
Bloquean en Arizona la polémica ley contra la inmigración ilegal
Una jueza suspendió los puntos más resistidos
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PHOENIX, Arizona.- Estalló la esperanza entre los condenados a vivir a la sombra, sin ser vistos, en este desértico paisaje de sol infinito. "¡Dios nos ha escuchado, Dios ha hecho el milagro!", clamaron en la plaza cientos de inmigrantes sin papeles cuando supieron que, sobre la hora de su entrada en vigor, una jueza suspendió los artículos más polémicos de la ley que, en este estado limítrofe con México, los convertía en delincuentes. Y, por tanto, en pasto de arresto, de cárcel y de humillante deportación.
Todo, por tener rasgos y un aspecto físico "sospechoso". Tirios y troyanos -esto no se cataloga por partidos- consideran a Susan Bolton una jueza de "coraje" e "independiente de presiones políticas", que con su agónica intervención frenó, al menos por el momento, la más dura ley antiinmigración de la que se tenga memoria en Estados Unidos. La jueza actuó in extremis, convencida de que, de no suspender la entrada en vigor de la ley, el país sufriría "daños irreparables", que no enumeró, pero que aquí se interpretaron como una grave fractura social e institucional.
Bolton bloqueó, entre otras, la parte de la ley que requería que la policía determinara el estatus de inmigración de una persona detenida o arrestada si un oficial cree que está en el país de forma ilegal. También queda en suspenso la que obligaba a los inmigrantes a llevar siempre encima la documentación que demuestre que están de manera legal en el país.
"Pero el asunto está lejos de cerrarse, señorita", advertían ayer a La Nacion, con el miedo en el rostro, varios de los que llegaron a esta tierra sin permiso, cruzando la extensa frontera a escondidas, para construir un futuro sobre el que ahora, y a pesar de la jueza y de la alegría por lo que hizo, sigue pendiendo la espada de la incertidumbre.
En lo político, el fallo le deparó a Barack Obama una tibia victoria: la jueza atendió su argumento de que un estado no puede dictaminar en política migratoria, sino que eso compete a la Casa Blanca. Pero eso no va al fondo de la cuestión ni a la hoguera de pasiones que arde en esta tierra polvorienta. Y de la suerte que todo ello tenga depende no sólo Arizona, sino una veintena de estados que quieren aplicar normas similares.
"Ahora nos van a tener más rabia", temían, ayer, los inmigrantes. "No se vaya a creer que, en el fondo, las cosas cambian mucho", decían.
Su olfato de supervivientes fue corroborado por el temible sheriff que hizo de la persecución de inmigrantes su vocación de vida. "Lo que diga una jueza no me frena el pulso", amenazó sin empachos Joe Arpaio, el jefe policial que preparó la cárcel de su condado, el de Maricopa, para "encerrar a todos estos" indocumentados. Lejos de amedrentarse, Arpaio –cuya estampa inspira a muchos otros policías– advirtió que "nada ha cambiado" en la lucha contra la inmigración ilegal.
La decisión de la jueza abre, en realidad, un laberinto jurídico por el que corren las emociones encontradas de quienes creen, por un lado, que todo lo malo que tiene este estado –inseguridad y falta de empleo– es culpa de los inmigrantes. Y quienes creen que, en el fondo, son sólo la cabeza de turco sobre la que se carga la culpa de este tiempo de vacas muy flacas.
En ese choque, cada una de las partes intentará sacar partido. "Esto es solamente una piedra en el camino. Seguiremos adelante y si es necesario, pienso apelar a la Corte Suprema", dijo de inmediato la gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer.
La mujer a la que se acusa de haber desatado "la guerra de los güeros [apodo de los inmigrantes hispanos para los blancos]" manifestó su razón de fondo con el rostro desencajado.
"Yo tuve que firmar la ley porque el gobierno federal no hace nada para defender a los ciudadanos de Arizona ni para proteger la frontera por la que entra el crimen y el narcotráfico", denunció.
"Juro que seguiré luchando por los ciudadanos de Arizona", prometió, casi con la misma fiereza sureña con la que Scarlett juraba defender Tara en Lo que el viento se llevó.
Del lado de enfrente, el fiscal Terry Goddard –que, desde el partido demócrata, quiere desplazar a Brewer– le dijo que su idea era un disparate. "La justicia no puede permitir que una gobernadora pase por encima de la Constitución", dijo, con un lado de la biblioteca a su favor.
El freno puesto ayer abre la puerta a un sinfín de apelaciones. Y, desgraciadamente, llega tarde para todos los que, asustados de la policía, malvendieron los retazos de su vida y salieron disparando en busca de refugio en amparos más tolerantes con la inmigración, como Texas o California.
Regreso a casa
"Pienso en mi hermana, que se deslomó trabajando aquí y que, hace dos semanas, lo liquidó todo y se fue a Texas, porque tenía miedo de que la agarrara la policía", dijo ayer a La Nacion una guatemalteca que lloraba cuando todos celebraban. "Para ella, todo esto llega muy tarde", agregó.
Más de seis millones de personas residen en la desértica Arizona. De ellas, más de 200.000 son inmigrantes ilegales, de acuerdo con estimaciones no oficiales. Muchos de ellas partieron en las últimas semanas.
Y así como los cactus, que en esta tierra crecen de la noche a la mañana, si algo proliferó aquí son los negocios de ocasión, en los que se vende de todo, desde cunas hasta ventiladores.
Apenas restos del sueño que dejaron atrás miles de inmigrantes irregulares que huyeron despavoridos, obligados a perderlo todo antes de convertirse en presa fácil de la policía, y en carne de celda y de humillante deportación.
"Nos echan, señorita, nos echan. Después de habernos desangrado en esta tierra, nos echan a patadas. Esa es la verdad", dijo Carmela Manasas, una mexicana sin papeles que llegó hace 12 años y que, a lo largo de ese tiempo, se enamoró, se casó, tuvo dos hijos, los envió a la escuela y compró una casita.
Todo ello, sin ser residente legal, medrando en los pliegues del sistema. "Toda una vida de la que tengo que despedirme a las ponchadas, por esta persecución de morenos que declaró la rubia", dijo, en alusión a Brewer.
Al igual que otros cientos, Carmela transpiraba ayer frente al Palacio de Justicia, esperando el milagro. Ese que llegó contra toda esperanza, cuando la jueza Bolton evitó que hoy entrara en vigor la temida ley SB1070.
En su veredicto de 36 páginas, Bolton escribió que "es probable que Estados Unidos sufra daños irreparables" si no procedía a la suspensión.
PUNTOS BLOQUEADOS
- El accionar de la policía
Que la policía determine el estatus de inmigración de una persona detenida, en caso de sospechar que el individuo se encuentra en el país ilegalmente.
- Documentos
Se convierte en delito el no portar documentos que comprueben que una persona está en el país en forma legal.
- Trabajo sin papeles
Los inmigrantes ilegales que busquen, soliciten o trabajen pueden ser encarcelados y deportados.
PUNTOS QUE SIGUEN
- La figura del cómplice
Se considera delito que una persona transporte o refugie a un inmigrante ilegal, o induzca a ese individuo a ir o vivir en Arizona.
- Cumplimiento de la ley federal
Se permite a residentes legales de Arizona demandar a cualquier funcionario por adoptar una política que restrinja el cumplimiento de las leyes de inmigración y prohíbe que funcionarios de ese estado limiten el cumplimiento de esas leyes.
LOS PROTAGONISTAS DE LA DISPUTA
SUSAN BOLTON
Jueza Federal de Arizona
Fue la encargada de estudiar las demandas contra la ley SB1070. Ayer decidió bloquear los puntos más polémicos de la norma por considerarlos no equitativos.
JAN BREWER
Gobernadora de Arizona
La gobernadora republicana promulgó la medida el pasado 23 de abril, tras su votación en el Congreso estatal. Ayer anunció que apelará lo antes posible la decisión de Bolton.
BARACK OBAMA
Presidente de Estados Unidos
El mandatario demócrata, que impulsa en el Congreso una reforma del sistema migratorio estadounidense, fue uno de los actores que impugnaron la controvertida ley.
JOE ARPAIO
Sheriff de Maricopa, en Arizona
Famoso por su dureza contra la inmigración ilegal, el alguacil afirmó ayer que el dictamen de Bolton no frenará sus "operaciones de supresión del crimen" y que hoy realizará otra redada contra indocumentados.




