Guerra de espías. Rusia, acusada de hackear investigaciones de la vacuna

El Kremlin estaría detrás de una estrategia de piratería informática para espiar a los laboratorios occidentales
El Kremlin estaría detrás de una estrategia de piratería informática para espiar a los laboratorios occidentales Fuente: AFP
Luisa Corradini
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16 de julio de 2020  • 11:07

PARÍS.- La escalada de ciberataques rusos parece haber entrado en una dimensión capaz de conducir a un auténtico conflicto internacional. Ese escenario quedó en evidencia hoy después que Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá acusaron a Moscú de utilizar sus hackers para robar los trabajos de investigación de universidades y laboratorios sobre vacunas y tratamientos contra el Covid-19. El Kremlin desmintió enérgicamente la versión.

El Reino Unido "exige el cese inmediato de los irresponsables ciberataques de los servicios de inteligencia rusos, que colectaron informaciones sobre el desarrollo de vacunas e investigaciones sobre el Covid-19", declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores británico.

"El grupo responsable de la amenaza, conocido con el nombre de 'APT29', 'Ducs' o bien 'Cozy Bear', opera casi con seguridad en el marco de los servicios de inteligencia rusos", afirmó en un comunicado el Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC, por sus siglas en inglés) británico. El NCSC agregó que sus homólogos de Estados Unidos y Canadá habían llegado a la misma conclusión.

Según el NCSC, compañías farmacéuticas y laboratorios de investigación fueron ciberespiados por los hackers de APT29. Los ataques, muy específicos, habrían comenzado al comienzo de la pandemia y seguirían en la actualidad. No obstante, ninguna fórmula -de vacuna o terapia- habría sido robada hasta ahora.

Los equipos de la Universidad de Oxford y del Imperial College de Londres, como decenas de otros organismos en todo el mundo, realizan enfáticos esfuerzos de investigación para obtener una vacuna contra el virus lo más rápido posible.

La alerta fue lanzada por los Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá
La alerta fue lanzada por los Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá Fuente: AFP

Según los expertos, Cozy Bear es uno de los grupos más eficaces de pirateo asociados al gobierno ruso. La prensa norteamericana afirma, a su vez, que sus miembros estuvieron implicados en el hackeo de la red del Comité Nacional Demócrata en 2016. "APT29 tiene una larga historia de ataques a organizaciones gubernamentales, diplomáticas, grupos de reflexión, organismos sanitarios y de energía para obtener informaciones", dijo Anne Neuberger, directora de ciberseguridad de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, citada por The New York Times.

Paul Chichester, director de operaciones del NCSC, explica que, para obtener esos datos cruciales en plena crisis sanitaria, los hackers "usan diversos instrumentos técnicos, sobre todo el spear-phishing [phishing selectivo], y malwares personalizados, como WellMess y WellMail".

El ministro británico de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, calificó de "totalmente inaceptable que los servicios de inteligencia rusos ataquen a quienes trabajan en la lucha contra la pandemia".

"Cuando muchos corren en forma imprudente tras sus egoístas intereses, el Reino Unido y sus aliados prosiguen sus esfuerzos para descubrir una vacuna y proteger la salud mundial", agregó. "Gran Bretaña continuará luchando contra aquellos que lanzan semejantes ciberataques y que, tarde o temprano, deberán rendir cuentas", advirtió.

Londres también está "prácticamente seguro" de que "actores rusos intentaron interferir en las elecciones de 2019", agregó Raab. La prueba: una publicación de documentos oficiales "obtenidos en forma ilícita". El jefe diplomático hizo así referencia a cientos de páginas sobre las discusiones preliminares entre Londres y Washington sobre la apertura de negociaciones en vistas de un acuerdo de libre comercio después del Brexit. Esos documentos fueron publicados en la plataforma Reddit. Después, "como no llamaban la atención [.], se hicieron otros intentos para promoverlos en el marco de las elecciones generales", precisó Raab. "Todas las tentativas de interferencia en nuestro proceso democrático son absolutamente inaceptables", insistió.

Esos intentos masivos de penetración no solo tienen como blanco laboratorios, centros de investigación científica u organismos. También afectaron recientemente las cuentas de Twitter de figuras públicas de Estados Unidos, entre ellas el expresidente Barack Obama y los empresarios Elon Musk, Bill Gates, Michael Bloomberg y Jeff Bezos. En estos casos se trataba, al parecer, de un chantaje para obtener el pago de rescate con la criptomoneda bitcoin.

Donald Trump y Vladimir Putin
Donald Trump y Vladimir Putin Fuente: Archivo

El Kremlin rechazó todas las acusaciones. "No tenemos ninguna información sobre los autores del hackeo a sociedades farmacéuticas o centros de investigación en Gran Bretaña. Rechazamos esas acusaciones, así como los argumentos sin fundamento sobre una injerencia electoral en 2019", dijo Dimitri Peskov, vocero de Vladimir Putin .

En los próximos días, Gran Bretaña espera la publicación de un sensible informe sobre otras posibles injerencias rusas, que conciernen sobre todo a la campaña por el referéndum sobre 2016, que concluyó a favor del Brexit. Las relaciones entre Londres y Moscú se deterioraron sensiblemente a partir del envenenamiento del exagente ruso Sergei Skripal y de su hija en 2018 en Gran Bretaña. También aquella vez Rusia desmintió su implicación, pero el escándalo provocó una ola de expulsiones cruzadas de diplomáticos. Ambos países recién reanudaron el diálogo en febrero de 2019.

Analistas y la oposición laborista hallan curioso que el gobierno conservador de Boris Johnson haya decidido dar a conocer los resultados de la investigación de la NCSC a escasos días de la publicación de ese informe sobre los alcances de la interferencia rusa. Los laboristas sospechan que el documento echará luz sobre las importantes sumas de dinero que recibió el Partido Conservador de la diáspora rusa en Londres. El documento había sido transmitido a Downing Street en octubre pasado, pero bloqueado por Johnson. El gobierno ya no puede seguir oponiéndose a su publicación, ya que la comisión parlamentaria sobre seguridad asumió ayer.

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