Chávez tiene su propia guardia pretoriana
El oficialismo dictó una ley para armar civiles adictos al régimen
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CARACAS.– En las ciudades se los ve custodiando las puertas de edificios oficiales, con su uniforme verde oliva y sus botas negras lustradas. En el campo, van con idéntico atuendo pero con un accesorio típico de los llaneros: un sombrero de paja para protegerse del sol inclemente de las sabanas venezolanas.
Estos milicianos, que no tienen el porte juvenil y atlético ni la apariencia impecable de los soldados del ejército, pueden ir armados gracias a una polémica y nueva ley implementada por el gobierno del presidente Hugo Chávez, que lo autoriza a distribuir armas a la población civil.
Hay entre ellos algunos jóvenes, pero sobre todo hay ancianos y hombres en sus cuarenta con barba de varios días y bigotes. También amas de casa jubiladas que lucen ese uniforme los fines de semana, cuando reciben entrenamiento para una posible guerra asimétrica. Hasta hace poco más de una semana, estos milicianos parecían inofensivos, ya que su radio de acción era reducido: participaban en algunos operativos especiales en las comunidades o en el campo. Pero ahora tienen rango de quinto componente en las fuerzas armadas, gracias a una nueva reforma que el Ejecutivo acaba de refrendar por medio de la ley habilitante, los poderes especiales que Chávez se hizo aprobar por el saliente Parlamento oficialista con el pretexto de combatir la emergencia climática.
Esta es la cuarta modificación que se hace en cinco años de la ley de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). Y consolida un proyecto que el presidente Hugo Chávez ha venido promoviendo desde 2005: legalizar las milicias y darles rango militar. Eso sí: sus miembros deben estar inscriptos en el Partido Socialista Unido de Venezuela. Es decir, para formar parte de la milicia se debe comulgar con el proyecto político chavista.
Por eso, esta cuarta reforma provocó tanta polémica. Primero, porque al aprobarse por medio de la ley habilitante se confirma que los poderes especiales que solicitó Chávez en diciembre para atender la emergencia causada por las lluvias se están utilizando para otros fines.
Segundo, porque se legaliza un quinto componente para las fuerzas armadas que está altamente politizado y se demuestra la intención de transformar a un grupo de civiles en el brazo armado de la revolución bolivariana. Las milicias se convierten entonces en una "guardia pretoriana" dedicada a defender las políticas del gobierno, no del Estado, dijo a La Nacion Rocío San Miguel, especialista en seguridad y defensa y directora de la ONG Control Ciudadano, al usar la analogía de quienes protegían a los gobernantes del Imperio Romano o "pretores".
Vale recordar que esta politización de las fuerzas armadas fue rechazada en el referéndum constitucional en 2007 y es otra de las tantas legislaciones que Chávez puso en vigor usando sus poderes especiales a pesar de que habían sido descartadas en el plebiscito. Lo más impactante de esta reforma, explica San Miguel, es la institucionalización de la milicia planteada en el artículo 66, el cual indica que cualquier persona sin profesión militar puede ser miliciano. "Se evaden así los controles constitucionales que impiden a los militares militar en un partido político", afirmó la analista.
No son pocos los que ven en la medida un paralelismo con el líder libio, Muammar Khadafy, aliado de Chávez. Sin embargo, el trasfondo es, para San Miguel, la antesala de las elecciones presidenciales del próximo año: "Chávez encontró una resistencia en las fuerzas armadas y ahora edifica una ruta al margen de la Constitución de cara a escenarios complicados en 2012. Se busca transferir a las milicias armas, buques y tanques para incrementar la defensa de la revolución, de ser necesario".
Inquietud militar
El vicealmirante y general retirado Iván Carratú Molina destaca a La Nacion que la reacción de los militares fue negativa, ya que ven con recelo los sesgos partidistas o políticos entre sus miembros.
"Estas fuerzas milicianas nada tienen que ver con las fuerzas armadas de otrora. Esto acaba con la profesionalización castrense y se va a armar un desorden jerárquico", insistió Carratú Molina, que fue jefe de la Casa Militar durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Las cifras que manejan los expertos dan cuenta de una reducción de 148.000 a 117.000 miembros de las fuerzas armadas en los últimos años. Esto significa que si las cifras del gobierno son precisas hay muchos más milicianos que integrantes del ejército: ya son 120.000 y pronto aumentarán a 200.000.
La milicia está conformada por civiles voluntarios miembros del PSUV de distintos sectores: desempleados, amas de casa, ancianos, empleados del sector público, trabajadores sociales, beneficiarios de las misiones sociales.
Aparte de la legalización de las milicias, el Ministerio de la Defensa acaba de emitir una resolución para que los milicianos impartan formación militar en las escuelas desde el 1er. grado hasta en las universidades.
Indignados, los docentes y padres agrupados en la Asamblea de Educación expresaron: "Ningún miliciano, ningún vocero de Consejo Comunal y ningún militante del PSUV tiene derecho a entrar en las aulas para adoctrinar a nadie con el engendro denominado nuevo pensamiento militar venezolano".
Para el profesor de ciencias políticas de la Universidad Simón Bolívar Angel Oropeza, es obvio hacia qué modelo quiere ir el gobierno: el de Cuba. "No ha llegado todavía al modelo cubano porque la gente reacciona en contra", señaló a La Nacion.
El profesor recordó que la gran piedra en el zapato de Chávez siempre fue el repudio a este tipo de medidas en colegios y universidades. Tanto es así que el ministro de Defensa, Carlos Mata Figueroa, debió desmentir de inmediato que los milicianos fueran a participar en el plan de formación en las escuelas.
El tema de las milicias y la instrucción militar en las escuelas es propio de visiones totalitarias, subrayó el politólogo y ex embajador venezolano Sadio Garavini Di Turno. También resalta un paralelismo entre el uso de las milicias por parte de líderes como Muammar Khadafy y la reforma decretada por Chávez.
"Las milicias de Khadafy están mejor armadas que su ejército. Son grupos leales al líder. Chávez, al fortalecer las milicias, elimina el monopolio de las fuerzas armadas sobre las armas de la nación. Ambos son caudillos mesiánicos de vocación totalitaria: les cambiaron el nombre, la bandera y los símbolos patrios a sus países y usan mensajes nacionalistas contrarios a Estados Unidos, convencidos de ser los salvadores de la patria."



