
Conmoción en Italia por una lista de ex espías de la KGB
Incluye a 261 personas de izquierda y de derecha que colaboraron con la URSS.
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ROMA.- Una fuerte polémica provocó ayer en Italia la revelación por parte del Parlamento del "informe Mitrokhin", una lista de ciudadanos italianos que supuestamente trabajaron como informantes de la KGB soviética durante la Guerra Fría.
La Comisión de Atentados y Terrorismo de la Cámara de Diputados, encargada del caso, acordó ayer por unanimidad sacar a la luz las setecientas páginas del informe, dada la repercusión social y política que había suscitado en los últimos días.
El "dossier" contiene nombres de políticos pertenecientes tanto a la izquierda como al centro y a la derecha, periodistas, y funcionarios de bajo rango de la cancillería.
Entre los más destacados figuran el del secretario del Partido Comunista Italiano, Armando Cossutta, el ex secretario del Partido Socialista, Francesco De Martino, y para sorpresa de muchos, el del ex vocero de Silvio Berlusconi (de derecha), Jas Gabrowski, actual senador por Forza Italia.
"Muchos de los nombres están en código", indicó Mario Palombo, secretario de la comisión. "Y en su mayoría pertenecen a secretarias, empleados de empresas y hombres que, aparentemente, ocupaban puestos secundarios, aunque para los soviéticos eran elementos clave", agregó.
"Sabíamos que Cossutta estaba en la lista -dijo Palombo-, pero imagínense, también figura el nombre de un monje."
El "informe Mitrokhin" está basado en la copia manuscrita de archivos de la KGB que un funcionario del organismo, Vasili Mitrokhin, vendió a los servicios secretos británicos (MI5) en 1992, y que se refiere a la red de espías que la Unión Soviética tenía en Occidente. Junto a cada nombre, Mitrokhin había agregado una ficha explicativa del grado de relación: agente, fuente reservada, en proceso de captación o encuentros casuales.
El caso saltó a la luz a raíz de la reciente publicación de un libro escrito por un historiador de la Universidad de Cambridge sobre los espías soviéticos en Europa. Sin embargo, desde 1996, el MI5 venía suministrando a los gobiernos aliados los datos que les concernían.
En el caso de Italia -donde las penas por espionaje son de un mínimo de 15 años de prisión-, el informe alude a 261 personas, pero los propios servicios secretos italianos investigaron y descartaron a más de un centenar, según informó la prensa la semana última, cuando el informe pasó a manos de la fiscalía de Roma.
Exigencias de la derecha
Desde entonces, el debate político se centró en las exigencias de la oposición, en especial los partidarios del conservador Berlusconi -agrupados en el Polo de las Libertades-, al primer ministro Massimo D´Alema para que entregara el informe al Parlamento.
"Hemos decidido distribuir el informe, y los daños que tendremos siguiendo esta vía serán seguramente menores que los que hubiéramos tenido con el camino opuesto", dijo el presidente de la comisión, Giovanni Pellegrino.
Aunque Cossutta, de 73, prefirió no hacer declaraciones, el senador vitalicio De Martino (92), al enterarse de que su nombre figuraba en el "informe Mitrokhin", rechazó las acusaciones y dijo que su colaboración con la KGB era "pura fantasía".
"Nunca tuve relación alguna con personas u organismos pertenecientes a los servicios secretos soviéticos", señaló el ex líder socialista.
Los más sorprendidos con la difusión de la lista fueron los políticos de la derecha, que hasta habían pedido la disolución del gabinete de centro-izquierda de D´Alema si incluía nombres de funcionarios.
"Para la derecha, los documentos Mitrokhin resultaron ser un boomerang: creían encontrar una lista de comunistas y se hallan con una de nombres de personas de las tendencias política más diversas", dijo Carlo Leoni, responsable de Justicia de los Democráticos de Izquierda (ex comunistas).

