
Arafat amenazó con retirarse de la cumbre de paz de Camp David
Clinton lo convenció de seguir negociando
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WASHINGTON.- Bill Clinton tuvo que retener en Camp David al líder palestino, Yasser Arafat, que había amenazado con dar por terminadas las negociaciones para la firma de un acuerdo definitivo de paz con Israel.
Lo que disparó el enojo de Arafat, según una información de la agencia Reuters que la Casa Blanca no desmintió, fueron las propuestas que presentaron los Estados Unidos para achicar las grandes diferencias que mantiene el líder palestino con el primer ministro de Israel, Ehud Barak, en temas tan sensibles como el futuro de Jerusalén.
El líder de la Autoridad Nacional Palestina les ordenó anteayer por la noche a los miembros de su delegación que hicieran las valijas, porque estaba indignado con las propuestas de los norteamericanos, que consideró idénticas a las de Israel, contó una fuente a Reuters.
Arafat sólo retrocedió -sigue el relato- ante una intervención personal de Clinton, que le garantizó el retiro de los papeles que había presentado el enviado norteamericano para Medio Oriente, Dennis Ross, de la mesa de negociación.
Clinton, que ayer moderó el cuarto día de negociación en Camp David, un complejo de cabañas ubicado a 140 kilómetros de Washington, apuesta a la fortaleza de su relación personal con Arafat para que los negociadores palestinos vean en los Estados Unidos _un aliado histórico de Israel_ a un mediador honesto.
Cuando le preguntaron si la versión era cierta, Joe Lockhart, vocero de Clinton, dijo que no podía responder sin quebrar la censura de noticias que impuso la Casa Blanca para evitar que las filtraciones interfirieran con la negociación.
"Ustedes tendrán que asumir los riesgos", dijo Lockhart, que evitó así confirmar o desmentir la noticia. "Hay momentos en que la situación se vuelve muy tensa, pero esto no debería sorprender a nadie", agregó.
Arafat hizo otros movimientos para dejar trascender _aun desde el encierro que impuso Clinton en Camp David_ su disgusto con el desarrollo de la cumbre que trata los temas más difíciles del conflicto que arrastran desde la guerra de la independencia de Israel, de 1948.
Los puntos más complejos son las fronteras del Estado palestino que Arafat prometió crear en forma unilateral el 13 de septiembre próximo si no logra hasta entonces un acuerdo con Israel, la capital que tendrá (Barak no acepta la división de Jerusalén) y el futuro de millones de refugiados palestinos.
En abierto desafío a las reglas de juego de Camp David, Arafat intentó reunirse con cinco dirigentes palestinos que volaron a Washington, tres de ellos conocidos opositores a los acuerdos de Oslo que en 1993 iniciaron la transición hacia la autonomía.
La administración Clinton se mantuvo firme en que sólo un puñado de negociadores (no más de una docena) tiene acceso a las cabañas, y que sólo pueden contemplar excepciones o nuevos ingresos si se trata de un refuerzo técnico.
Albright, al rescate
Para aflojar las tensiones, la secretaria de Estado, Madeleine Albright, que está encerrada en Camp David desde el martes último (Clinton tiene algunas actividades en la Casa Blanca), se trasladó hasta una ciudad cercana y recibió a los líderes de la oposición palestina.
Tayseer Khaled, del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, no quiso participar de la reunión y denunció una interferencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de los palestinos.
"Nosotros formamos parte de la delegación, pero los americanos no nos dejan consultar con los otros miembros", se quejó Suleiman Najab, miembro del comité ejecutivo de la Autoridad Nacional Palestina.
La delegación vino para reforzar la postura de Arafat, que exige el retiro total de Israel de los territorios ocupados en Gaza y Cisjordania, parte de las conquistas de Israel en 1967. No parece dispuesto a considerar las ofertas de Barak que no restituyen las fronteras a la situación previa a la guerra. Hasta ahora, según trascendió, los negociadores no han logrado avances sustantivos en ninguno de los tres temas que están en el centro del conflicto.
Clinton dedicará todo el fin de semana a la cumbre, en la que sigue el método que le dio resultado a James Carter, en 1978, cuando sentó en Camp David, tras 12 días de encierro, las bases de la paz entre Egipto e Israel.
En el día 10, Carter enfrentó el mismo problema que Clinton en el día 4: la amenaza de uno de los invitados de partir. La diferencia es que en 1978 fue el primer ministro de Israel, Menahem Begin, quien amenazó con hacer las valijas, y Carter le creyó a punto tal que preparó un discurso para anunciar el fracaso de la cumbre.
De vuelta
- JERUSALEN (EFE).- El partido de derecha Likud -el principal de la oposición en Israel- instó ayer al primer ministro, Ehud Barak, a regresar a su país para dar cuenta al Parlamento sobre las concesiones que "se exigen" a Israel.
El llamado fue hecho por el diputado Dani Navé, quien afirmó que el premier "está violando todas las promesas que hizo antes de viajar a Estados Unidos".
En tanto, otra diputada del Likud, Limor Livnat, llegó a Camp David para expresar su rechazo a las negociaciones que lleva adelante el primer ministro.
"Barak perdió la cabeza. Está negociando el status de Jerusalén, el valle del Jordán y la evacuación de 50.000 judíos de Cisjordania", dijo Livnat.


