Cayó un cohete ruso con un satélite de los EE.UU.
Fracaso: la nave iba a poner en órbita un nuevo sistema para lograr comunicaciones de telefonía móvil directa.
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MOSCU (EFE).- El futuro de la telefonía móvil directa por satélite corre peligro después de que se estrelló ayer el cohete ruso Zenit-3 SL, cuando iba a poner en órbita un satélite del consorcio estadounidense ICO para este tipo de comunicaciones.
El cohete Zenit, lanzado desde un cosmódromo flotante, se desvió de la trayectoria prevista y no pudo poner en órbita el satélite, primero de una serie de doce del proyecto Global de telefonía.
Fabricado por la empresa estadounidense Hughes, el satélite fue lanzado a las 17.49 hora local (11.49 de la Argentina) desde el mar a 300 kilómetros de la isla de Christmas, en el océano Pacífico, según el Centro de Control Espacial en Koroliov, cerca de Moscú.
El lanzamiento desde el llamado cosmódromo flotante fue el tercero de la compañía Sea Launch, en la que participan empresas de Rusia, Estados Unidos, Ucrania y Noruega.
Novedosos por el uso de plataformas marítimas móviles que permiten un considerable ahorro al realizarse desde el mismo ecuador de la Tierra, estos lanzamientos nacieron con un ensayo, en marzo de 1999, que tuvo pleno éxito.
El segundo lanzamiento desde la misma plataforma se produjo en octubre, cuando entró en órbita un satélite para transmisiones de televisión.
Pero el fracaso del Zenit ha puesto en cuestión el ambicioso proyecto de ICO para crear Global, segundo sistema de telefonía móvil directa por satélite, previsto para entrar en funcionamiento este mismo año o a principios de 2001.
Iridium, otro sistema de telefonía móvil directa con 67 satélites en órbita baja, también está luchando por salvarse del desastre económico tras declarar suspensión de pagos por el escaso número de abonados conseguidos en su primer año de funcionamiento.
Sistema mixto
La diferencia entre Iridium y Global radica en el sistema mixto integrado que pretende ICO, al combinar las transmisiones de los doce satélites con una red terrestre propia.
Pero con un proyecto que superaba los 3500 millones de dólares, ICO también declaró suspensión de pagos y se sometió a un proyecto de refinanciación y reestructuración.
La pérdida del cohete y del satélite también supone un revés para el consorcio Sea Launch, participado por Boeing (EE.UU., 40%), Energía (Rusia, 25%), Yuzhnoye y Yuzhmash (Ucrania, 15%) y Kvaerner (Noruega, 20%).




