento a la Iglesia", afirmó Adionel Carlos da Cunha, vocero de la Arquidiócesis de Río.
Pero Regina Bitencourt, de la Asociación Brasileña de Derechos de Autor, dijo que su grupo no han encontrado ningún documento que pruebe la propiedad.
"No encontramos nada y si no hay documentación que pruebe que Landowski cedió sus derechos, entonces debe prevalecer el derecho de los herederos", dijo la abogada.
Si el caso se transforma en un debate público legal será el asunto más candente desde que el monumento fue inaugurado el 12 de octubre de 1931.
La estatua de 38 metros de alto y cerca de 1000 toneladas de peso fue construida entre 1926 y 1931. Landowski hizo las piezas en Francia y las embarcó luego a Brasil, donde el tren por la montaña las transportó a la cima del morro del Corcovado, de 710 metros de altura.
Al principio, el Morro del Pan de Azúcar y otros lugares de la ciudad fueron considerados para colocar la estatua, pero la idea que se impuso fue la del Corcovado con su vista hacia la costa atlántica, pues unía elementos que son el orgullo de la ciudad: selva, cerro y mar.
La noche de la inauguración estaba previsto que el científico italiano Guglielmo Marconi enviara una señal de radio desde Nápoles, por medio de una estación en Inglaterra, para encender luces e iluminar el monumento. Pero la idea naufragó en medio del mal tiempo.
Curiosamente, el mal tiempo también obligó a la suspensión de un espectáculo, para iluminar la estatua con luces azules en el aniversario del monumento el año pasado. Hubo también mal tiempo y las nubes cubrieron la cima haciendo invisible al Cristo Redentor.
A través de los años, la estatua ha venido a simbolizar Río de la misma forma en que la Estatua de la Libertad lo hace con Nueva York o la Torre Eiffel con París. También ha inspirado más de 200 monumentos similares en todo Brasil, país con la población católica más grande del mundo.
El monumento sirve de inspiración a caricaturistas y los periódicos lo han registrado en versiones sonrientes cuando Brasil ganó alguna de sus tantas copas mundiales de fútbol, o con lágrimas escurriendo por el rostro ante la violencia en Río, uno de los problemas endémicos de la ciudad.
El año pasado, las autoridades inauguraron escaleras eléctricas y elevadores en la última etapa del recorrido para llegar a la cima, una forma de facilitar el acceso a los miles de turistas que visitan el Cristo Redentor todos los días.
Los que llegan quedan encantados y muchos brasileños sienten una verdadera veneración por monumento.
Por eso Da Cunha, el vocero de la arquidiócesis, cree que la idea de pagar derechos a la familia del escultor Landowski -más de 40 años después de su muerte- nunca se concretará.
"Le aseguro que cualquier cosa que cambie la situación actual levantará las críticas públicas y la gente saldrá a las calles a protestar", dijo.
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Fuente: AP


