
Clinton fuerza un acuerdo de paz en Medio Oriente
Israelíes y palestinos debaten en EE.UU.
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WASHINGTON.- El primer problema que enfrentó Bill Clinton como mediador en Camp David, en el día inicial de la cumbre considerada por los analistas como la última oportunidad para evitar el fracaso de todo el proceso de paz, surgió -literalmente- en la puerta de entrada a las negociaciones.
El líder palestino, Yasser Arafat, y el primer ministro de Israel, Ehud Barak, se empeñaron en darse mutuamente la prioridad de paso y protagonizaron, entre bromas, un breve tironeo. Clinton, que se había adelantado, volvió sobre sus pasos para abrir otra hoja de la puerta y facilitar el paso de ambos al mismo tiempo.
"No puede haber una solución sin un compromiso de principios", había advertido el presidente de los Estados Unidos antes de tomar el helicóptero que lo llevó de la Casa Blanca a Camp David.
Clinton llegó al complejo de cabañas enclavado en las montañas de Maryland, a 140 kilómetros de Washington, y tuvo un primer encuentro bilateral con Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, que prometió avanzar en forma unilateral con la conformación de un Estado independiente si no logra un acuerdo con Israel antes del 13 de septiembre próximo. Luego, recibió, también a solas y en su cabaña, a Barak.
El primer ministro enfrenta una severa crisis en Israel por las resistencias de sus aliados al proceso de paz, pero Clinton dijo ayer que la fractuara de su coalición de gobierno no afectará la negociación, porque los acuerdos que se puedan alcanzar en Camp David serán sometidos a un plebiscito y las encuestas muestran que más de la mitad de los israelíes está comprometida con el proceso de paz.
Barak y Arafat, reunidos por Clinton para encontrar una solución a los temas más complejos de un conflicto que ya tiene más de 52 años, sólo se saludaron cuando el presidente de los Estados Unidos los juntó para una caminata por el bosque y un breve recorrido por las instalaciones de Camp David.
Clinton les recordó que el lugar, construido en los años 30 durante el mandato de Franklin D. Roosevelt, se llama David en homenaje al nieto de Dwight Eisenhower, el presidente que allí se reunió con el líder soviético Nikita Khrushev. Por la tarde tuvieron la primera reunión tripartita.
Poco antes de abandonar la Casa Blanca para reunirse con sus dos interlocutores, Clinton había afirmado que confiaba en las posibilidades de éxito de la cumbre, al tiempo que llamó a ambas partes a asumir un compromiso.
"Los dos dirigentes sienten el peso de la historia y los dos reconocen que se trata de una ocasión histórica que hay que aprovechar", señaló.
Según Clinton, esta reunión podría permitir instaurar "una solución justa y duradera en el conflicto entre israelíes y palestinos".
Las dos partes, destacó el mandatario, deberán "enfrentar temas profundos y desgarradores", pero -agregó- "no puede haber éxito sin un verdadero compromiso. La vía de la paz es una vía de doble sentido".
Hasta el próximo miércoles, cuando partirá rumbo a Japón, la única prioridad de Clinton -que llevó a Camp David a su perro Buddy- es conseguir que Barak y Arafat lleguen a un acuerdo sobre temas muy sensibles.
Están en discusión las fronteras que tendrá un Estado palestino (Arafat quiere recuperar los territorios de Cisjordania y de la Franja de Gaza que aún están bajo control militar israelí), cuál será su capital (Arafat exige que sea Jerusalén oriental, y para Barak la Ciudad Santa es indivisible) y la suerte de millones de refugiados palestinos, así como también de los judíos que viven en los asentamientos de los territorios ocupados desde 1967.
El antecedente de Carter
El vocero de la Casa Blanca, Joe Lockhart, contó que Clinton dedicó las horas previas a la inauguración de la cumbre a repasar la historia del lugar que más le interesa: los 12 días que James Carter pasó encerrado en Camp David con el primer ministro israelí Menahem Begin y el presidente egipcio Anwar el Sadat.
El presidente leyó, según Lockhart, el libro "Peace Process", de William B. Quandt, que cuenta los esfuerzos de Carter para lograr lo que fue finalmente un acuerdo histórico entre Egipto e Israel, el primer sustantivo para la paz en Medio Oriente. Parte de la fórmula para el éxito diplomático de Carter fue lograr que Egipto se distanciara del resto del mundo árabe y firmara la paz sin exigir como condición una solución a la cuestión de Palestina.
A pesar de la imagen del tironeo entre Barak y Arafat, el vocero de la Casa Blanca -que advirtió que había un compromiso de no filtrar a la prensa el contenido de cada ronda de negociación- dijo que todo empezó "con una muy buena atmósfera entre ellos". Lockhart dijo que el diálogo entre Barak y Arafat es "distendido y serio".
Pero pese al tono positivo del vocero, Hanan Ashrawi, la representante palestina, alertó respecto de generar expectativas positivas e invitó a mantenerse "extremadamente realistas" respecto de la marcha de las negociaciones.
"No espero ningún giro milagroso o sustancial", dijo Ashrawi, que desmintió, además, un supuesto acuerdo secreto previo al inicio de la reunión.
Antes de reunirse con Arafat, también Barak se mostró cauteloso sobre el éxito de las negociaciones, anticipando una "dura batalla" porque, estimó, los estadounidenses se acercan más a las posiciones palestinas que a las israelíes.
Cerrar el círculo
Tras los acuerdos de Oslo de 1993 entre Israel y la OLP, que iniciaron un proceso de autonomía limitada para los palestinos, Clinton quiere cerrar con un esquema definitivo para la paz entre israelíes y palestinos el círculo que abrió Carter en Camp David.
Le quedan por delante apenas seis meses de mandato, y ya perdió su otra gran apuesta diplomática en Medio Oriente, la de un acuerdo entre Israel y Siria, que se le escapó de manera definitiva con la muerte de Hafez al Assad.
Al igual que Carter, Clinton encerró a sus invitados en Camp David, aunque con un cambio en los cuartos (Barak ocupa el que en 1978 tenía el líder egipcio, y Arafat el que le tocó al primer ministro israelí), un lugar donde no funcionan los teléfonos celulares y al que sólo tiene acceso un número limitado de funcionarios de cada delegación.
Pregunta capciosa
- CAMP DAVID (DPA).- "Nos hemos prometido recíprocamente (Clinton, Barak y Arafat) que no responderemos preguntas, y quiero dar un buen ejemplo", afirmó Clinton, en respuesta a una pregunta capciosa de la prensa: "¿Este es el único acuerdo que han convenido hasta ahora?" Pero el mandatario estaba alerta: "Esto significaría responder a una pregunta. Gracias".



