América Latina: las perspectivas de los analistas económicos

Manifestantes en el centro de Santiago
Manifestantes en el centro de Santiago Crédito: Martín Bernetti/AFP
Julia D'Arrisso
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1 de diciembre de 2019  

Colombia

Mauricio Cabrera Galvis (economista y consultor)

Colombia tiene una economía bastante resiliente. El año entrante se prevé un crecimiento del 3,6%, que teniendo en cuenta el promedio de la región será de los más altos. No hay presiones inflacionarias fuertes, pero se pueden vislumbrar dos puntos de preocupación: el déficit externo, que será de más del 3% del PBI, con lo que la economía se puede volver más vulnerable a cualquier movimiento de los mercados internacionales; y el otro punto es el déficit fiscal, que dependerá de la discusión de la ley tributaria. Si se aprueba, como quiere el gobierno de Iván Duque, el déficit se agrandará.

La principal exportación de Colombia son los hidrocarburos, que están en niveles de precio razonables y no se espera que el año próximo baje. La agricultura está creciendo menos, pero se espera un crecimiento en el sector servicios.

Estamos en una coyuntura social muy especial en Colombia. Si se intensifica la protesta social y el gobierno no responde, la evolución de la economía no será buena. Si vuelve la paz social y el gobierno atiende las demandas de la ciudadanía, podemos crecer 3,6%. El gobierno dio algunas señales de cómo puede avanzar, por ejemplo, al anunciar la medida de los tres días sin IVA o devolver el IVA a los sectores más pobres, que sirve para generar un fomento al consumo, pero son medidas que tienen un costo y aún no planteó la fuente de recursos para solventar esas medidas. Eso podría generar un aumento en el déficit.

El gran problema es la desigualdad. En distribución del ingreso, el índice de Gini es 0,52, el segundo más alto de América Latina.

México

Carlos González (director de análisis de grupo financiero Monex)

La llegada del nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador generó una curva de aprendizaje. Mientras el resto de la economía mundial crece, nosotros estamos estancados por una cuestión interna. Una serie de medidas hicieron que las inversiones se pararan y difícilmente se generen nuevos empleos.

En 2020 estimamos que la economía crezca 0,8%, un dato muy bajo, pero resulta mejor por su base de comparación. Creemos que hay un punto de inflexión en el sector de la construcción; también hay algunos proyectos de infraestructura en transporte y telecomunicaciones que puede ayudar a la economía. Las medidas que tomó este gobierno no generaron confianza. Para crecer a un ritmo cercano al 3% México requiere una inversión del 25% del PBI. El problema es que de entrada los pesos se van a programas asistenciales, y no para generar productividad y desarrollo.

Hay tres sectores muy importantes que podrían traccionar: el energético, el petrolero y la infraestructura. Pero en todos están parados los proyectos. Nosotros tenemos una dependencia de los precios del petróleo, pero también el consumo, el turismo y el sector automotor mueven la economía. Por otra parte, muchas exportaciones manufactureras van a Estados Unidos, y hubo una caída por la guerra comercial con China. Las finanzas públicas son positivas. La deuda oscila el 45% del PBI, y desde hace algunos años se buscó tener superávit primario de 0,7%. Además, hace dos años subieron las tasas de interés para controlar la inflación y recientemente empezaron a bajar.

Brasil

Alessandra Ribeiro (economista de la consultora Tendencias)

En medio de las tensiones que afectan a los países de América Latina, la expectativa para la economía brasileña del año que viene es de una recuperación moderada. Las tendencias proyectan un crecimiento del 1,8%, cuyos principales impulsores son el consumo de los hogares y las inversiones. Dentro de la inversión, lo más destacado es la construcción vinculada al mercado inmobiliario.

Lo que más preocupa en Brasil es el escenario externo (a nivel mundial y en América Latina) por la débil actividad económica y un entorno político local todavía marcado por incertidumbres, sobre todo ante la capacidad de implementar ciertas reformas.

Las afirmaciones del ministro de Economía del gobierno brasileño, Paulo Guedes, que dijo que "es bueno acostumbrarse a un tipo de cambio alto por algún tiempo", generan un ruido innecesario que contribuye a mantener alto el nivel de incertidumbre. Esto, a su vez, limita la expansión de la economía.

Nuestra expectativa para el tipo de cambio es cerrar el año en 4,20 reales por dólar, y para 2020 debería volver a 4, con la recuperación moderada de la economía y el progreso moderado de la agenda de reformas del gobierno del presidente Jair Bolsonaro.

Como la inflación es baja, la devaluación de la moneda no pone en peligro el cumplimiento del objetivo de inflación. Por lo tanto, la tasa de interés debería permanecer baja, en 4,5% hasta mediados de 2021.

Chile

Tomás Flores (exsubsecretario de Economía)

La incertidumbre reinante afectó la visión a futuro en Chile. Para 2019 la proyección de crecimiento era de 2,4 a 2,9%, y ahora es de 1,8 a 2,2%, mientras que para 2020 se esperaba un crecimiento de entre 3 y 3,5%, y ahora, de 2 a 2,5%, según el Ministerio de Hacienda. Hay un cambio brusco en las proyecciones para el próximo año. Ante la crisis se generó mucha incertidumbre, se paralizaron las decisiones de inversión y de consumo. Por ejemplo, la cotización de compras de viviendas nuevas cayó un 40%, porque ante la posibilidad de un nuevo cambio constitucional, los inversionistas están viendo qué ocurrirá.

La principal urgencia es el control del orden público. La economía dependerá del tono que tome la discusión sobre el cambio de la Constitución. Ahí las empresas decidirán si invertir o no. Probablemente las proyecciones de crecimiento se definirán de nuevo a la baja. El mercado en este momento está sufriendo una devaluación sustancial. Más del 70% de los productos que son consumidos en Chile son importados, por lo que también se espera el traspaso a precios, que puede ser muy relevante. Por ejemplo, en el caso de los combustibles, que se actualiza con el valor del dólar y el precio internacional.

Ante esta destrucción neta de la riqueza muchos agentes económicos esperarán qué curso toma la evolución de la discusión política. Creo que la economía seguirá paralizada hasta que se den nuevas reglas de juego. El Banco Central chileno anunció una histórica intervención para contener la depreciación del peso. En general, la experiencia chilena es que si el Banco Central sale a intervenir, puede perder reservas internacionales.

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