
Brasil: un ataque narco imprevisto en víspera de elecciones
Por Rodrigo Mallea Especial para lanacion.com
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El reciente enfrentamiento entre la policía y narcotraficantes es el segundo episodio que más contribuye a dañar la imagen del estado de Río de Janeiro desde que fue proclamada sede de los Juegos Olímpicos de 2016 en octubre del año pasado.
A diferencia de lo que ocurrió en los enfrentamientos apenas dos semanas después de la decisión olímpica, donde traficantes de una facción invadieron un morro de otra facción rival -lo que provocó la intervención de la policía militar y culminó en el derribamiento de un helicóptero de aquélla fuerza-, en ésta oportunidad el duelo fue exclusivamente entre traficantes y las fuerzas de seguridad.
Una posible hipótesis es que a menos de dos meses de la elección presidencial -que también comprende la renovación de todos los gobernadores estaduales- la operación haya sido cuidadosamente planificada con el fin de capturar a Antonio Bonfim Lopes, más conocido como "Nem", que en la actualidad comanda el tráfico de la Rocinha y es uno de los criminales más buscados por la policía local.
No era difícil prever que "Nem" dejaría momentáneamente su paradero desconocido en la Rocinha para asistir al cumpleaños de "99", un traficante aliado de su facción -Amigos de los Amigos (ADA)- y responsable del tráfico de la vecina favela de Vidigal.
Sin embargo, éste argumento parece ser insuficiente para motivar dicha acción: el actual gobernador de Río, Sergio Cabral (PMDB), tiene el camino allanado para su reelección, y las elecciones están demasiado cercanas para permitirse un enfrentamiento de éstas características que pueden afectar sensiblemente a su imagen.
Este enfrentamiento tampoco caracteriza la gradual política de seguridad del estado de Río con las favelas, consistentes en la implantación de Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en las comunidades comandadas por el tráfico tras una operación cautelosamente planificada y coordinada para evitar incidentes.
El modelo de las UPP, previamente apoyado por una incursión del Batallón de Operaciones Especiales, aún no avanzó sobre comunidades tan complejas como Vidigal y Rocinha -las más representativas de la zona sur, donde sólo la Rocinha cuenta con una población aproximada de 200.000 habitantes- o el Complejo de Alemán, que reúne 13 favelas en la zona norte, y alberga los traficantes más peligrosos de Río.
Para comprender la dificultad de una operación en aquéllas comunidades, el Secretario de Seguridad Pública del Estado, José Mariano Beltrame, dijo en junio del presente año en referencia al Complejo de Alemán: "No estamos hablando de una localidad simple, sino de una región con decenas de comunidades y cerca de 130 mil habitantes, como una ciudad de porte medio. Sabemos que una acción allí generará un gran trauma, pero tenemos condiciones de ir allí en cualquier momento. La propuesta es ir al Alemán definitivamente. Va a haber trauma, van a haber bajas, pero será una acción definitiva. La ocupación del Alemán va a exigir 2 mil hombres, y sucederá de acuerdo con el plan trazado".
Esto parece confirmar la idea de que el violento enfrentamiento entre traficantes y la policía fue un hecho absolutamente imprevisto por los dos bandos, y tampoco estaba en el marco de la política de las UPP ni en la estrategia de seguridad de Río, donde parece haberse quebrantado un pacto no escrito entre las fuerzas de seguridad y el tráfico de Rocinha y Vidigal, comunidades aún lejos de la pacificación.
Aunque el operativo policial resultó exitoso, este nuevo episodio de violencia sólo contribuye a lesionar una vez más la imagen de Río de Janeiro y de Brasil ante el mundo.


