China, el principal contaminante, un actor clave para el acuerdo

El mayor consumidor de carbón y primer emisor de gases de efecto invernadero marcó el pulso en el final de las negociaciones
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13 de diciembre de 2015  

Cientos de manifestantes esperaron el anuncio de la cumbre en París
Cientos de manifestantes esperaron el anuncio de la cumbre en París Fuente: EFE - Crédito: Etienne Laurent

PEKÍN.- El lunes pasado, en el inicio de la Cumbre contra el Cambio Climático, la contaminación en Pekín llegó a niveles escandalosos. En varios puntos de la ciudad los medidores de PM 2,5 -partícula asociada con el cáncer y otras enfermedades respiratorias- superaron los 800 microgramos por metro cúbico de aire. El gobierno chino se vio obligado a emitir una "alerta naranja", la segunda más alta de la escala, y recomendar que todos los pekineses se mantuvieran encerrados en sus hogares para no afectar su salud. El smog fue tan grave que la visibilidad no era mayor a 100 metros.

"Siendo el principal emisor de gases de efecto invernadero, y la segunda economía a nivel mundial, China tiene una creciente responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, y jugará un papel primordial durante la cumbre", había anticipado Yang Fuqiang, asesor del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.

Tras dos semanas de intensas negociaciones en París, el pulso entre las economías desarrolladas y China y la India siguió latente hasta el final. Tras el acuerdo alcanzado ayer, el enviado especial de cambio climático de China, Xie Zhenhua, lo calificó de "justo, ambicioso y equitativo".

Durante las últimas tres décadas, China dependió del carbón para impulsar su economía, y aún continúa en lo alto del podio como el principal consumidor de ese mineral. Actualmente se estima que dos tercios de su energía provienen del carbón.

En 2013, las emisiones de CO2 estuvieron cerca de doblar a las de Estados Unidos y fueron casi 2,5 veces superiores a la contaminación generada en la Unión Europea (UE). Un informe reciente publicado por el gobierno chino, en donde participaron más de 550 científicos, advirtió que el calentamiento global afectaría al país no sólo con altas temperaturas, sino que tendría consecuencias en la agricultura, la precipitación y el nivel de los mares.

El año pasado, el Ministerio de Medio Ambiente sostuvo que solo ocho de las 74 ciudades más grandes habían aprobado los estándares básicos de calidad del aire que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera saludables, es decir, menos de 25 microgramos de PM 2,5 por metro cúbico de aire.

Hasta hace unos años, China parecía no preocuparse por los escandalosos niveles de contaminación ni por las consecuencias del cambio climático. No obstante, en los últimos años, el gobierno se volvió más consciente y ahora es un asunto de interés nacional. En junio pasado, el Partido Comunista Chino se comprometió a llegar a un tope de emisiones de CO2 en 2030, pero todavía no estableció el límite.

"Ahora China muestra más disposición para liderar los esfuerzos internacionales para frenar el cambio climático. Esperamos que puedan inspirar a otros países a seguir su ejemplo", dijo a la BBC Yuan Ying, una de las activistas líderes de Greenpeace en Asia Oriental.

El compromiso fue uno de los principales temas tratados durante la última cumbre bilateral entre Barack Obama y Xi Jinping, celebrada en Washington en septiembre, en la que el presidente chino dijo que "las fuentes de energía limpia representarán el 20% de la producción total de energía de China para 2030".

De hecho China ya avanzó en la lucha por disminuir los gases de efecto invernadero e impulsar energías limpias. Un ejemplo de esto es la planta de energía solar más grande del mundo, que será construida por Tongwei Group en la provincia de Sichuan (sur). Según un informe de Bloomberg, el proyecto tendrá un costo de alrededor de 1000 millones de dólares y se estima que podrá producir hasta cinco gigavatios de células solares cada año.

Algunos expertos afirman que las iniciativas verdes de China no son sólo un compromiso mundial, sino también una oportunidad para dominar y aprovechar las nuevas tecnologías.

"El denso smog que tradicionalmente cubre Pekín aumentó la preocupación sobre las implicaciones ambientales, riesgos a la salud y seguridad energética. Por esta presión es que China se convirtió en el principal inversionista en energías limpias y renovables", dijo Zhong Xiang Zhang, profesor de administración y economía de la Universidad de Tianjin. Sin embargo, resulta obvio que a pesar de que los esfuerzos están surtiendo efecto, y de que 11% de la energía usada el año pasado fue obtenida de fuentes renovables, China aún tiene camino por recorrer.

M. Herrera y N. Dueñas

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