
Crece a un ritmo vertiginoso la emigración en América latina
El desempleo, la pobreza y la violencia obligan a sus habitantes a buscar otro destino
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Más cerca del infierno que del paraíso. Castigados por la pobreza, la violencia y la inseguridad, o sumidos en profundas crisis económicas que impiden pensar en el futuro. La "lista negra" de países que empujan a vastos sectores de su población a buscar su destino en otras tierras es extensa y no distingue latitudes.
El enorme flujo de personas que huyen de Filipinas, Indonesia, India y Sri Lanka mantiene a Asia como el continente que produce la mayor emigración. Sin embargo, la cantidad de gente que abandona México, Colombia, Venezuela y, en especial, la Argentina en los últimos meses ha convertido a América latina en una de las regiones en las que más ha crecido el éxodo forzado de personas.
"Aún no tenemos cifras actuales de emigrantes, pero la tendencia de los últimos años podría convertir a América latina en la región donde más creció la expulsión de población", dijo a LA NACION el director de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Lelio Mármora.
"La pobreza y la violencia son en la actualidad dos grandes causas de la migración internacional", según Mármora, pero hoy parece ser la clase media, movida por la "frustración de expectativas", el sector que mayor incidencia tiene en el crecimiento de la emigración latinoamericana.
En todo el mundo son más de 150 millones los inmigrantes legales e ilegales que decidieron abandonar sus países y buscan insertarse en otras tierras, según las últimas cifras de la OIM. Además de las regiones mencionadas, Marruecos, Argelia y Nigeria son los países que más emigración generan en el Africa, mientras que en Eurasia -zona limítrofe entre ambos continentes- la zona de mayor expulsión está claramente identificada en las zonas de minoría kurda de Turquía e Irak, y en Albania, según datos actuales del Banco Mundial (BM).
Para ese organismo internacional, los inmigrantes legales e ilegales representan actualmente el 15 por ciento de la población en más de 50 países. El Banco Mundial, que diseña sus programas sobre la base de estos diagnósticos, pronostica que en la próxima década esta relación crecerá sustancialmente y esto, en consecuencia, provocará mayores tensiones sociales y políticas en buena parte del mundo.
Los países que hoy "expulsan" población logran aliviar de ese modo las fuertes presiones de los trabajadores desempleados y subempleados, pero pagan también el precio de perder a sus élites más educadas.
Los movimientos de población mundial indican que en los próximos años se intensificará la llamada "fuga de cerebros" mientras que el traslado desde las áreas rurales hacia las ciudades hará que en el año 2015 más de la mitad de la población mundial sea urbana, según el BM.
Una decisión dolorosa
Europa, el principal destino de la emigración mundial, y Estados Unidos se consolidarán aún más en los próximos años en los dos polos de atracción para millones de personas. Los mayores flujos inmigratorios que ingresan en los EE.UU. y Canadá provienen de América latina y del sur y este de Asia.
En cambio, en la ruta hacia Europa, el mayor número de inmigrantes proviene del norte de Africa, de Medio Oriente, el sur de Asia y de países de Eurasia.
"La decisión de abandonar el lugar de origen para buscar suerte en otras tierras es indudablemente una de las más dolorosas que un individuo o un pueblo puedan enfrentar" dijo a LA NACION Leonardo Franco, ex representante argentino ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). "La gente emigra cuando la vida se hace intolerable por diversos motivos: pobreza, violencia, persecución", dijo Franco.
Quien decide irse de su país se encuentra de inmediato con un camino que se bifurca. Deberá entonces elegir por la vía tradicional o por jugarse la suerte en manos de traficantes de personas que prometen un desembarco en el paraíso. La vía ilegal se ha convertido, a fuerza de frustraciones, en la alternativa que elige una gran cantidad de migrantes que no dudan en poner en peligro su vida por un futuro distinto.
Aquellos que eligen la vía legal deberán hacer frente a complicados trámites burocráticos para saber si finalmente son aceptados o rechazados. Los resultados por esta vía son magros. Italia, por caso, uno de los países que recibe un fuerte caudal migratorio, sólo respondió positivamente al 6 por ciento de los pedidos cursados en los últimos años.
Los Estados que hoy son receptores saben que en el futuro inmediato enfrentarán mayores dificultades para el manejo de las presiones de los flujos migratorios. La mayoría de esos países puso en vigor recientemente una legislación durísima para los ilegales, como la que comenzaron a aplicar España y los Estados Unidos contra los argentinos. Proyectan incluso castigar con fuertes sanciones económicas a los países que producen migración.
Esta tendencia a la "mano dura" hacia los países causantes de oleadas migratorias parece reflejar expresiones de xenofobia que crecen al punto de ser manifiestas en varios países europeos. En Francia, Austria, Holanda e Italia, las agrupaciones que promueven políticas contra la inmigración ganan año tras año más adeptos.
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