Corrupción, caza de elefantes y hasta una supuesta amante: los escándalos del Rey Juan Carlos

Los últimos años de su reinado estuvieron marcados por una causa contra su hija y su yerno y otros conflictos al interior de la familia real
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2 de junio de 2014  • 10:20

El Rey Juan Carlos abdicó esta mañana en favor de su hijo el Príncipe Felipe y se alejará de su cargo tras 29 años. El monarca, muy querido por los españoles durante la mayor parte de su reinado, sufrió sin embargo un descenso de popularidad en los últimos años tras ser blanco de las críticas por una serie de escándalos relacionados con su vida privada y por la imputación por delitos de corrupción de su hija Cristina y su yerno, Iñaki Urdangarin.

El escándalo de su hija y su yerno

Luego de varios años de polémica, denuncias, rumores y finalmente una imputación, en febrero de este año su segunda hija, Cristina, declaró en una causa por presunto desvío de fondos públicos en la que está involucrado su esposo Iñaki Urdangarin.

Cristina fue imputada para aclarar el conocimiento que tenía de las actividades de Urdangarin, quien está siendo investigado desde hace tres años por presunto desvío de casi 6 millones de euros de contratos públicos asignados al Instituto Nóos, una sociedad sin fines de lucro que él presidió entre 2004 y 2006. También se lo acusa de evasión de impuestos, fraude fiscal, prevaricación y falsedad de documentos.

El Rey ha tratado de evitar que el escándalo, la primera imputación judicial de un miembro de la familia real, salpicara a la institución, apartando a los duques de Palma de los actos oficiales y afirmando que todos los españoles eran iguales ante la ley.

De caza, en plena crisis

En abril de 2012, el rey Juan Carlos se fracturó la cadera. Sin embargo, lejos de generarse preocupación por su recuperación, en España se multiplicaron los signos de indignación cuando se supo que el monarca sufrió esa lesión durante safari en Botswana para cazar elefantes. En ese momento, su país sufría la peor crisis económica en medio siglo.

"Resulta muy poco ejemplar el espectáculo de un monarca cazando elefantes en África cuando la crisis económica en nuestro país provoca tantos problemas a los españoles", señaló entonces el diario El Mundo, uno de los tantos medios periodísticos que repudiaron la actitud de Juan Carlos.

Finalmente, días después el monarca pidió disculpas públicas. "Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir", manifestó a una cámara de televisión al abandonar el hospital de Madrid en el que fue operado de la cadera.

¿Una amante?

Como si el escándalo del viaje a Botswana fuese poco, días más tarde el rey sufrió otro temblor en su vida personal.

El segundo terremoto real en menos de una semana fue provocado por una fotografía en la que se veía al rey, por entonces de 74 años, junto con la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de 46. Varios medios europeos aseguraron que es su amante desde hacía por lo menos cuatro años.

Según la prensa, se conocieron en 2006, en un banquete en honor del monarca cuando visitó Ditzingen, un pueblo del sur de Alemania. Después ella viajó a Mallorca y a Valencia, para las competiciones de la Copa del América de vela, donde coincidió nuevamente con el rey.

Los rumores se apoyaban en el presunto distanciamiento del matrimonio real, al que cada vez era más difícil de ver juntos al mismo tiempo. Además, la persistente idea de que Sofía ya no residía más en el Palacio de la Zarzuela, nunca confirmada ni desmentida, también ganó terreno en el imaginario popular.

"¿Por qué no te callas?"

Otro de los momentos de su reinado que pasaron a la historia fue la airada contestación del soberano al ex presidente venezolano, Hugo Chávez, en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile en 2007.

"¿Por qué no te callas?", le gritó el monarca, después de que Chávez interrumpiera reiteradas veces a su par español, José Luis Rodríguez Zapatero, durante su discurso final en la Cumbre. Visiblemente irritado, el rey se retiró después del recinto.

El "¿Por qué no te callas?" que le espetó al líder venezolano, saliéndose de su tradicional papel institucional, fue objeto de críticas y alabanzas, y provocó un interminable torrente de creatividad, surgiendo canciones, camisetas y miles de chistes sobre el asunto.

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