
Crece el dragón de la mafia china
El traspaso de Hong Kong aumentará el poder de las triadas, organizaciones que controlan los negocios clandestinos
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HONG KONG, 9.- Así como el origen de la pasta en realidad no es italiano, sino que fue Marco Polo quien la trajo de China, también la mafia, aunque pocos lo recuerden, es un invento de estas lejanas tierras orientales.
A una semana del traspaso de soberanía de la colonia británica a la República Popular de China, el conflictivo tema de las triadas, palabra tabú en medio de la euforia de las celebraciones por el "handover", no sólo es obligado, sino que es el que más asusta.
Su existencia en Hong Kong es algo que muchos prefieren no ver, pero es una realidad inocultable.
Al hojear durante un mes los diarios locales de Hong Kong, uno de los lugares más seguros del mundo según las estadísticas, en las secciones policiales se encuentran noticias que van desde tiroteos entre bandas hasta el asesinato del capo (boss) de tal triada por miembros de otra, o la redada de 20 miembros de otra triada en la colonia portuguesa de Macao.
Y al escarbar sobre la cuestión, uno descubre que el verdadero temor que se respira aquí no es por la supuesta llegada del comunismo a este lugar, cuna del laissez faire, sino por un mayor poder de las triadas, la mafia china.
Las sociedades secretas
La historia de las triadas, o sociedades secretas, se remonta al siglo XVII. El mito más aceptado en cuanto a su origen es que nacieron en China como un movimiento de resistencia para derrocar a la dinastía Manchú Qing y restaurar en el poder a la dinastía Ming.
Pero lo cierto es que desde el primer día de dominio británico sobre Hong Kong, en 1841, las triadas ya existían.
Controlaban los burdeles, las casas de juego, el opio y el crimen, y entre otras cosas practicaban el "Mui Tsai", que es la compra o el rapto de jóvenes en el continente para ser vendidas en Hong Kong, o de ahí al exterior.
En 1898, la mitad de las fuerzas policiales de la colonia fue destituida por sus conexiones y lazos con las triadas. Según los archivos, la población de las triadas creció en forma considerable a fines de la década del cuarenta, con la oleada de refugiados que desde el continente llegó al territorio para escapar del comunismo.
Este sórdido pasado hoy sigue vigente y se estima que en la actualidad hay al menos 50 bandas o "sociedades negras" de este tipo en Hong Kong, que cuentan con unos 160.000 miembros. Entre otras actividades ilícitas como el robo de autos y el contrabando, las triadas manejan el tráfico de drogas, la prostitución, la falsificación (que va desde bienes de consumo a tarjetas de crédito) y el comercio de software, videojuegos y videos piratas.
El método de Al Capone
Además, previo cobro de honorarios, las triadas "protegen" todo establecimiento que lucre con la noche de Hong Kong, como bares , discotecas y saunas. Es el mismo método de "protección" inventado por el tristemente célebre Al Capone en los Estados Unidos, entre otros mafiosos que vivieron en ese país.
Aquí, las tres "sociedades negras" más influyentes son las denominadas Sun Yee On, Wo Sing Wo y 14 K. Según la policía, Sun Yee On es la más numerosa (35.000 miembros) y la más organizada, y domina zonas como Tsim Sha Tsui, donde el 80 por ciento de los locales de entretenimiento está bajo su protección.
Wo Sing Wo se dedica más bien a la falsificación de artículos de marca, al juego de azar y a la extorsión en el barrio de Mong Kok, también en la península de Kowloon, y 14 K lo mismo, pero con el agregado de pedidos de retribuciones por protección a determinados servicios de transporte.
El término triada viene de la palabra inglesa que describe los símbolos angulares que se encuentran en banderas o estandartes usadas por el clan Hung, también conocido como la Sociedad del Cielo y la Tierra.
Sobre la base de un juramento de hermandad -al mejor estilo de las organizaciones mafiosas italianas-, cada triada tiene sus códigos, símbolos y ritos de iniciación, así como diferentes grados de jerarquía. Según David Black, un experto en la materia, a diferencia del padrino de la mafia italiana -que sentó escuela en casi todas las mafias del mundo-, que desde la cúspide de la organización mantiene un control directo sobre toda la banda, el liderazgo de una triada china es menos concentrado. En esos casos, el poder está subdividido y compartido por una suerte de directorio. Es más democrático, digamos.
La estructura interna
Las posiciones más altas de una triada reciben un nombre y un número. Este deriva de la numerología china, montada sobre la base de tradiciones budistas y taoístas, y de la figura del dragón como símbolo de poder.
En una triada hay un jefe y un subjefe (que, por ejemplo, deciden la pena de muerte para algún miembro traidor); un maestro espiritual (que se ocupa de las fórmulas de juramento, rituales e incorporación de nuevos miembros); un jefe militar (es decir el comandante de los "soldados", gangsters comunes, que tiene que organizar la protección del territorio de la banda o diseñar la estrategia para derrocar a otra banda rival), y un consejero financiero (que lleva el libro de cuentas de la organización).
Debajo de éstos hay varios departamentos: contabilidad (finanzas, lavado de dinero); reclutamiento (nuevos miembros, búsqueda de espías, actos sociales); operaciones redituables (prostitución, extorsión y juego de azar); operaciones de venganza (castigos); comunicaciones (relaciones con otras ramas o sucursales) y entrenamiento y bienestar (enseñanza de Kung Fu y manejo de armas de fuego, así como beneficios a las viudas o esposas de miembros encarcelados, y seguros médicos).
Según William McGurn, un norteamericano editor de la prestigiosa Far Eastern Economic Review, con el traspaso de soberanía de Hong Kong a China este poder detrás del poder va a aumentar considerablemente por un simple motivo: las triadas (que, por supuesto, también existen en el continente, sobretodo en el próspero sur, como asimismo en Canadá, EE.UU., Taiwan y, sobre todo, en Macau) se llevan muy bien con las autoridades chinas.
Según fuentes de prensa, antes de que se firmara, en diciembre de 1984, la declaración conjunta chino-británica, por la que se acordó que la colonia sería devuelta a China el 1º de julio, las triadas sellaron una suerte de pacto de no agresión con Pekín: éstas no iban a afectar la estabilidad y la prosperidad de la futura Región Administrativa Especial de Hong Kong (SAR) ni crear caos durante la transición, a cambio de que las autoridades chinas cerraran un ojo ante sus actividades.
Confirma esto una suerte de escándalo que tuvo lugar en 1993, cuando trascendió que el ministro de Seguridad Pública chino, Tao Siju, había mantenido en Pekín una reunión secreta con los líderes máximos de la triada Sun Yee On. Tao después anunció que las triadas eran grupos "patrióticos", a los que se les debía dar una oportunidad para reformarse. "Es como si el jefe de la FBI se hubiera reunido con un padrino de la mafia", explica McGurn, ante el increíble hecho.
La conexión militar
Pero lo que más preocupa ahora son los lazos que las triadas mantienen con el Ejército Popular de Liberación (EPL) chino. Este último, como es sabido, ha desarrollado en los últimos años un vasto imperio de negocios que van desde hoteles a fábricas de armas.
Y a fines del año pasado la policía local descubrió evidencias de un oscuro nexo con la mafia china, luego de tender una emboscada y descubrir sobre una embarcación que surcaba las aguas del puerto de Victoria a un "equipo" compuesto por gangsters de Sun Yee On y generales del EPL.
Según fuentes policiales, muchos miembros de las principales triadas de Hong Kong han emigrado a Canadá y Macao en los últimos años, ante la inminencia del traspaso de soberanía, no sólo por su tradicional anticomunismo sino por el temor a la competencia que llegaría de sus "hambrientos" pares del continente.
La gran mayoría, sin embargo, se ha quedado: la llegada de la soberanía china y del EPL, en consecuencia, significa para las triadas una verdadera salvación, menos problemas y mejores posibilidades de negocios.
No extraña, entonces, que McGurn asegure que de ahora en adelante, con 4000 soldados del EPL acuartelados en la SAR reemplazando a las fuerzas armadas británicas, su poder se consolidará todavía más.
"El soldado inglés menos pago ganaba 1600 dólares por mes, y un general del EPL cobra 160, mucho menos de lo que recibe una mucama filipina -indica-. Tener ese sueldo en Hong Kong es una invitación a la corrupción y es obvio que el EPL se va a involucrar en las actividades que manejan las triadas. Por eso no tengo dudas de que de ahora en más la situación va a empeorar".




