Con un argentino como puente, Irán y Estados Unidos vuelven a dialogar sobre el programa nuclear
El canciller iraní Abás Araqchi se reunió en Ginebra con el director del OIEA, Rafael Grossi, antes de una nueva ronda de negociaciones indirectas con Washington
5 minutos de lectura'
GINEBRA, Suiza.– El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, arribó a Ginebra con la intención de reactivar las conversaciones sobre su programa nuclear en un clima de alta tensión internacional. Antes de dar inicio a la segunda ronda de negociaciones indirectas con la delegación de Estados Unidos, el funcionario iraní sostuvo un encuentro que él mismo calificó de exhaustivo con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi.
La figura de Grossi emerge como un puente técnico necesario en un momento donde la desconfianza mutua amenaza con descarrilar cualquier intento de salida diplomática al conflicto.
La perspectiva de Teherán sobre el proceso actual muestra un matiz de optimismo cauteloso ante el cambio de actitud percibido en la administración estadounidense. Según el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, la postura de Washington sobre la cuestión nuclear es ahora más realista, lo cual facilita el retorno a la mesa de diálogo bajo la mediación de Omán y Suiza.
Esta percepción de realismo coincide con la llegada de una delegación iraní que, en palabras de Araqchi, porta ideas reales para alcanzar un acuerdo que resulte justo y equitativo para ambas partes. No obstante, el ministro enfatizó de manera pública que la sumisión ante las amenazas no es una opción que el gobierno de Irán considere aceptable dentro de estas conversaciones.
Por su parte, la Casa Blanca mantiene una estrategia de presión dual que combina la apertura diplomática con una presencia militar intimidante en la región. El equipo negociador de Estados Unidos cuenta con la participación de figuras de alto perfil como Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff, quienes representan la visión directa del presidente Donald Trump.
Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, manifiesta su esperanza de lograr un resultado pacífico, la retórica presidencial insiste en que un cambio de régimen en Irán sería el escenario ideal para los intereses de su país.
Esta dualidad genera un ambiente de incertidumbre sobre el alcance real de los compromisos que Washington esté dispuesto a asumir para levantar las sanciones económicas.
En paralelo, la situación en el terreno militar escala con el inicio de maniobras navales por parte de los Guardianes de la Revolución. Estos ejercicios tienen lugar en el estrecho de Ormuz, un punto geográfico de valor estratégico incalculable por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
El uso de fuego real en estas prácticas navales motivó advertencias por parte del Mando Central de Estados Unidos, que vigila de cerca cualquier interferencia con la navegación comercial o sus propios buques de guerra.
La acumulación de fuerzas navales en el Golfo Pérsico refuerza la tensión que rodea a las negociaciones de Ginebra. El despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford, el navío de guerra más grande del mundo, se suma a la presencia previa del USS Abraham Lincoln en aguas de Oriente Medio.
La mayor preocupación técnica para la comunidad internacional reside en las reservas de uranio enriquecido al 60% que posee la república islámica. Los datos del OIEA indican que Irán cuenta con más de 400 kilos de este material, una pureza que se encuentra a solo un paso técnico del grado necesario para fines bélicos.
Rafael Grossi advirtió en diversas ocasiones que esta cantidad de uranio permitiría la fabricación de hasta diez bombas nucleares.
En este escenario, la posición de Israel ejerce una influencia determinante sobre la política exterior de Estados Unidos. El primer ministro Benjamin Netanyahu realizó visitas de urgencia a Washington para exigir que cualquier pacto incluya la eliminación total de la capacidad iraní para enriquecer uranio.
Para el líder israelí, la prioridad absoluta radica en el desmantelamiento de la infraestructura nuclear de Teherán para evitar que el país se convierta en una potencia atómica en el futuro.
El recuerdo de la campaña de bombardeos israelíes contra instalaciones iraníes el pasado mes de junio marca el tono de las actuales negociaciones, ya que aquel conflicto provocó la ruptura de los diálogos previos.
Desde la perspectiva diplomática de Teherán, el éxito de esta ronda en Ginebra depende exclusivamente de la voluntad de Estados Unidos para ofrecer un alivio real de las sanciones internacionales.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Majid Takht-Ravanchi, señaló que la pelota está ahora del lado de Washington y que Irán requiere una prueba de sinceridad para avanzar en el camino del compromiso.
El funcionario sugirió que su país está dispuesto a debatir sobre los límites de su programa nuclear siempre que se garantice una flexibilización de las medidas económicas que ahogan su economía.
La desconfianza persiste: Irán advierte que responderá con ataques propios si sufre una nueva agresión militar por parte de fuerzas externas.
El desenlace de estas conversaciones en Suiza marcará el rumbo de la seguridad global en los próximos años.
Los diplomáticos intercambian propuestas y la OIEA intenta recuperar el control de la vigilancia técnica.
La posibilidad de un acuerdo justo y equitativo parece ser la única alternativa frente a la amenaza de un conflicto de gran escala que afectaría el suministro energético de todo el planeta.
El mundo observa con atención si el realismo que percibe Irán en la Casa Blanca basta para superar décadas de hostilidad y desconfianza.
Agencias AP y AFP
Otras noticias de Irán
Teherán, bajo presión. Irán abre un abanico de acuerdos económicos antes de otra ronda de negociaciones con EE.UU. por su plan nuclear
En Alemania. En una masiva protesta contra el régimen iraní, el hijo del último sha pidió poner “fin a la República Islámica”
Tras las amenazas a Irán. Trump redirige el portaaviones más grande del mundo desde el Caribe hasta Medio Oriente
- 1
Protesta en la Sorbona por Quentin, el joven militante de ultraderecha que murió tras una golpiza en Lyon
- 2
Zelensky exige a Estados Unidos una garantía de seguridad por 20 años como condición para firmar la paz con Rusia
3Robaron millones en un banco en Alemania y nadie se dio cuenta: por qué todavía no atraparon a los ladrones
- 4
Cómo la Iglesia Ortodoxa se convirtió en una herramienta clave de Moscú en África







