
Cayó el régimen de Saddam
Los aliados tomaron el centro de Bagdad y los principales bastiones de poder; el embajador de Irak en la ONU fue contundente: "El juego ha terminado"; fue el único funcionario que habló y se ignora el paradero de Hussein En la ciudad hubo festejos y saqueos Pero para EE.UU. la guerra no terminó Los iraquíes aún tienen las ciudades de Mosul y Tikrit
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BAGDAD (Reuters).– Tras casi 24 años al mando de Irak, el gobierno de Saddam Hussein se derrumbó ayer cuando tropas de Estados Unidos irrumpieron en el centro de Bagdad y tomaron sin trabas el control total de la capital, meta final de la guerra que comenzó hace tres semanas. Luego, ayudaron a eufóricos iraquíes a derribar una estatua de su líder, en una simbólica imagen que recorrió el mundo.
Washington celebró la caída de Bagdad, pero prefirió mantener la cautela y advirtió que la guerra todavía no terminó incluso dentro de la propia capital, donde sus tropas ayer encontraron focos de resistencia aislada. En medio de escenas caóticas de regocijo, saqueos y aislados tiroteos, los iraquíes bailaron sobre la caída estatua de seis metros de alto, expresando desprecio al hombre que los gobernó con mano de hierro desde 1979. En esas tres décadas el país sufrió tres conflictos armados con grandes pérdidas humanas y económicas. Esta guerra, por su parte, dejó ya más de 1300 civiles iraquíes muertos y 129 bajas de la coalición de Estados Unidos y Gran Bretaña; no hay datos sobre soldados iraquíes abatidos, aunque todo indica que serían miles.
Nada se sabía ayer del destino de Saddam Hussein y sus dos hijos –Uday y Qusay–, que fueron blanco de un bombardeo aéreo estadounidense el lunes, o de otros funcionarios del régimen. Hasta el ministro de Información, Mohammed Saeed al-Sahaf, el único hombre del régimen que apareció en público todos los días durante tres semanas, ayer faltó a la conferencia de prensa que solía ofrecer cada mañana.
La confirmación más sólida de que el régimen de Bagdad se desintegró llegó del embajador iraquí ante las Naciones Unidas (ONU), Mohammed al-Douri. “El juego ha terminado”, afirmó el diplomático, y cuando se le preguntó a qué se refería, añadió: “A la guerra”. “Mi esperanza ahora es la paz, para todos. Espero que la paz prevalezca y que el pueblo iraquí tenga al final del día una vida en paz”, agregó, desde Nueva York.
Al-Douri explicó que no tiene comunicación con el gobierno de Bagdad desde hace varios días, alimentando las especulaciones sobre el destino de Saddam Hussein. Una de las hipótesis manejadas por la coalición es que el líder iraquí habría huido hacia Tikrit, la ciudad donde creció, ubicada a 175 kilómetros al norte de la capital.
Tikrit fue bombardeada ayer, al igual que Mosul y Kirkurk, las tres ciudades del Norte que permanecen bajo control iraquí. Desde hace días, fuerzas especiales combaten en los tres lugares con milicianos y tropas regulares y serían respaldados en los próximos días por una ofensiva norteamericana a mayor escala para asegurarse el control de las localidades.
Por su parte, el comando estadounidense sobre Bagdad no era completo. Al caer la noche, las calles quedaron vacías y se escuchaba el fuego de tanques y de artillería en la ribera occidental del río Tigris.
En la ruta que conduce al aeropuerto, la I Brigada de la III División de Infantería se enfrentó en un fuerte combate con dos escuadrones de milicianos iraquíes, que había minado el camino. Según comandantes de la brigada, por lo menos 14 combatientes iraquíes fueron abatidos mientras que los norteamericanos no registraron bajas.
La III División de Infantería fue la primera unidad norteamericana en alcanzar Bagdad, hace seis días. Luego se sumaron, por el Norte, fuerzas especiales y, por el Este, el I Cuerpo Expedicionario de Marines. Todas ingresaron en Irak el 20 de marzo pasado para liderar la ofensiva terrestre que Washington y Londres lanzaron para derrocar el régimen de Saddam, a quien acusan de fabricar armas de destrucción masiva.
También el I Cuerpo de Marines enfrentó resistencia. Al avanzar hacia el centro por el sector oriental de la capital fueron atacados por milicianos escondidos en los edificios de la Universidad de Bagdad.
La batalla, que duró algunas horas, demoró su avance hacia al centro, donde en la tarde de ayer finalmente confluyó sin más obstáculos con las columnas de blindados que marchaban desde el Norte y el Oeste y con las que, desde el lunes, están emplazadas en edificios oficiales y palacios de Saddam.
Al llegar, un escuadrón tomó el cuartel central de la temida policía secreta mientras que un grupo de blindados se desplazaron hacia la céntrica Plaza Fardous. En su centro se levantaba una estatua de Saddam rodeada de 37 columnas. Inmediatamente, se congregaron allí decenas de iraquíes.
En escenas que rememoraron la caída del muro de Berlín en 1989, algunos de ellos intentaron derribar la base de mármol de la estatua con golpes de un enorme martillo, pero la estructura sólo pudo ser derribada con una cadena que fue tirada por una grúa de los marines estadounidenses.
Los soldados que inicialmente treparon a la estatua taparon brevemente la cara de la efigie de Saddam con una bandera estadounidense, pero la reemplazaron rápidamente por una iraquí. Los jubilosos iraquíes reunidos en la plaza del centro de Bagdad bailaron con los brazos en alto sobre la estatua caída y la golpearon con la suela de sus zapatos, en un gesto sumamente ofensivo en el mundo árabe.
La escena, transmitida en directo por televisión, fue seguida con detenimiento por gran parte de la Casa Blanca, según dijo ayer el vocero presidencial norteamericano, Ari Fleischer. El propio Bush vio por televisión el comienzo de los esfuerzos para derribar la estatua antes de concentrarse en una reunión con el presidente de Eslovaquia.
Cuando el encuentro concluyó, la esfigie ya había caído. El mandatario norteamericano “observó cómo arrastraron (la cabeza de la estatua) por las calles de Bagdad. Dio unos pasos, miró eso en el suelo y exclamó: «La derribaron»”, relató Fleischer.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses y británicos advirtieron que, pese a los bailes de victoria, el control sobre Bagdad y la ausencia de los funcionarios del régimen, la guerra en Irak todavía no ha concluido.
Los saqueos
Con sus dirigentes ausentes o combatiendo, los edificios oficiales del régimen de Saddam en Bagdad ayer estaban completamente vacíos y fueron el blanco de saqueos. Cientos de personas sacaron de ellos todo lo que pudieran transportar, desde equipos de aire acondicionado hasta flores.
El Ministerio de Finanzas y de Comercio estaba en llamas al final del día, sin que estuviera claro cómo comenzó el fuego. Lo mismo sucedía en el Comité Olímpico Internacional, supuesto centro de torturas de Uday Hussein.
“Señores, si ustedes supieran lo que este hombre le hizo a Irak”, gritó un anciano, mientras aplastaba con su zapato un retrato de Saddam, quien estuvo en el poder por 24 años.


