
China consagra la propiedad privada
Una enmienda constitucional le dará un marco de legalidad y garantizará sus derechos por primera vez en más de 50 años
1 minuto de lectura'
PEKIN.- Con una enmienda constitucional que promete dejar atrás uno de los pilares de su herencia comunista, China se encamina hacia una reforma que prevé legalizar e incluso garantizar por ley los derechos de la propiedad privada por primera vez en más de medio siglo, desde la revolución maoísta de 1949.
La enmienda, que tiene el respaldo del Partido Comunista Chino (PCCh), pasó ayer a un comité parlamentario para su tratamiento, y su aprobación está prácticamente asegurada, informó la agencia oficial de noticias, Xinhua. Añadió que según el texto de la reforma la Constitución establecerá que "la propiedad privada adquirida legalmente es inviolable".
De esta manera, según el proyecto de enmienda a la Constitución de 1982, ya no habría más diferencias en China entre la propiedad pública, tanto de bienes como de medios de producción, y la privada, en lo que representa un paso más en el lento proceso de reformas de tipo capitalista iniciado hace un cuarto de siglo.
El giro, estimaron analistas, debería dar un renovado impulso a la creación de empresas privadas, pese a que aun sin esta protección millones de chinos se lanzaron en los últimos años a generar negocios y comprar viviendas, así como a la adquisición de acciones de empresas estatales.
En realidad, la decisión de legalizar la propiedad privada había sido tomada en octubre pasado, en el último congreso del Partido Comunista chino, pero no fue anunciada oficialmente. Luego se desató un debate en la Asamblea del Pueblo (Parlamento), en el que algunas voces se levantaron para defender la prevalencia de la propiedad pública, sobre todo de los medios de producción.
Sin embargo, en China, la Asamblea del Pueblo es sobre todo un foro de discusión. Las verdaderas decisiones las toma la cúpula del PCCh: el Comité Central y la poderosa Oficina Política. Y, en el caso de la propiedad privada, según los observadores, su aprobación ya está decidida.
Según Xinhua, dirigentes partidarios que controlan el Parlamento señalaron que dar garantías a la propiedad privada es algo esencial para seguir adelante con las reformas económicas que permitieron a millones de chinos salir de la pobreza.
Pero los dirigentes también enviaron al Parlamento un proyecto de enmienda para incorporar a la Constitución las teorías del ex presidente Jiang Zemin, quien invitó a los sectores capitalistas del país a incorporarse al partido, dijo la agencia.
La enmienda sobre las teorías de Jiang señala que éstas serán consideradas principios rectores de la nación, junto con el pensamiento de Mao Tse-tung y de Deng Xiaoping.
Los nuevos cambios deberían alinear el marco legal chino con una realidad económica orientada cada vez más hacia el mercado, como reclaman desde hace tiempo diversos sectores empresariales, cruciales en la creación de empleos y generación de riqueza en el país.
Las enmiendas fueron sometidas al Comité Permanente de la Asamblea del Pueblo, un organismo pequeño controlado por el PC que aprueba las leyes cuando la Legislatura en pleno -que se reúne solamente durante dos semanas al año- no está en sesión.
"La dirección ha reconocido que el sector privado será el motor principal del crecimiento (económico) en los próximos años", comentó al respecto Joseph Cheng, analista político de la Universidad de Hong Kong. "Creo que existe un consenso fuerte y en buena medida no hay controversias", añadió.
Otros analistas subrayaron que en realidad se trata de un camino emprendido hace unos 25 años.
El inicio de ese camino, tras la desastrosa experiencia del Gran Salto adelante y de la Revolución Cultural de Mao, surgió de una frase de Deng, artífice de la fuerte expansión de los últimos decenios: "No importa que el gato sea blanco o negro, lo importante es que atrape ratones", dijo el dirigente, dando a entender que China se proponía aplicar una fuerte dosis de pragmatismo al legado ideológico estalinista y maoísta, aprendiendo así de los errores de la era Mao.
"La economía china seguirá desarrollándose a los ritmos milagrosos a los cuales nos ha habituado -opinó en la capital china un diplomático occidental-, pero la introducción de la propiedad privada no significará la automática introducción de las libertades políticas y sociales que, junto a la propiedad privada, distinguen a las estructuras sociales de Occidente."


