Banzer asume el gobierno de Bolivia
A los 71 años, el hombre que gobernó de facto de 1971 a 1978 jurará hoy como presidente democrático
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LA PAZ, 5 (Reuter).- El general Hugo Banzer Suárez, quien en 1971 instauró en Bolivia una dictadura de siete años tras alzarse en armas contra un audaz gobierno de izquierda, jurará mañana como presidente democrático.
El inédito hecho congregará la atención de buena parte del mundo, expresada en la presencia de 72 delegaciones de alto nivel, incluidos seis presidentes sudamericanos y el príncipe heredero de España.
Una "dinámica de unidad y diálogo caracterizará al nuevo gobierno", prometió Banzer en conferencia de prensa tras ser confirmado presidente en la madrugada de hoy por el renovado Congreso nacional, con el abrumador respaldo de 115 de los 154 parlamentarios presentes.
Lucha contra la pobreza
"Convoco a todos los bolivianos a unirse en un haz de voluntades para luchar contra la extrema pobreza, que es lo que más agobia al país", agregó el ahora gobernante electo de 71 años.
Sólo tres diputados no emitieron su voto en la sesión del Congreso, la cual se celebró de manera continua durante casi 14 horas y en la que se estrenó la llamada "megacoalición" de cuatro partidos que apoya al ex gobernante de facto.
Entre los ausentes figuraba el diputado Jorge Torres, hijo del general Juan José Torres, a quien Banzer derrocó hace 26 años y que luego fue asesinado en la Argentina.
Desenlace asegurado
Torres es miembro de uno de los partidos que apoya a Banzer y optó por la inasistencia, pero otros destacados izquierdistas de la "megacoalición" no pusieron mayores reparos para votar por el ex dictador.
El triunfo electoral de Banzer y el acuerdo multipartidario dejaron al Movimiento Nacionalista Revolucionario, de centroderecha, del presidente saliente Gonzalo Sánchez de Lozada, reducido a una labor de oposición, con sólo 30 parlamentarios, menos de la quinta parte del Congreso.
El resultado de la segunda ronda en el Congreso estaba asegurado hacía ya varias semanas, pero Banzer y su vicepresidente, Jorge Quiroga, tuvieron que esperar el desenlace de una larga deliberación.
La elección presidencial fue dilucidada por el Congreso, renovado totalmente en las mismas elecciones de junio que ganó Banzer, porque este candidato obtuvo sólo el 22 por ciento de los votos populares, lejos de la mayoría absoluta requerida para la elección directa.
Mandato de cinco años
Había ocurrido lo mismo en las seis elecciones realizadas en Bolivia desde 1978, precisamente luego del fin de la dictadura de Banzer.
Con el desenlace parlamentario de los comicios, todo quedó listo para la transmisión del mando de Sánchez de Lozada al ex presidente de facto, en una ceremonia programada para las 15 hora local de mañana miércoles en el Palacio Legislativo, como acto central del aniversario nacional.
Banzer podrá exhibir a los visitantes el mayor respaldo parlamentario jamás logrado por un presidente boliviano, producto de sus acuerdos políticos que le permitieron acumular más de dos tercios de votos en las dos cámaras legislativas.
Reformas humanizadas
Banzer será el primer presidente boliviano cuyo mandato durará cinco años, en cumplimiento de una reciente reforma de la Constitución boliviana.
El saliente Sánchez de Lozada gobernó cuatro años, durante los cuales privatizó las empresas públicas y los fondos de pensiones y puso en marcha una descentralización, proceso de reformas que Banzer prometió "humanizar", a la par de luchar contra la pobreza generalizada en este país del Altiplano.
El ex dictador estará respaldado en el gobierno y en el Congreso por su partido Acción Democrática Nacionalista (ADN), el socialdemócrata Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) del ex presidente Jaime Paz Zamora y las fuerzas populistas Conciencia de Patria (Condepa) y Unidad Cívica Solidaridad (UCS).
Con diálogo
LA PAZ, 5 (ANSA).- El presidente electo de Bolivia, general Hugo Banzer Suárez, que iniciará mañana su gestión para el período 1997-2002, prometió hoy al país gobernar "sin odios, sin revanchismos y con unidad y diálogo".
"Ahora es el tiempo de los bolivianos. Debemos dejar afuera todo tipo de resentimientos y odios", dijo el ex dictador, que reiteró su promesa de dirigir un gobierno "de diálogo y de consenso, sin abusar de nuestra mayoría en el Congreso".
El personaje de la noticia:
Un ex dictador que se adaptó a los tiempos
Luego de 18 años de haber sido desalojado del poder y de luchar desde el llano, el general Hugo Banzer Suárez, que gobernó a Bolivia con mano dura entre 1971 y 1978, regresará hoy al Palacio Quemado por el camino democrático. Banzer, de 71 años, será investido presidente en el Día de la Independencia de su país y después de haber triunfado en los comicios generales del 1º de junio último, en el que fue su sexto intento electoral.
El ex dictador fundó su partido político, la Acción Democrática Nacionalista (ADN), un año después de que una asonada castrense encabezada por un militar que hasta ese momento había sido de su confianza, el general Juan Pareda Asbún, lo desalojara del gobierno. Banzer tomó el poder en 1971, cuando era coronel y Bolivia estaba gobernada por el régimen populista del general Juan José Torres.
En ese entonces, contó con el apoyo de dos rivales enconados: Víctor Paz Estenssoro, caudillo del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y Mario Gutiérrez, líder de la hoy casi desaparecida Falange Socialista Boliviana (FSB). Su gobierno fue uno de los más largos de la historia reciente de Bolivia, pues duró cerca de ocho años y transcurrió en medio de una coyuntura que volvía prácticamente imposible que quien ocupara el Palacio Quemado permaneciera en él más de tres o cuatro años.
Este signo de duración inusitada fue el primer síntoma que reveló su sorprendente capacidad para sortear conspiraciones y entender el complejo mecanismo de las tramas políticas. En 1977, una huelga impulsada por las poderosas confederaciones mineras precipitó su decisión de convocar a elecciones generales y designar como candidato del oficialismo al general Pareda Asbún, quien entonces ocupaba la cartera del Interior.
Fue meter un zorro en un gallinero. Pareda Asbún organizó las elecciones y, naturalmente, triunfó en ellas, pero lo hizo mediante un fraude tan sistemático y evidente que Banzer anuló los comicios. Pareda Asbún, que ya se estaba probando la banda que le dejaría Banzer, reaccionó con ira, organizó un golpe de Estado y lo derrocó, en 1978. En realidad, le hizo un favor al abrirle el camino hacia la posibilidad de conformar un nucleamiento político que, en pocos años, habría de lograr un inesperado respaldo popular.
Seis intentos
Durante 18 años de democracia -interrumpida por los golpes militares de 1980 y 1982- Banzer participó como candidato del flamante ADN en seis elecciones consecutivas, y ganó en dos: en 1985 y en 1997. En 1985 no logró regresar al poder porque el Congreso bicameral decidió investir a Paz Estenssoro, quien había salido segundo. Y en 1989, pese a ocupar el segundo lugar, prefirió sentar en el sillón presidencial, con el respaldo de sus parlamentarios, al líder del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), el socialdemócrata Jaime Paz Zamora, antiguo enemigo.
El peculiar sistema electoral boliviano establecía que si ningún candidato obtenía en las urnas la mayoría (la mitad más uno de los votos), el Congreso debía elegir entre los tres primeros al presidente (ahora es entre los dos primeros). En 1989, el acuerdo entre Banzer y Paz Zamora devino en un pacto político que logró la imposible alquimia de unir el agua con el aceite de manera tan sólida que esa alianza de viejos extremos se mantiene hasta hoy.
En realidad, ese entendimiento nació como una represalia de Banzer contra el MNR, que en las postrimerías del gobierno de Paz Estenssoro rompió un "acuerdo de caballeros" por el cual debía apoyar al ex dictador en las elecciones de 1989.
Y ahora, casi por obligación, le correspondió a Paz Zamora devolver el favor y otorgar al militar un impulso decisivo para conformar una alianza de cuatro frentes políticos, que logró una abrumadora representación legislativa de 157 escaños para avalar el triunfo en las urnas.
Fuerte oposición
Con Banzer se abre un capítulo inédito para Bolivia. Deberá aprender a gobernar el país con una oposición marcadamente hostil, encabezada por el MNR del anciano Paz Estenssoro y capitaneada por el presidente saliente, Gonzalo Sánchez de Lozada, y con un movimiento social en alza y en disposición permanente para la protesta pública. Deberá combatir la pobreza y el narcotráfico -que prometió erradicar en cinco años- y sostener las políticas de libre mercado, iniciadas por Sánchez de Lozada, para no provocar un cataclismo.
Probablemente, uno de los flancos más débiles del gobierno que hoy se inicia en Bolivia sea su principal aliado. El MIR de Paz Zamora se hará cargo de tres ministerios y sobre las espaldas del ex presidente constitucional pesa la sanción que una vez le impuso Washington, al cancelar su visa por sospechas de vínculos con jefes del narcotráfico, concretamente con el fenecido Isaac Chavarría, confeso militante de dicho partido. Y aún hoy Oscar Eid Sánchez, el segundo en el MIR, purga en la cárcel una condena de cuatro años por el mismo motivo.
Aunque la Casa Blanca afirmó que "no adelantará cuestionamientos", es evidente que estará extremadamente alerta.
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