
Ataque de ETA en el corazón de Madrid
Estalló un coche bomba frente a El Corte Inglés: 10 heridos
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MADRID.- La violencia terrorista de ETA golpeó ayer en pleno corazón de esta ciudad, cuando el estallido de un coche bomba hizo volar por el aire ventanas y mampostería del local de El Corte Inglés ubicado en Plaza del Callao, uno de los centros comerciales más visitados por el turismo que llega a esta ciudad, de la que se ha convertido en casi un símbolo.
"Yo espero que esto no fomente la errónea idea de que Madrid es insegura", dijo el alcalde José Luis Alvarez de Manzano al comentar el estallido que provocó diez heridos, uno de ellos -un ciudadano israelí- está grave. Entre los afectados hay cuatro policías.
El atentado frente al emporio comercial fue calificado como "una salvajada" por el gobierno de José María Aznar y se produjo en medio de una creciente presión de ETA a grandes empresarios, a los que extorsiona para pedirles dinero.
También sufrió las consecuencias de la explosión un local de la disquería Fnac, junto con los frentes de otros 27 edificios. Ocurrida a primera hora de la mañana, la explosión se escuchó en un radio superior a los 5 kilómetros a la redonda.
Fuentes del Ministerio del Interior español especulaban anoche que con esa acción en la céntrica calle del Carmen, la banda buscó demostrar que puede actuar en el centro de Madrid y que cuenta con una estructura estable como para hacerlo.
Se estima que su comando madrileño cuenta con al menos 10 cuadros operativos, posiblemente en condiciones de legalidad. "Gente que de pronto pone la bomba y luego se va a su trabajo", explicó.
"Tenemos que admitirlo. Fue toda una demostración de fuerza", añadieron las fuentes.
El estallido ocurrió a las 6.25 (la 1.25 en Buenos Aires), cuando detonaron veinte kilos de explosivo colocados en un Renault 21 blanco que, con toda tranquilidad, los terroristas habían estacionado en el céntrico paseo apenas media hora antes. Avanzada la mañana, se supo que el vehículo era robado y sus patentes, falsas.
Tres avisos
La policía había llegado a acordonar y cerrar la zona, luego de que a las 6.10 tres llamadas anónimas advirtieron al gobierno local, a los bomberos y a la Guardia Civil que había una bomba y que estallaría en media hora. Pero la detonación se produjo quince minutos antes de lo previsto, cuando numerosos efectivos trabajaban en el despeje del lugar.
"Posiblemente lo que buscaban era matar a los policías cuando llegaran. Una especie de trampa", dijo el director general de la fuerza, Juan Cotino.
Desde el gobierno nacional se atenuó esa posibilidad. "No es que la descartemos. Pero quizás haya habido algún desperfecto en el mecanismo", dijo Pío Cabanillas, el vocero del presidente de gobierno, José María Aznar.
Esa misma trampa sí funcionó hace cinco años, el 19 de junio de 1995, cuando también en Plaza del Callao un policía perdió la vida mientras trabajaba en la evacuación del lugar. La razón fue la misma: la bomba estalló varios minutos antes de completarse el plazo dado por los terroristas.
Lo de ayer pudo haber sido una tragedia que ocurrió en un día especial para los españoles. Con numerosos actos evocaron el asesinato del concejal Miguel Angel Blanco, ocurrido el 12 de julio de 1997, luego de crueles chantajes y torturas a manos de ETA, la banda que pretende separar a las provincias vascas de España para que conformen un nuevo país con sus similares de Francia.
Un punto de inflexión
Precisamente fue ese asesinato el que marcó una especie de antes y después en la relación de la banda terrorista con la sociedad española, que por primera vez se lanzó multitudinariamente a las calles para reclamar el cese de la violencia asesina.
Fue lo que se llamó el "espíritu de Ermúa", en honor al pueblo del que procedía el concejal asesinado.
Ayer, horas después del estallido, Plaza del Callao -donde desemboca la Gran Vía- era aún un hervidero de operarios que removían vidrios rotos, marcos desencajados y trozos de mampostería.
Trabajaban a la vista de numerosos turistas que convirtieron el drama sucedido en uno de los puntos de su paseo.
Hubo dos ómnibus de turismo que, ignorando lo que había ocurrido, quisieron llegar hasta Callao con los pasajeros, que desde lejos, miraban incrédulos la escena de destrucción.
El ruido de la detonación lanzó a las calles a numerosas personas aterrorizadas, que despertaron con el sobresalto y salieron vestidas como pudieron, a ver lo que ocurría.
ETA utilizó ya un coche bomba en Madrid el 21 de enero último, cuando asesinó al teniente coronel Pedro Antonio Blanco García.
Y con el de ayer es el quinto que hace estallar desde que en septiembre último dio por terminada una tregua.
Los otros tres estallidos fueron en Vitoria -donde murieron el parlamentario socialista Fernando Buesa y su escolta, Jorge Diez- en San Sebastián y en Guecho.
Como un calco de lo que viene sucediendo después de los últimos atentados, las fuerzas políticas repudiaron lo ocurrido y tildaron de "cobardes y canallas" a los terroristas. Y una vez más, las fuerzas de los partidos Popular y Socialista Español pidieron al Nacionalista Vasco que abandone su relación con el entorno de ETA.
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