Coronavirus: ni la pandemia logra acercar posiciones en la UE para luchar contra el virus
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PARÍS.- Ni siquiera la pandemia consiguió superar las diferencias: tras una larga noche de discusiones por videoconferencia, los europeos tampoco consiguieron hallar un terreno de entendimiento para dar una respuesta económica común a la crisis provocada por el coronavirus.
Después del Consejo de jefes de Estado y de gobierno del 26 de marzo, que dejó al descubierto el profundo desacuerdo que reina entre los 27 miembros del bloque sobre la cuestión, esta vez fue el turno de los ministros de Finanzas, que se reunieron en forma virtual el martes a partir de las 16 y se separaron este miércoles con el mismo resultado.
La reunión era considerada como una buena ocasión para dar pruebas de solidaridad intercomunitaria y superar las eternas fracturas entre el norte y el sur de la UE. Una división que se manifestó una primera vez durante la crisis de la zona euro, a partir de 2010, y que no parece haber desaparecido, a juzgar por las posiciones irreconciliables manifestadas ayer entre Holanda e Italia.
"Holanda tiene la responsabilidad del bloqueo", afirma una fuente europea.
Tenemos miles de muertos y los ministros de Finanzas juegan con las palabras y los adjetivos. Es una vergüenza para nosotros
Los desacuerdos entre La Haya y Roma giran en torno a la activación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES), creado durante la crisis del euro en 2012, y a la forma en que deberían utilizarse esos fondos de salvataje, que se elevan a 410.000 millones de euros.
"Tenemos miles de muertos y los ministros de Finanzas juegan con las palabras y los adjetivos. Es una vergüenza para nosotros", reprochó a sus homólogos el responsable de la Economía francés, Bruno Le Maire, a las 5 de la madrugada.
"Todos seremos juzgados severamente por los mercados, por nuestros pueblos y por los otros países por haber sido incapaces de superar nuestras divergencias", dijo.
Para Roma, que considera que las sumas en juego son modestas comparadas con la hecatombe económica, no es cuestión de atarse las manos. El gobierno de Giuseppe Conte no tiene intenciones de aceptar, cuando termine la crisis, una suerte de tutela "a la griega", viéndose obligado por sus socios europeos a aplicar reformas para reducir una deuda pública que ya era del orden del 130% del PBI antes de la aparición del coronavirus. Sería insoportable en un país para el cual Europa estuvo ausente durante la crisis de los migrantes en 2015 y donde los populismos persisten.

Para La Haya -apoyada por Viena, Estocolmo y Copenhague-, si el MES debe endeudarse en los mercados en nombre de la zona euro para obtener dinero para Italia a tasas muy ventajosas, debe hacerlo imponiendo ciertas condiciones.
"Si ese dinero debe servir para reactivar la economía y no solo para financiar el sistema sanitario maltrecho por la pandemia, entonces debe estar condicionado a la aplicación de reformas", repitió una y otra vez el ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra.
"Todos seremos juzgados severamente por los mercados, por nuestros pueblos y por los otros países por haber sido incapaces de superar nuestras divergencias", dijo Le Maire.
Tanto Francia como Alemania apoyan a Italia, aun cuando Berlín no veía la idea con buenos ojos hace 15 días. Para convencer a la canciller Angela Merkel sobre la utilización del MES, Emmanuel Macron aceptó dejar abierta otra cuestión espinosa entre el norte y el sur: la mutualización de la deuda. Conte reclama, por ejemplo, la instauración de los llamados "coronabonds" para financiar el derrumbe económico provocado por la pandemia.
Pero no todo fue negativo. Durante la videoconferencia, los ministros de Finanzas del bloque decidieron la creación de un "fondo de reactivación" que tendría como misión financiar, dentro del bloque, un sistema de salud o de industrias amenazadas, como la aeronáutica. Por el contrario, la idea de avanzar hacia un proyecto de emisión de obligaciones europeas sigue bloqueado por la negativa de Alemania, así como de Holanda.
"El tema sigue abierto, para ser tratado probablemente por los jefes de Estado y de gobierno", afirma una fuente europea.
Prueba de la gran dificultad para hallar una respuesta común a esta nueva crisis, este miércoles se conoció la renuncia del italiano Mauro Ferrari, tres meses después de haber asumido la presidencia del Consejo Europeo de la Investigación (CER).
"Ya vi demasiado (…). Perdí la fe en el sistema", escribió en una carta de dos páginas. Ferrari afirma estar "extremadamente decepcionado con la respuesta europea al coronavirus". El CER respondió al científico con un comunicado, afirmando que Ferrari no renunció, sino que fue incitado a dejar su puesto.
"Durante su mandato, el profesor manifestó un desconocimiento total de los objetivos del CER. Por el contrario, tomó varias iniciativas personales dentro de la Comisión Europea, sin consultar ni aprovechar los conocimientos colectivos del CER", dice el texto.
Los ministros de Finanzas de la UE tratarán este jueves de superar los bloqueos durante una nueva videoconferencia.
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