Coronavirus: en el Jueves Santo, el Papa recordó a sacerdotes, médicos y enfermeros muertos

Francisco celebró una misa el Jueves Santo en la Basílica de San Pedro sin participación pública debido al brote de coronavirus
Francisco celebró una misa el Jueves Santo en la Basílica de San Pedro sin participación pública debido al brote de coronavirus Fuente: Reuters
Elisabetta Piqué
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9 de abril de 2020  • 15:47

ROMA.- En un Jueves Santo totalmente atípico , marcado a fuego por la pandemia del nuevo coronavirus , el Papa recordó hoy a los sacerdotes que han muerto atendiendo a contagiados por el Covid-19, así como a médicos y enfermeros, a quienes definió como "los santos de la puerta de al lado".

En una Basílica de San Pedro desierta debido a las medidas restrictivas en acto, Francisco celebró la misa "en la cena del Señor" –que recuerda la última cena de Jesús- en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro-, sin el tradicional rito de lavado de los pies, sin procesión ofertorial y sin reposición del Santísimo.

"No puedo dejar de recordar en esta misa los sacerdotes que ofrecen la vida por el Señor, los sacerdotes que son servidores. En estos días murieron más de 60 aquí, en Italia, en la atención a los enfermos en los hospitales y también junto a médicos, enfermeros, enfermeras", destacó, en un sermón que improvisó. "Son los ‘santos de la puerta de al lado’, sacerdotes que sirviendo han dado la vida", agregó, hablando desde el altar de la Cátedra de San Pedro, ubicado detrás del famoso Baldaquino de Bernini, al fondo de la Basílica.

Como ocurrió en la misa de domingo de Ramos, solo asistió un número exiguo de prelados que lo ayudaron en la celebración, así como un reducido número de miembros del coro de la Capilla Sixtina, todos por supuesto respetando la distancia interpersonal.

En su sermón el Papa también elogió a los sacerdotes misioneros "que se van lejos para llevar el Evangelio y mueren allí" y a los sacerdotes calumniados. "Muchas veces sucede que no pueden salir a la calle con clergyman porque los insultan, en referencia al drama que hemos vivido con el descubrimiento de sacerdotes que han hecho cosas feas", dijo, aludiendo al escándalo de abusos sexuales en el clero. "Sacerdotes pecadores, que junto a los obispos y al Papa pecador no se olvidan de pedir perdón y aprenden a perdonar porque saben que necesitan pedir perdón y perdonar. Todos somos pecadores, sacerdotes que sufren crisis, que no saben qué hacer, que están en la oscuridad", añadió.

Acto seguido, destacando esa "conciencia de la necesidad de ser lavados", llamó a los curas a ser "grandes perdonadores". "¡Perdonen! Corazón grande de generosidad en el perdón. Es la medida con la que nosotros seremos medidos. Como tú has perdonado, serás perdonado: la misma medida", recomendó. "No tengan miedo de perdonar. A veces vienen dudas... Miren el Cristo. Y si no pueden dar un perdón sacramental en ese momento, al menos den el consuelo de un hermano que acompaña y deja la puerta abierta para que (esa persona) vuelva".

Como ocurrió durante la oración extraordinaria por el fin de la pandemia del 27 de marzo pasado y en la misa del domingo de Ramos, el Papa otra vez estuvo acompañado por el crucifijo de la Iglesia de San Marcello al Corso, que fue milagroso durante una peste negra que aquejó Roma en el siglo XVI y por el ícono de la Virgen Salus Populi Romani, que normalmente se ecuentra en la Basílica de Santa María la Mayor y que se cree que en el VI siglo salvó a Roma de una plaga y en XIX, del cólera. Símbolos que lo acompañarán el resto de una Semana Santa sin precedente.

Mañana, Viernes Santo, aunque sin fieles, como siempre el Papa presidirá a las 18 en la Basílica de San Pedro la celebración de la Pasión del Señor, en la que cumplirá la prostración en el suelo después de la procesión inicial. Como es tradición, el acto de adoración será precedido por el tríplice descubrimiento de la Cruz. "El beso a la Cruz es limitado sólo al celebrante", indicó el Vaticano, que detalló que, como suele ocurrir normalmente, pronunciará la homilía el padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia.

Tal como se había adelantado, más tarde, a las 21 (las 16 en la Argentina) no tendrá lugar el tradicional Vía Crucis en el Coliseo –evento que se realiza allí desde la década de1960 y que suele conovocar a miles de fieles y turistas-, sino que se hará en el sagrato de la Basílica de San Pedro. El camino de la cruz será conducido por dos grupos de cinco personas casa uno: uno será de la Casa de Reclusión de Padua –la cárcel en la que detenidos prepararon las meditaciones- y otro de la Dirección de Sanidad e Higiene del Vaticano. El camino de la cruz comenzará cerca del obelisco que se levanta en el centro de la Plaza de San Pedro, girará a su alrededor por 8 estaciones y luego procederá hacia las escalinatas que van hasta la plataforma donde el Papa suele tener los miércoles las audiencias generales.

El sábado santo, como siempre el Papa presidirá la Vigilia Pascual a las 21 (las 16 en la Argentina), en la Basílica de San Pedro, aunque la celebración será muy distinta no sólo porque, nuevamente no habrá fieles, sino tampoco tendrán lugar los tradicionales bautismos, aunque sí se renovarán las promesas bautismales.

El domingo de Pascua, Francisco celebrará la misa de la Resurrección del Señor, una vez más sin fieles, en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro a las 11 (6 en la Argentina), en la que se omitirá el rito del "Resurrexit" (un acto de devoción del Pontífice que suele darse antes de la celebración, ante un ícono). Terminada la misa, luego de quitarse sus paramentos Francisco, pronunciará su mensaje pascual al mundo desde la Basílica –no desde el balcón central- e impartirá la indulgencia plenaria y la "bendición urbi et orbi", a la ciudad y al mundo.

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