Cheney renueva viejas peleas del gabinete de Bush

En sus memorias, el ex vicepresidente apunta a otros funcionarios y defiende la tortura
Caren Bohan
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2 de septiembre de 2011  

WASHINGTON.- El libro de memorias del ex vicepresidente Dick Cheney revivió las feroces batallas sobre las políticas de seguridad nacional norteamericanas después de los ataques del 11 de Septiembre, y reabrió las viejas heridas entre los asesores en la materia del presidente George W. Bush (2001-2009).

Cheney describe su crianza en Wyoming, donde cazaba y pescaba, antes de dedicarse a los ocho años que pasó en la Casa Blanca de Bush, donde impulsó una visión de mundo "individualista" que enfureció a sus críticos. El libro, In my Time (En mi época), se ganó un lugar en los titulares debido al intento de Cheney de ajustar cuentas con enemigos como los ex secretarios de Estado Colin Powell y Condoleezza Rice. Más allá de esas escaramuzas, el libro también subraya cuánto ha cambiado el debate sobre seguridad nacional.

La defensa a ultranza que hace Cheney de las políticas que impulsó, como los despiadados interrogatorios de los sospechosos de terrorismo y la política exterior intervencionista, sorprendió a Washington.

Tal vez lo más sorprendente sea el notable cambio de dirección respecto de la visión impulsada por Cheney, que motivó muchos debates sobre las políticas a aplicar durante los primeros años de Bush, pero que perdió influencia en el segundo período del presidente republicano. "La mayoría de las ideas asociadas con Cheney y que Cheney defiende en el libro -una visión de mundo unilateral, excepcionalista y "a nuestro modo, o de ningún modo"- fueron completamente abandonadas", dijo David Rothkopf, un ex funcionario de la administración Clinton.

El agotamiento bélico de Estados Unidos después de Irak y Afganistán se volvió tan evidente que la defensa de una política exterior norteamericana vigorosa impulsada en 2008 por el entonces candidato presidencial John McCain tiene poco eco entre los republicanos que ahora procuran desafiar a Barack Obama en 2012.

Y los legisladores republicanos estuvieron del lado de quienes cuestionaron más audiblemente la decisión de Obama de intervenir en Libia en marzo pasado. Rothkopf señaló que la modalidad de intervención multilateralista que impulsa la administración Obama es el enfoque contrario al defendido por Cheney.

Mientras Cheney impulsó una actitud belicista respecto de Irán y Siria, la idea de una intervención militar en cualquiera de esos dos países ni siquiera figura actualmente entre los temas del diálogo nacional.

En lo referido a las políticas antiterroristas, los primeros actos de Obama en cuanto asumió la presidencia fueron desautorizar los interrogatorios violentos y prometer que cerraría la prisión militar de Guantánamo, Cuba, pero el centro de detención sigue abierto hasta hoy.

No obstante, Peter Feaver, un ex asesor de Bush, dijo que hay más continuidad de la que Obama y sus asistentes reconocen respecto de las políticas de seguridad nacional.

Feaver citó como ejemplos las detenciones por tiempo indefinido de supuestos terroristas, la revocación de la promesa de cerrar Guantánamo y la ampliación de los ataques con aviones robotizados para combatir a los militantes en Paquistán.

"Cuando se trata del edificio legal de la guerra contra el terrorismo y los instrumentos que se emplean, la administración Obama está mucho más próxima a la administración Bush de lo que estaba Obama en su campaña presidencial."

Traducción de Mirta Rosenberg

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