
Aseguran que el Bismarck no fue hundido por los británicos
Nuevas evidencias confirman que el barco fue echado a pique por los alemanes
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NUEVA YORK.- El Bismarck fue el barco de guerra más temible del mundo, un superpoderoso acorazado nazi cuya misión era atacar los convoyes y cortar las líneas de abastecimiento que mantenían viva a Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial. Sus cañones podían disparar proyectiles hasta una distancia de 35 kilómetros. De modo que tan pronto apareció en escena, en 1941, los británicos contraatacaron con todo lo que tenían. El temple se hizo de acero después de que el Bismarck destruyó el crucero Hood, en ese momento considerado el mejor barco de guerra de Gran Bretaña, y de cuyos 1415 tripulantes sólo se salvaron 3. "¡Hundan al Bismarck!" se convirtió en el grito de batalla.
Después de ser perseguido por una flota naval y una escuadrilla de aviones de combate británicas, y asediado por un ataque constante de bombas y torpedos, el Bismarck se hundió a una profundidad de 4500 metros, a unos 1000 kilómetros de la costa de Francia, el 27 de mayo de 1941.
La victoria se convirtió en un patrimonio del orgullo británico y, eventualmente, fue tema de una exitosa película, de una canción popular y de una pequeña industria de libros y documentales sobre el Bismarck.
Sin embargo, hay un problema. Las nuevas evidencias, detalladas en entrevistas, videos y fotografías, indican que la historia que se cuenta es errónea. "Demostramos de manera concluyente que de ninguna manera los británicos hundieron el Bismarck", afirmó el doctor Alfred S. McLaren, un especialista en asuntos navales que analizó el naufragio en sendas expediciones realizadas el año pasado y el actual. "Fue echado a pique deliberadamente por los propios alemanes", añadió.
Esa conclusión es aún objetada vehementemente por los investigadores británicos. Pero cinco expediciones desarrollaron misiones de reconocimiento en el lugar del hundimiento, y tres equipos independientes de exploradores norteamericanos, incluyendo al doctor McLaren, un submarinista retirado y presidente emérito del Club de Exploradores de Nueva york, llegaron a la conclusión de que el célebre acorazado, sorprendentemente, se encuentra en bastante buen estado.
Los exploradores norteamericanos advirtieron que en las partes laterales del casco no se observan daños importantes causados por el fuego graneado del enemigo y añadieron que ese hecho, por sí solo, indica que el Bismarck fue en realidad echado a pique deliberadamente, como aseguraron siempre los sobrevivientes germanos, sosteniendo que su tradición naval era hundir los barcos propios que estuvieran en peligro de caer en manos enemigas.
"Afán de notoriedad"
Las conclusiones norteamericanas enfurecieron a los británicos, que los acusaron de artificiosos revisionistas con vulgar afán de notoriedad. "Sencillamente no me convence eso", expresó David L. Mearns, que el año pasado dirigió una expedición británica hasta el lugar del hundimiento. "El Bismarck -agregó- fue destruido por la artillería británica y hundido por torpedos. Todo lo demás es ridículo."
El más reciente embate corrió por cuenta de James Cameron, director de la película "Titanic", de 1997. Su propio documental televisivo se basa en una expedición que realizó hace unos meses, en la que exploró -más a fondo que otras investigaciones anteriores- el Bismarck con robots y sumergibles tripulados. ¿Se habría hundido el averiado Bismarck si no lo hubiesen echado a pique deliberadamente? "Claro, pero habría tardado medio día", comentó Cameron.
Las nuevas observaciones se contraponen a las ideas sobre el fin del Bismarck que alguna vez parecieron patentes, al menos en un primer momento. Un avión de combate británico lanzó un proyectil que averió los timones del acorazado, que fue cercado luego por una flota que lo sometió a un incesante bombardeo. Mientras el Bismarck zozobraba, los marineros alemanes lo abandonaban en tropel arrojándose al agua. De los casi 2200 tripulantes, sólo 115 lograron sobrevivir.
Los marineros germanos dijeron que el hundimiento del Bismarck se debió a la detonación, 30 minutos antes, de cargas de perforación -explosivos a bordo de la mayoría de los buques de guerra que horadan partes débiles, particularmente cerca de la quilla- y antes de que hicieran impacto los últimos torpedos británicos. Un informe del Almirantazgo durante la guerra llegó a la conclusión de que los propios explosivos alemanes pudieron haber acelerado el fin del acorazado, si bien no fueron la única causa. Pero los patriotas británicos desecharon la idea.
La controversia estuvo nuevamente en el candelero cuando el doctor Robert D. Ballard, uno de los que habían descubierto los restos del Titanic, posteriormente hizo lo propio con el Bismarck, en 1989. A pesar de los ataques y el escabroso descenso, se encontraba en buenas condiciones y aún se podía observar en el acorazado una difusa esvástica.
El final del Graf Spee
La nueva evidencia sobre el final del Bismarck recuerda la agonía del Graf Spee tras la batalla del Río de la Plata con los navíos ingleses Exeter, Achilles y Ajax.
El combate de fines de 1939 fue enconado y obligó al acorazado de bolsillo alemán, dañado -al igual que dos de los barcos británicos-, a buscar refugio en el puerto de Montevideo. Mientras se hacía circular el rumor de la llegada de más naves inglesas para bloquear su salida del puerto, y después de desembarcar a la mayor parte de la tripulación, el Graf Spee salió del puerto el 17 de diciembre y, tras una feroz explosión, se fue a pique.
El capitán, Hans Langsdorff, había puesto fin a la nave, cuyos tripulantes fueran enviados a la Argentina. Poco después, Langsdorff se suicidó.





