
Ahmed Ben Bella: el revolucionario argelino
1962
Ahmed Ben Bella lloró cuando fue invitado a Egipto por primera vez para explicar en una conferencia por qué luchaba por la independencia de su país. Este hombre nacido en Argelia en 1916, en una familia de campesinos musulmanes, se sintió avergonzado ante su audiencia porque no sabía hablar árabe.
Su lengua materna era el francés, el idioma de la nación que ocupó Argelia durante más de un siglo. Hasta que él se empecinó en cambiar la historia.
Tras haber combatido en las filas francesas durante la Segunda Guerra Mundial y haber sido premiado por su valentía, Ben Bella decidió que era hora de pelear por la liberación de su propio país.
Así, encabezó una de las luchas anticolonialistas más intensas del siglo XX, junto con Mahatma Gandhi y con el africano Patricio Lumumba. Llegó a ser el primer presidente de Argelia (1963-1965) y una de las figuras clave del socialismo árabe.
En 1947, fundó la Organización Armada Secreta (OAS), un grupo dedicado a la lucha armada contra los franceses. Detenido en 1950 por sus actividades terroristas, se fugó en 1952.
Dos años más tarde fue uno de los fundadores del Frente de Liberación Nacional (FLN), que organizó la insurrección, y durante años dirigió la resistencia desde su exilio en Libia. En 1956 fue capturado a bordo de un avión y encarcelado en Francia.
Cuando París reconoció la independencia de Argelia en 1962, tras los acuerdos de Evian, Ben Bella fue liberado y regresó a su país. Ese mismo año fue nombrado primer jefe de gobierno y en 1963 ganó las elecciones que lo llevarían a la presidencia, lo cual le permitió impulsar reformas socialistas y apoyar varios movimientos de liberación nacional en Africa.
Su lucha, sin embargo, estaba lejos de terminar: en 1965, volvió a prisión tras ser derrocado mediante un golpe de Estado que encabezó su antiguo aliado Huari Bumedian.
Una vez liberado, en octubre de 1980, se exilió en Suiza. Desde allí creó el Movimiento Democracia para Argelia (MDA), que no fue legalizado hasta 1990. Ese año volvió a su país, enarbolando las banderas del islamismo, para participar de las primeras elecciones en Argelia sin un sistema de partido único.
2006
El partido de Ben Bella fue derrotado en los comicios por el entonces gobernante Frente Islámico de Salvación (FIS). Lo que siguió fue el terror. En 1992, el ejército impulsó un nuevo golpe de Estado y Argelia inició una década de guerra civil entre el poder militar y los movimientos islámicos radicales.
Durante ese período, Ben Bella quedó al margen de la política. Hasta 2003, cuando fue elegido presidente de la Campaña Internacional contra la Agresión en Irak en la Conferencia de El Cairo.
Siempre mantuvo fuertes lazos con la Argentina, ya que conoció y admiró al "Che" Guevara. En julio de 1997 visitó nuestro país y fue agasajado en la casa del entonces jefe de la SIDE, Hugo Anzorreguy.
El nacionalista que antes había tomado las armas para defender a su país se convirtió en un líder pacifista internacional, que hoy vive en distintos lugares del mundo, pero aún se atrinchera contra el imperialismo. "Soy el mismo que combatió al colonialismo francés", dijo hace un año en Caracas, donde fue invitado a participar del Encuentro Mundial de Artistas e Intelectuales en Defensa de la Humanidad.
Allí, a los 88 años, no sólo deslumbró con su jovialidad y lucidez a muchos que lo daban por muerto. También sorprendió con su moderación: afirmó no guardar rencores a Francia -al que considera "un gran país, porque ha tenido una posición progresista"- y ni siquiera a Bumedian.
"Yo nacionalicé todas las tierras. ¡Todas! ¿Qué iba a decirle a mi pueblo, entonces, si todas las tierras estaban en manos de los grandes? [...] Bumedian era una pequeña cosa en todo esto. Si no era él, iba a ser otro. El sistema mundial y mi gobierno eran dos cosas que no podían coexistir", afirmó.
Otro dato refleja su apertura: desde hace 34 años está casado con Zahra, una periodista argelina que lo criticó con dureza cuando él estaba en el poder. Se conocieron en prisión, cuando ella fue a entrevistarlo, y se casaron después del tercer encuentro. Zahra se mudó con él a la cárcel y tuvieron una hija, Mahdiya, que pasó los primeros siete años de su vida tras las rejas.
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