Apartheid, la perversa idea de la segregación

El esquema legal de la división racial nació en 1948 con la llegada al poder de los afrikaners
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6 de diciembre de 2013  

Nelson Mandela fue el padre de la lucha antisegregacionista, pero el apartheid tuvo también un líder. Fue en 1948 que el primer ministro sudafricano Daniel Malan presentó el dilema sin pelos en la lengua: "Blancos y negros compiten en un mismo mercado laboral. Y la tarea es hacer de Sudáfrica una tierra del hombre blanco".

Pero el apartheid ("segregación", en idioma afrikaans), un fenómeno que no se dio en el resto del África negra, tiene sus raíces históricas en el hallazgo en 1886 de un fabuloso filón de oro en las sierras de Witwatersrand, fuente de bendición y maldición. Cazadores de fortuna de todo el mundo llegaron entonces a Johannesburgo. El poder del dinero y la necesidad de contar con leyes que asegurasen mano de obra barata en las minas fueron un excelente caldo de cultivo para las primeras leyes segregacionistas.

En 1911, la Native Labour Regulation Act establecía, por ejemplo, que era delito que un negro rompiese un contrato laboral. No así los trabajadores blancos.

El ingrediente de fanatismo religioso hizo luego su aporte cuando Malan, un pastor de la Iglesia Holandesa Reformada, ganó las elecciones de 1948 y dijo: "Hoy Sudáfrica vuelve a ser nuestra, Dios permita que sea nuestra siempre". Y con el "nuestra" se refería a la minoría blanca de origen afrikaner.

El esqueleto legal con el que Malan armó el apartheid eriza hoy la piel de cualquier lector civilizado. Entre otras normas, sancionó la de Prohibición de Matrimonios Mixtos, la de Inmoralidad (que castigaba las relaciones sexuales entre negros y blancos), la de Registro de Población (establecía zonas de la ciudad para cada grupo racial), o la de Separación de Espacios Públicos (obligaba a diferenciar zonas según la raza en plazas, playas, edificios, medios de transporte y baños). Así surgieron también los Bantustanes, territorios que funcionaban como guetos a los que era confinada la población negra.

Pero la implementación de las leyes generó un verdadero desbarajuste social.

El Museo del Apartheid en Johannesburgo recuerda los casos de familias mixtas que, en los años 50, fueron cruelmente separadas. La resistencia organizada a la normativa dio impulso al Congreso Nacional Africano (CNA), una pequeña organización fundada en 1912.

Dos jóvenes abogados, Nelson Mandela y Oliver Tambo, inspirados en la lucha no violenta de Mahatma Gandhi, fueron tomando notoriedad dentro del CNA, especialmente durante la Campaña de Desobediencia Civil, de 1952. Pero el momento clave de la lucha contra el apartheid fue el levantamiento de Soweto.

En 1976, cientos de estudiantes negros de ese barrio negro de Johannesburgo se levantaron para protestar contra la enseñanza obligatoria del idioma afrikaans, la lengua de los blancos. La represión de las fuerzas de seguridad dejó más de 500 muertos. El levantamiento se extendió luego a todo el país y se convirtió en la mecha que encendió la lucha contra el apartheid . "Cuando el agua empieza a hervir... ya es inútil apagar el fuego", sentenció Mandela.

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