Brasil: el socio estratégico que le puede traer complicaciones comerciales a la Argentina

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, consideró que el modelo económico de Alberto Fernández "no va a funcionar" y amenazó con evaluar sanciones contra la Argentina en el Mercosur
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, consideró que el modelo económico de Alberto Fernández "no va a funcionar" y amenazó con evaluar sanciones contra la Argentina en el Mercosur Fuente: Archivo
Julia D'Arrisso
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30 de octubre de 2019  • 15:55

El vínculo bilateral entre el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el mandatario electo de la Argentina, Alberto Fernández , comenzó con el pie izquierdo. Lejos de asentar una postura conciliadora, el mandatario brasileño opinó que el modelo económico de Fernández "no va a funcionar" y amenazó con evaluar sanciones contra la Argentina en el Mercosur si el país se niega a avanzar en la reducción de aranceles y en la flexibilización del bloque.

" Estamos preparados para lo peor", dijo Bolsonaro, lapidario y despertó interrogantes sobre la evolución del vínculo entre ambos países ante el nuevo escenario político.

El lazo entre la Argentina y Brasil se basa en la comercialización de autos, camiones, productos químicos, autopartes y productos primarios. Es sumamente importante en términos comerciales, pero la relación no es igual para ambos países: mientras que en 2018 Argentina le vendió a Brasil el 18% de sus exportaciones de 2018 y le compró el 24% de sus importaciones, Brasil le vendió a la Argentina el 6,1% de sus exportaciones de 2018 y adquirió de la Argentina el 8,6% de sus productos importados, según las estimaciones de la consultora Ecolatina, en base a cifras del Indec y del ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

En 2018, las exportaciones a Brasil sumaron 11.302 millones de dólares y hasta agosto de este año acumularon 6802 millones de dólares; mientras que las importaciones durante el año pasado totalizaron 15.695 millones de dólares y hasta agosto atesoraron 7173 millones de dólares, según el informe de Intercambio comercial argentino de agosto del Indec.

Según explicó a LA NACION Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, la importancia del vínculo con Brasil para la Argentina reside en una cuestión de "fidelidad de consumidor-productor" que se da especialmente dentro del mercado industrial. " Brasil es un destino importante sobre todo en la cuestión industrial porque los commodities, como la soja, el trigo o el maíz pueden llegar a cualquier lado, pero entablar una relación comercial con los productos industriales lleva más tiempo", expresó el economista.

En coincidencia, el especialista en negocios internacionales Marcelo Elizondo señaló a LA NACION que " Brasil es el principal mercado de exportación de la Argentina, mientras que la Argentina es el tercero de Brasil, después de China y Estados Unidos, aunque sí es el primero en el sector industrial".

"En general tenemos déficit con Brasil, que más de lo que nosotros le vendemos a ellos", sostuvo Elizondo. Y añadió: "La relación supo ser mucho más intensa cuando la Argentina tuvo un pico de exportaciones de 17.000 millones de dólares en 2011 y pasó a 11.000 millones del año pasado, principalmente porque la recesión de Brasil redujo la demanda de productos argentinos y la crisis argentina bajó la compra de insumos brasileños".

Pero la Argentina también lleva la desventaja porque, en tiempos de crisis, necesita hacerse de dólares rápidamente, una situación que Brasil atravesó hace algunos años atrás. "Sin la relación con Brasil, la Argentina es inviable porque para salir de la crisis se necesita velocidad en los acuerdos comerciales que permitirán el ingreso de dólares", sostuvo Rajnerman. "Desde el 2014, Brasil atravesó una recesión -con una caída de 3,5% de la actividad en 2015- producto de un retroceso de la demanda interna en un contexto de una política fiscal y monetaria más dura, sumado a un escenario político turbulento, y en 2017 y 2018 la actividad se recuperó un 1% cada año", contó.

Una puerta abierta al conflicto

En este escenario, la relación entre Argentina y Brasil empezó a crujir a partir de los últimos dichos de Bolsonaro y podrían anticipar un conflicto. El motivo detrás de esa tensión parece encontrarse en la preocupación del mandatario brasileño sobre la reducción del impuesto a las importaciones dentro del Mercosur, un objetivo que forma parte de los cambios en el sistema económico que está llevando adelante Bolsonaro. El gobierno de Brasil pretende bajar los impuestos a la importación, que hoy promedian un 13% -varía según el sector- a aproximadamente 6%.

Esto permite empezar a avizorar una trama compleja en el vínculo entre los países. Para Elizondo, esta situación se puede leer como una amenaza hacia el futuro. "Si el Mercosur, que es el principal instrumento para la relación bilateral y que ha facilitado la relación comercial entre los dos, sufriera alguna modificación, eso sí podría afectar el comercio", dijo. Sin embargo, consideró que las relaciones comerciales son de los sectores privados, por lo que el clima político no debería influir como sí las decisiones macroeconómicas.

"Bolsonaro quiere que Brasil se modernice y acceda a insumos, máquinas y tecnología más baratos. Por eso quiere acordar la reducción de ese arancel, que se pacta con los países del bloque, pero aparecen dudas porque Fernández todavía no dijo qué piensa sobre este tema", expresó Elizondo. Y agregó que pueden abrirse dos posibilidades: que el Mercosur empiece a sufrir la vigencia de las institucionalidad del bloque si Brasil endurece su postura y, por otro lado, si Brasil baja los aranceles, van a ingresar productos importados más baratos y eso puede generar una competencia más exigente para la Argentina.

La situación no se reduce solo a una cuestión económica, ya que en las relaciones entre los países también se entremezclan valoraciones políticas, que vuelven a la situación sumamente delicada. "Para Brasil sería un gran fracaso que el Mercosur se debilitara, teniendo en cuenta que es el líder del bloque y desde el punto de vista geoestratégico puede generar desconfianza el conflicto dentro de su propia región. Creo que Bolsonaro quiere negociar, pero sus ambiciones van a ser mantenidas porque tienen un plan muy ambicioso económico de reformas previsional, laboral, un plan de privatizaciones, y dentro de ese conjunto está la reforma del arancel externo para ganar competitividad. No le sirve el conflicto, pero va a mantener sus ambiciones", cerró el especialista.

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