
Cómo se gestó el pacto que puso fin a la existencia de Yugoslavia
Serbia y Montenegro integrarán una federación más libre y con un nuevo nombre
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BELGRADO.- La muerte de Yugoslavia ha sido oficialmente declarada.
Anteayer, los líderes de las últimas dos repúblicas que la integraban acordaron crear una federación en términos significativamente vagos y con un nuevo nombre: Serbia y Montenegro.
El pacto, que debe ser aprobado por los parlamentos de ambas naciones como requisito previo para su entrada en vigencia, se redactó bajo fuertes presiones de la Unión Europea, preocupada por la estabilidad de los Balcanes en caso de que la diminuta república de Montenegro se escindiera de Serbia.
Al firmar el pacto, Montenegro se avino a archivar su proyectado referendum sobre la independencia.
"Es una señal importante de que los Balcanes no son un lugar para la fragmentación. Es bueno que, a veces, suceda lo contrario; que la gente esté dispuesta a seguir conviviendo", declaró Javier Solana, jefe de política exterior de la UE. Desde el miércoles 13 había estado negociando con los líderes para que firmaran el pacto.
La cuestión de la coexistencia bajo las políticas de Slobodan Milosevic, cada vez más opresivas y centralizadas, desgarró a Yugoslavia. En 1991 -una fecha harto tardía- la federación aún comprendía seis repúblicas y varios grupos religiosos y étnicos. Ahora sólo quedaban Serbia y Montenegro, y en estos últimos años sus caminos se apartaron considerablemente.
En esencia, el pacto formaliza vínculos más flojos y preserva la idea de una sola nación, aunque no así buena parte de su mecanismo. Las dos repúblicas compartirán la política exterior y de defensa, pero tendrán una gran autonomía económica y política. Los negociadores no pudieron superar dos cuestiones de larga data que dificultaban el acuerdo. Al menos por ahora, Montenegro seguirá usando el euro como moneda propia, en vez del dinar yugoslavo, y controlará sus normas aduaneras. El plan requiere que las repúblicas "armonicen" estos elementos y redacten una Constitución común.
Hacia la UE
Serbia tiene unos 10 millones de habitantes, contra sólo 650.000 montenegrinos. En opinión de muchos, los lazos eran tan flojos que no se sabía a ciencia cierta qué hacía de Serbia y Montenegro un solo país.
La fuerza impulsora del pacto parecería ser la promesa de un eventual ingreso en la UE, aun cuando la mayoría de los expertos cree que tardará al menos una década en cumplirse. Solana insistió en que la UE deseaba considerar la candidatura de Serbia y Montenegro como una sola nación; si no lograban unirse, tal fracaso las hubiera perjudicado.
La pequeñez de Montenegro fue motivo de preocupación: ¿podría sostenerse por sí sola? Los funcionarios temían además que si declaraba la independencia, eso alentaría a los albaneses de Kosovo, deseosos de separarse de Serbia, o a los albaneses de Macedonia.
El presidente de Yugoslavia, Vojislav Kostunica, subrayó los temores de una mayor disolución y elogió el acuerdo como "una ruptura con el régimen anterior", aludiendo al gobierno destructivo de Milosevic, bajo el cual la vieja Yugoslavia se desintegró en casi diez años de guerras.
El pacto sigue siendo un interrogante político para el presidente de Montenegro, Milo Djukanovic, opositor de Milosevic y promotor de la independencia. Entre los montenegrinos, que mantienen fuertes lazos culturales con Serbia, hay un áspero disenso en torno de la cuestión de la independencia.
Hubo pocas expresiones de tristeza por la desaparición del nombre Yugoslavia. Como Estado, existía desde 1918, aunque inicialmente se denominó Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Su nombre perdió todo significado al avanzar las guerras de los 90, pero Milosevic se aferró a una Yugoslavia ficticia, sin percibir su propio y decisivo papel en el colapso del país.
Traducción: Zoraida J. Varcárcel
Incidente diplomático
- Washington (EFE).- El gobierno de EE.UU. está "indignado" porque las autoridades yugoslavas detuvieron el jueves y mantuvieron incomunicado toda la noche a un diplomático estadounidense, dijo ayer el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher. Según la versión de Boucher, un funcionario de la embajada en Belgrado "que se había reunido en un restaurante con el viceprimer ministro de Serbia, Momcilo Perisic, fue arrestado arbitrariamente por militares, asaltado físicamente y mantenido incomunicado durante 15 horas".






