Biden, el veterano que quiere convertirse en la carta demócrata contra Trump

Biden, en uno de sus últimos actos, en Washington
Biden, en uno de sus últimos actos, en Washington Crédito: Erin Schaff/NYT
De 76 años, el exvicepresidente de Obama aún no se lanzó a la carrera para 2020, pero es el favorito en el partido
Rafael Mathus Ruiz
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21 de abril de 2019  

WASHINGTON.- Joe Biden, vicepresidente durante el gobierno de Barack Obama (2009-2017), nunca estuvo en el lugar donde está ahora. Por primera vez, es el favorito entre los demócratas para pelear por la presidencia, y puede llegar a lo más alto del poder en Estados Unidos. Pero para lograrlo Biden debe superarse primero a sí mismo: es uno de los candidatos más longevos, con una carrera a sus espaldas de cuatro décadas en Washington, un pasado que, en los tiempos políticos que corren, aparece como una vulnerabilidad más que como una fortaleza.

A los 76 años, Biden deberá transitar un profundo escrutinio a su trayectoria política en busca de la candidatura presidencial demócrata. Eso ya quedó en evidencia aun antes de que lanzara su campaña, con la reciente ola de acusaciones de mujeres que cuestionaron públicamente su estilo "táctil", uno de sus rasgos distintivos.

Biden entra a la carrera presidencial como máximo favorito para quedarse con la candidatura demócrata. Es su tercer intento: ya buscó la presidencia en 1987 y 2008. Lidera con comodidad las encuestas por delante de Bernie Sanders, Beto O'Rourke y Kamala Harris. Es, además, el demócrata con mejor imagen y el más conocido del nutrido elenco de la interna presidencial. Y cuenta con una poderosa maquinaria electoral, heredada, en parte, de Obama.

Biden tiene también el respaldo del establishment demócrata, un aliado vital en la prolongada primaria que comenzará a principios del año próximo, en Iowa. Su popularidad se resume en una frase que se escucha de tanto en tanto: "Todo el mundo quiere a Joe".

Para los partidarios de su candidatura, Biden es la figura ideal para recuperar a los trabajadores blancos sin educación universitaria que votaron a Obama y luego eligieron a Donald Trump. Biden podría perforar la coalición de Trump, dice el argumento. Es una persona espontánea, cercana a la gente. Uno de sus sobrenombres es "Amtrak Joe", en referencia a la empresa de trenes de Estados Unidos: Biden viajaba de Delaware a Washington a diario en tren cuando era senador, y su última imagen al dejar la vicepresidencia fue precisamente en el momento en que abordaba un tren de regreso a casa.

Pero sus detractores advierten que es un mal candidato, incapaz de controlar todo lo que dice. Y señalan que Biden es demasiado conservador y viejo, en un doble sentido: asumiría la presidencia con 78 años -Sanders, el más viejo de todos, lo haría con 79- y no es una figura "fresca".

La larga trayectoria de Biden en el Senado dejó una pila de discursos, votaciones y eventos que, a la luz del presente, aparecen como claros obstáculos en el camino hacia la candidatura. Biden respaldó la guerra de Irak y apoyó iniciativas de "mano dura" para combatir el crimen, hoy muy criticadas.

Una audiencia en su pasado lo tortura hasta el día de hoy: fue injusto, según él mismo reconoció, en el trato con Anita Hill, la mujer que denunció públicamente por acoso sexual al ahora juez de la Corte Suprema Clarence Thomas y testificó ante un comité presidido por Biden. Ahora, en la era #MeToo, Biden dijo que está arrepentido por la forma en la que manejó ese escándalo.

El equipaje que acarrea Biden contrastará con el pasado "corto" de figuras jóvenes que parecen listas para llevarse el mundo por delante, como Beto O'Rourke o el alcalde de South Bend, Indiana, Peter Buttigieg, quienes parecen a priori más en sintonía con la política millennial que tiene como exponente principal a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

Biden es además un centrista, un político que apeló en varias instancias de su carrera a la política bipartidista, un anhelo que muchos ya abandonaron hace rato en tiempos de grieta ideológica. Los demócratas esta vez parecen ser mucho más proclives a elegir a alguien que esté más volcado a la izquierda del centro tradicional del partido, del que Biden es uno de los últimos grandes referentes.

De los 45 presidentes que tuvo Estados Unidos, desde George Washington hasta Trump, 14 fueron previamente vicepresidentes. Cinco fueron elegidos mediante el voto, ocho asumieron cuando murió el presidente y uno, debido a la renuncia del jefe de Estado.

Ya puesto en carrera, Biden pronto averiguará si es capaz de llegar a donde siempre quiso ir o si queda en la historia como el vicepresidente más popular que el país haya visto.

Tras el informe Mueller, cae la aprobación del presidente

  • La cantidad de norteamericanos que aprueban la gestión del presidente Donald Trump cayó 3%, a su menor nivel en el año, tras la divulgación del reporte del fiscal especial Robert Mueller que detalla la interferencia rusa en las últimas elecciones presidenciales, según un sondeo de opinión de Reuters/Ipsos.
  • Según el sondeo, un 37% aprueba el desempeño de Trump en la Casa Blanca, menos que el 40% en una encuesta similar realizada el 15 de abril pasado.
  • La encuesta, realizada entre el jueves por la noche y anteayer por la mañana, es la primera a nivel nacional después de que el Departamento de Justicia divulgó el reporte, que incluye referencias a la obstrucción de las investigaciones por parte de Trump.

Tres demócratas que ya están en carrera

Bernie Sanders, senador por Vermont

De 77 años, fue el segundo entre los demócratas más votados, detrás de Hillary Clinton, para las primarias de 2016. Se autodefine como socialista democrático. Los analistas estiman que no tendrá el mismo nivel de apoyo que en las últimas primarias

Beto O'Rourke, excongresista por Texas

El exrepresentante de Texas, de 46 años, se presenta con un mensaje progresista y de unidad nacional. Tiene mucho apoyo entre los más jóvenes. Sus temas centrales son la reforma migratoria, la legalización de la marihuana y el acceso a hospitales rurales

Kamala Harris, senadora por California

La senadora, de 54 años, es afroamericana, con ascendencia del sudeste asiático por su madre. Se define como una defensora de las familias de clase media y denuncia la brutalidad policial y la muerte de hombres negros desarmados por parte de las fuerzas de seguridad

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