Alarma por un tercer caso de ántrax en Miami
Una mujer que trabajaba con Bob Stevens, que murió el viernes tras haber inhalado el bacilo, dio resultados positivos
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MIAMI.- La psicosis por un atentado bioterrorista, que inunda Estados Unidos con falsas alarmas sobre presuntos ataques, aumentó ayer con la confirmación de una tercera persona contagiada con ántrax en Miami y el anuncio oficial de que la bacteria que la enfermó podría ser fabricada, lo que convierte el caso en un acto criminal.
El temor alcanzó incluso al propio gobierno norteamericano, que lanzó una advertencia a todas sus embajadas en el mundo para que se abastezcan lo antes posible con un antibiótico que combate el bacilo del carbunco.
La tercera persona contagiada, identificada sólo como una mujer de 35 años, trabajaba en el mismo edificio que Bob Stevens, el periodista que murió el viernes pasado en Miami, tras haber inhalado una bacteria del bacilo de ántrax, y Ernesto Blanco, cuyos exámenes también habían dado resultados positivos.
Con la confirmación del tercer caso de contagio, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) convirtió su investigación en el peritaje de "un acto criminal"; hasta ayer también se barajaba la hipótesis de que sólo se tratara de un contagio accidental. Pero, buscando tranquilizar a la población de Miami, las autoridades afirmaron que la "enfermedad se limita al edificio de la empresa y no es contagiosa".
El alerta, tanto entre la población como entre los investigadores, había comenzado horas antes, cuando el FBI admitió que la bacteria que mató a Stevens y enfermó a sus dos compañeros pudo ser cultivada artificialmente en un laboratorio de Iowa en los años 50 y, probablemente, distribuida a numerosos centros de investigación.
El origen de la bacteria que mató a Stevens es clave en la investigación para determinar si se trató de un acto intencional. Si se prueba que es artificial, las agencias de seguridad desecharían por completo la hipótesis de que el periodista, de 64 años, se contagió con una bacteria natural accidentalmente para basarse, entonces, en la posibilidad de que sea un acto criminal o un ataque terrorista.
Sin embargo, el FBI aún espera los resultados definitivos de las pruebas que indicarían si las cepas del bacilo del ántrax, que provoca la enfermedad del carbunco, fueron fabricadas.
Además de algunas bacterias sobre el teclado de la computadora de Stevens, los agentes del FBI no han encontrado más rastros de la letal enfermedad en la oficina del periodista del diario The Sun. El de Stevens fue el primer caso de muerte por ántrax registrado en Estados Unidos desde 1974. El bacilo también contagió a Blanco, un cubano-americano que trabaja en el AMI, ahora clausurado. Blanco recibió una carta, que también manipuló Stevens, dirigida a la actriz Jennifer Lopez, que contenía una sustancia parecida al jabón en polvo.
Los dos casos de contagio fueron descubiertos luego de que el condado de Palm Beach sometió a exámenes de laboratorio a 850 empleados de la editorial y otras personas que trabajaron o visitaron el edificio.
Alertas de la Casa Blanca
El temor a un ataque biológico a Estados Unidos ha desatado una ola de preocupación cercana a la psicosis. Muchos se apresuran a comprar grandes cantidades de agua y antibióticos y han agotado las vacunas contra el bacilo del ántrax, por lo que su mayor fabricante, Bayer, producirá cantidades extras. La inquietud se extendió a otros cientos de personas que inundan los teléfonos de las autoridades con avisos de emergencias sobre bombas o cartas sospechosas. Pero en su mayoría estos avisos fueron falsas alarmas.
Cerca de 3500 empleados de una oficina del servicio de impuestos de Covington, en Kentucky, abandonaron el martes sus puestos de trabajo después de que una mujer comunicó la aparición de una sustancia extraña en un sobre remitido al centro. El propio Departamento de Estado, en Washington, fue escenario de imágenes de ciencia ficción cuando equipos especiales del FBI debieron entrar para analizar una "extraña polvera encontrada en el piso".
La Casa Blanca trató ayer de llevar calma a los norteamericanos al asegurar que la muerte por ántrax de Stevens, en Florida, es sólo un caso aislados. Pero uno de sus alertas a las embajadas estadounidenses no ayudó mucho. Como una "medida de precaución", el Departamento de Estado exhortó ayer a todas sus sedes diplomáticas en el mundo a que acopien el antibiótico ciprofloxacina, que combate el carbunco de forma tal que tengan reservas equivalentes a tres días de tratamiento para su personal.
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