
América latina necesita más ingenieros y menos psicólogos
MIAMI.- La buena noticia: los 34 ministros de Educación del continente americano acaban de firmar un acuerdo que propone canjear deuda externa por inversiones en educación. La mala noticia: el dinero sería desperdiciado en sistemas educativos que son una broma.
En la declaración final de una conferencia en México el 13 del actual, los ministros de Educación de América latina, Canadá y Estados Unidos acordaron, entre otras cosas, "explorar la posibilidad de un intercambio de deuda por inversión en educación´´.
Durante el debate, varios países latinoamericanos propusieron que hasta un 5% del servicio de la deuda a organismos como el FMI sea intercambiado por inversiones en educación.
El problema es que el canje de deuda por educación significaría invertir aún más recursos en algunos de los sistemas educativos más retrógrados, ineficientes y corruptos del mundo, especialmente en las universidades.
La mayoría de las universidades públicas latinoamericanas son gratuitas, lo que significa que los pobres están pagando con sus impuestos los estudios de un cuerpo de alumnos compuesto mayormente por jóvenes de clase media y alta. Además, la mayoría de las universidades están formando demasiados psicólogos o filósofos y pocos programadores de computación e ingenieros, con mayores posibilidades de empleo. Fíjense lo que están estudiando los jóvenes latinoamericanos, con todos los gastos pagos:
- En la Universidad Nacional Autónoma de México, con una población de 250.000, el 51% de los estudiantes sigue carreras de ciencias sociales y humanidades, mientras que sólo el 28% estudia ingeniería, física o matemáticas. Un estudio reciente advierte que si el país no hace algo para corregir la sobreproducción de graduados sin potencial de trabajo se encontrará muy pronto con 1,5 millón de profesionales desempleados. "Esto podría generar un problema social sin precedente´´, dice el estudio.
- En las universidades más grandes de Brasil, el 52% de los estudiantes está matriculado en ciencias sociales y humanidades, mientras que sólo el 17% estudia ingeniería, física y matemáticas, según el Ministerio de Educación brasileño.
- En la Argentina, el 40% de los 152.000 estudiantes de la Universidad de Buenos Aires está matriculado en ciencias sociales, psicología y filosofía, mientras que sólo el 3% estudia ciencias relacionadas con la computación, física y matemáticas.
"En vez de invertir tanto en formar más abogados, los gobiernos latinoamericanos deberían invertir en la creación de institutos técnicos´´, dice Eduardo Gamarra, de la Universidad Internacional de la Florida. "Las economías latinoamericanas van hacia industrias con mayores necesidades tecnológicas. Necesitan mas técnicos y menos licenciados en ciencias políticas.´
El derroche
Las universidades latinoamericanas también derrochan enormes cantidades de dinero en estudiantes que nunca terminan sus carreras. Según LA NACION, más del 90% de los estudiantes del país que se matriculan en las facultades de ingeniería abandonan sus estudios a medio camino.
¿Deberían las instituciones financieras internacionales fortalecer sistemas educativos prehistóricos? Por supuesto que no. Aunque el dinero fuera destinado a la educación primaria, como lo propusieron muchos ministros de Educación en México, eso sólo liberaría fondos para las universidades estatales. Mi sugerencia: los acreedores internacionales deberían aceptar un canje de deuda externa por educación, pero con la condición de que los países modernicen sus sistemas de educación.
Para poder beneficiarse de estos canjes, los países deberían empezar a cobrarles a los ricos por sus estudios e invertir en becas para los estudiantes sin recursos, que son los que más a menudo abandonan sus estudios.
Además, los países deberían destinar fondos a fortalecer sus carreras técnicas y de ingeniería. América latina necesitará tener una mano de obra cada vez más calificada, para evitar ser arrasada por China y la India en los mercados mundiales. De manera que, si se utiliza el canje de deuda por educación como un incentivo para que los países modernicen sus universidades, podría ser una herramienta formidable para impulsar el desarrollo económico de la región.

