Bush, en apuros por sus hijas mellizas
Intentaron violar las leyes de Texas
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WASHINGTON.- La foto de Jenna Bush, una de las hijas mellizas de 19 años del presidente George W. Bush, ocupa toda la tapa de edición de ayer del tabloide The New York Post, bajo el título: "Jenna and Tonic".
La noticia cuenta que la hija del presidente pidió un margarita en un restaurante mexicano de Texas y presentó un documento ajeno o falso cuando le solicitaron una identificación que probara que tiene los 21 años que requiere la ley para el consumo de alcohol. El juego de palabras que confunde su nombre con el trago "gin and tonic" refuerza la idea de que Jenna ya tuvo un problema, por tomar cerveza, y fue condenada hace menos de un mes a 8 horas de trabajo comunitario.
Para la Casa Blanca, nada justifica la cobertura que los medios le están dando al episodio.
La gente de Bush está disconforme con los tabloides y también con el despliegue que le dieron los diarios más respetados a la noticia, con crónicas en sus páginas interiores, pero en el cuerpo principal.
"Les pido que piensen con mucho cuidado cómo van a perseguir esta historia", dijo el vocero de Bush, Ari Fleischer, como quien hace un llamado general a la moderación para todos los medios de comunicación.
"Es una cuestión privada, familiar", agregó Fleischer, que cree que las hijas adolescentes del matrimonio deberían permanecer fuera del radar de los periodistas. No pudo evitar, sin embargo, que la pregunta llegara hasta Bush, quien respondió ayer con un seco: "Sin comentarios".
Los Angeles Times tituló "Otra investigación por alcohol para Jenna Bush", y The New York Times: "Las mellizas de Bush vinculadas con un incidente de alcohol".
Barbara Bush, estudiante de segundo año de la Universidad de Yale, también estaba en el restaurante Chuy´s de Austin, a las 22.20, cuando el gerente llamó al 911 (emergencias) para alertar a la policía sobre la presencia de menores que intentaban consumir unos margaritas.
La policía de Austin y la Comisión de Consumo de Alcohol de Texas, que ahora investigan el caso, emitieron comunicados bastante escuetos, pero todo indica que fue Jenna, y no Barbara, la que presentó un documento que no era el suyo.
Las mellizas estuvieron bastante ausentes de la campaña y sólo aparecieron ante las cámaras el día de la jura de Bush. Después se perdieron por un tiempo de los medios, hasta que Jenna tuvo que aparecer en la corte a comienzos de mes para declararse culpable de posesión de alcohol en un club nocturno, pagar 51,25 dólares de multa, aceptar el trabajo comunitario y prometer que tomaría seis horas de clase de concientización sobre el alcohol. La mayoría de las cadenas de televisión cubrieron la audiencia judicial.
Rompieron así con la tradición que habían establecido con Chelsea Clinton, que pudo preservar su privacidad durante los ocho años de gobierno de su padre, aunque tuvo que convivir con la seguridad del Servicio Secreto. Es cierto, también, que jamás fue citada por un tribunal.
Vigilar a las hijas
Las mellizas también tienen custodia, y el Servicio Secreto tuvo que aclarar que no está entre sus funciones vigilar que las hijas del presidente cumplan con la ley. La vocera del Servicio Secreto no quiso hacer más comentarios cuando le preguntaron si era cierto que el custodio de Jenna tuvo que ir a buscar a su novio a la cárcel, donde fue detenido por exceso de alcohol.
La saga fue ganando espacio en cobertura y la cadena CNN optó por dedicarle horas de debate a la cuestión de "los adolescentes y el alcohol", con especial énfasis, claro, sobre Jenna. El principal mérito de CNN fue que consiguió al único funcionario que, sin revelar su nombre, dijo que Bush "no está contento". Todos los demás siguieron rigurosamente el libreto oficial: "Es una cuestión familiar y privada".
Unos pocos diarios, como el Daily Texan y la publicación de la Universidad de Austin, resolvieron que no le darían ni un centímetro, porque, según sus editores, la hija del presidente cometió un delito menor que es muy común entre millones de estudiantes.

