
Barbara Berlusconi criticó a su padre por los escándalos
La hija del premier dijo que los políticos deben "salvaguardar los valores" de la sociedad
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ROMA.- "No creo que un hombre político pueda permitirse la distinción entre vida pública y vida privada." La frase de Barbara Berlusconi, la hija de 25 años del premier y de Veronica Lario, cayó ayer como un balde de agua helada en Italia, un país en pleno clima de vacaciones de verano, pero aún sacudido por la escandalosa vida del Cavaliere .
Entrevistada por la revista Vanity Fair en ocasión del nacimiento de su segundo hijo, Edoardo, Barbara no evitó hablar de la tormenta que se abatió sobre su familia en los últimos meses y tuvo palabras durísimas contra su padre.
Si bien usó tonos medidos, al ser interrogada sobre qué pensaba de su progenitor, de casi 73 años, que goza de niveles muy altos de popularidad, pero que como hombre no es ningún santo, tal como admitió él mismo, la hija de Berlusconi no tuvo pelos en la lengua.
"Pienso que una sociedad expresa un sentido de moral común. Los representantes políticos que están llamados a un buen gobierno también están llamados a salvaguardar los valores que ésta expresa, y posiblemente a elevarlos. No creo, entonces, que un hombre político pueda permitirse la distinción entre vida pública y vida privada", disparó Barbara.
Que la hija de Berlusconi dijera que para un político lo privado es público enseguida causó tal revuelo mediático que, horas más tarde, Barbara tuvo que aclarar sus dichos, en un comunicado.
"El tono y el contexto de la entrevista fueron de afecto hacia mi padre, por quien siento estima tanto como padre como político -precisó Barbara-. Espero que mis respuestas no sean sacadas de contexto, porque podrían asumir un significado que no tienen."
Lo cierto es que en la entrevista la hija del Cavaliere pareció extremadamente sincera. Y hasta se atrevió a hablar de Noemi Letizia, la joven napolitana a cuyo cumpleaños de 18 asistió su padre, episodio que desencadenó el pedido de divorcio de su madre, Veronica Lario, en mayo último.
¿Qué pensó de las "atenciones" que su padre tuvo hacia esta joven que lo llamaba "papi"? "Me sorprendió", contestó. "Es una dimensión que nunca tuvo que ver con mi vida cotidiana. Mi historia es la de una chica que vivió su juventud de modo sereno y normal. Nunca frecuenté hombres ancianos. Son vínculos psicológicos de los que no tengo experiencia", afirmó.
Lucha por la herencia
Bárbara habló incluso del divorcio de sus padres, al admitir que "el dolor es grande". "Quiero estar al lado de los dos porque el sufrimiento es profundo para ambos", agregó. ¿Es el fin de un gran amor?, le preguntaron. "Estoy segura de que lo fue para mamá", contestó.
La joven, que dijo que por ahora no piensa casarse con Giorgio Valaguzza, su pareja y padre de sus dos hijos, también respondió sobre la presunta pelea entre los cinco hijos de Berlusconi (dos con su primera mujer y tres con la segunda) por la millonaria herencia. "Por ahora no hay ninguna lucha. Y si mi padre es un hombre justo y ecuánime, tampoco la habrá en el futuro."
Además, Barbara relativizó un ataque de Dario Franceschini, líder del opositor Partido Democrático, quien, en un acto, preguntó a los italianos si dejarían que sus hijos fueran educados por un hombre como Berlusconi. "No lo considero un episodio grave o insultante, creo que hablaba de identidades culturales distintas", señaló.
Durante la entrevista no se habló del escándalo de las fiestas en el Palacio Grazioli, la residencia romana de su padre, a las que iban mujeres por dinero. Tampoco de las fiestas en Villa Certosa, la mansión de Cerdeña, ni del revuelo por las fotos publicadas por El País de gente semidesnuda en sus jardines.





